Las lampreas entran en actividad al atardecer, con las primeras sombras, y con ellas le sigue el anochecer, cuando que mayoría de los insectos del río entran en actividad y con ella reos y truchas. Estos dos artículos son una muestra de una parte de aquello que ocurre a nuestro alrededor, en esas horas de pesca al anochecer, que bien o mal llamamos “sereno”.
Es la hora en la que muchos dípteros vuelan para las cópulas o tienen sus horas de mayor actividad como estos blefaricéridos; y también las crisopas, que son nocturnas y se sienten atraídas por la luz.
En estas horas muchos tricópteros cuya existencia desconocemos hacen su presencia en el río, como estos pequeños leptocéridos capturado en la luces de una farola.
Rhyacophilas, o saltonas, difíciles de observar por el día, y omnipresentes al anochecer. Los adultos emergen por las piedras del río a estas horas, y es fácil que se posen sobre el pescador que esté metido en una corriente del río.
Rhyacophilas recien eclosionadas con la muda.
Hay otros tricópteros que también emergen a estas horas por las piedras de las orillas.
Es también la hora en la cual muchos insectos de las orillas salgan de caza, donde efémeras y tricópteros son sus presas
José Ángel Martín del Arco. –jamdelarco–




























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