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Enviado el Jueves, 06 de febrero de 2003 a las 08:00:00
Tópico: Artículos
Artículos

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Bajos de línea anudados y simples para la pesca con mosca seca

Aunque en este artículo trataré únicamente de los bajos de línea formados por unos cuantos tramos de monofilamento de grosor decreciente, que cualquiera puede construir si tiene unos trozos de nailon de los diámetros adecuados, no me ha resultado nada fácil escribirlo. El motivo es que no he querido ir por la socorrida senda de dar fórmulas exactas para su construcción, sino por la del análisis de sus fundamentos. Digamos que no intento dar peces sino enseñar a pescar, por usar una conocida analogía que en este caso parece muy pertinente.

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Los bajos trenzados son elegidos por algunos pescadores por su gran flexibilidad, pero tienen bastantes inconvenientes cuando se trata de pescar con mosca seca.

El problema es que sobre los bajos de línea en general, y los bajos de línea para mosca seca en particular, se han vertido cientos de opiniones variopintas, que en algunos casos pueden calificarse de fábulas. Por otra parte, cada pescador con algo de experiencia tiene ya el hábito de utilizar un tipo determinado de bajos, cuyo comportamiento ya conoce, y eso no es fácil cambiarlo.

En mi opinión, los conocidos bajos de línea comerciales de monofilamento cónico, sin nudos, no aportan otra ventaja sobre los bajos anudados (además de que no tenemos que preocuparnos de otra cosa que de pagarlos) que una superficie más lisa, donde las algas y otros materiales que puede haber en el agua encuentran difícil asidero. Por contra tienen la gran desventaja de su nula capacidad de adaptación: son como son y no podemos cambiarlos.

Los bajos de línea torcidos o trenzados tienen la ventaja de su flexibilidad, pero a cambio son escandalosos, se cargan de agua y suciedad, no es fácil adaptarlos a diferentes condiciones… En general creo que son una mala elección para la pesca con mosca seca.

Importancia del bajo de línea

Si alguien me preguntara cuál es el elemento más importante del equipo que utilizamos en la pesca con mosca le diría que todos aquellos que en la práctica resultan imprescindibles son igualmente importantes. Pero si se me pidiera que tuviera en cuenta la relación importancia/precio, entonces diría que el bajo de línea, el "leader" para los anglófonos, ocupa sin duda el primer lugar.

Ya podemos empuñar la mejor caña, lanzar la mejor línea y atar la mejor mosca, que si el bajo de línea falla la jornada de pesca también fallará.

Funciones del bajo de línea

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Los bajos de monofilamento cónico tienen muchos seguidores, pero su diseño fijo limita sus posibilidades.

La unión entre la línea y la mosca, lo que llamamos bajo de línea, cumple dos misiones fundamentales: por un lado disimula el engaño, da al pez la impresión de que el señuelo navega vivo, sin ayuda; y por otro logra que la energía del lanzado se transmita desde la línea a la mosca en su justa medida, evitando tanto la caída demasiado brusca del señuelo como la falta de energía que impediría la necesaria precisión en el lanzado. Advierto que en ambos casos el pescador también influye: hay lanzados específicos para que el bajo caiga más o menos recto, y la velocidad del lanzado puede ser básica para que el bajo se extienda o deje de extenderse. Cuando aún no se domina el lanzado es difícil decidir si lo que ocurre es un problema estructural del bajo de línea o es un problema derivado de nuestra forma de lanzar.

Además, el bajo de línea debe tener la resistencia suficiente como para no ceder ante los tirones del pez.

Algunas de las cualidades citadas pueden fácilmente ir de la mano, como la precisión y la resistencia, pero otras son completamente divergentes, como la mayor transmisión de energía y la suavidad en la posada. El lograr armonizarlas de la mejor forma posible de acuerdo con las circunstancias es el quid del perfecto bajo de línea.

Dicho lo anterior, y puesto que las circunstancias en esto de la pesca con mosca varían como el tiempo en primavera, es evidente que no puede existir un único bajo de línea que cumpla su función con igual fortuna en todas las ocasiones.

Podríamos, eso sí, aprender media docena de fórmulas genéricas con las que hacer frente a la mayor parte de las situaciones que vamos a encontrar en nuestras jornadas pesqueras; pero siendo prácticos creo que no sirve de mucho llenarse la cabeza aprendiendo de memoria recetas que nunca podrán cubrir todas las circunstancias.

En mi opinión es mucho más razonable intentar comprender, a grandes rasgos, cómo funciona el bajo de línea. Una vez que lo sepamos también sabremos qué debemos hacer para conseguir que el bajo se comporte de la forma deseada.

Estructura del bajo de línea

Tradicionalmente se ha dividido el bajo de línea en tres partes: trasera, media y terminal (para los habituados a utilizar el inglés, los términos habituales en ese idioma son "butt", "mid", y "tippet"). También se han dado longitudes relativas idóneas para esos tramos, como la conocida regla del "60%, 20% y 20%". Lo primero es comprensible, y práctico, pero lo segundo carece totalmente de sentido.

En la pesca con mosca seca, en la que hay que combinar suavidad en la posada y precisión, y en la que el dragado es algo que hay que esforzarse en evitar, el bajo de línea tiene especial importancia. Tal vez por esto se llega en ocasiones a confundir complejidad con efectividad. Fruto de esa complejidad ha sido el nacimiento de bajos, a mi entender bastante absurdos, formados por una multitud de cortos tramos cuyo anudamiento resulta un verdadero martirio. Estos bajos complejos multiplican el único defecto de los bajos anudados, que es precisamente la presencia de nudos, y en la práctica no consiguen nada que no pueda conseguirse igualmente con un bajo mucho más simple.

(3 KB) En la pesca con mosca seca, el posar la mosca discretamente es una de las cualidades esenciales del bajo.

Funcionamiento del bajo de línea

Hay dos fuerzas que trabajan en sentido opuesto cuando lanzamos una mosca. Una de ellas empuja hacia delante, y depende de la velocidad y de las masas sumadas de la línea, bajo de línea y mosca; la otra actúa como un freno, y proviene de la resistencia que opone el aire al movimiento de esos mismos elementos.

Si lanzamos sin bajo de línea la velocidad que llega a alcanzar el extremo de la línea es altísima, pudiendo superar la barrera del sonido (1220 km/h). Pero si lanzamos con un bajo muy largo y fino una mosca ligera y voluminosa no hay forma de que el terminal se extienda totalmente, salvo que el viento ayude. El bajo corto y grueso es lo que llamamos un bajo "rápido", mientras que un bajo largo y fino lo definimos como "lento".

El motivo de que ocurra esto es muy simple: cuando disminuimos el diámetro del bajo (y con ello su superficie) a la mitad, la resistencia que ofrece al aire también disminuye a la mitad, pero su masa mengua a la cuarta parte. Como la masa disminuye en mayor medida que la superficie pronto llega un momento en el que la energía que el tramo final del bajo puede transmitir no es suficiente, ni tan siquiera a la velocidad máxima que podemos lograr con la caña, para vencer la resistencia del aire.

¿Cómo se puede aumentar esa energía? Pues en la práctica esto se puede lograr tanto aumentando el diámetro de los tramos que componen el bajo, especialmente del terminal, como disminuyendo su longitud, sobre todo la de los tramos más finos.

Longitud y masa

La longitud del bajo es la primera de las características que debemos tener claras antes de comenzar a construirlo. No hay normas en este apartado, y aunque habitualmente se toma la longitud de la caña como la "normal" de un bajo de línea para mosca seca eso no tiene mucho sentido: ¿por qué el bajo "normal" tiene que ser necesariamente más largo en una caña de 10' que en una caña de 7'? No tengo respuesta para esa pregunta.

Dejando la caña a un lado digamos, por dar una medida que nos sirva de referencia, que un bajo "estándar" para mosca seca ronda los 3 metros de longitud; pero esa medida puede menguar algo o crecer mucho dependiendo de las circunstancias.

El bajo de línea debería ser siempre lo más corto que las condiciones lo permitieran. Si podemos utilizar un bajo de línea de tan sólo dos metros sin problemas de dragado, posando la mosca con suavidad, y sin que la cercanía del extremo de la línea espante a las truchas, entonces no tiene ningún sentido alargarlo. Desgraciadamente a menudo, y más si pescamos en aguas tranquilas o en tablas a largas distancias, sobre todo si utilizamos una línea pesada (una #5 ya comienza a ser "pesada" cuando se pesca con mosca seca), un bajo con esos tres metros que he fijado como longitud media se queda bastante justo, y tenemos que subir a 4 o más metros para eludir la desconfianza de los peces.

Tabla de equivalencia de medidas para distintos diámetros de nailon

Medida
clásica
Equivalencia
en milímetros
Equivalencia
en pulgadas
Resistencia
aproximada
8X
7X
6X
5X
4X

3X
2X
1X
0X
0,076
0,102
0,127
0,152
0,178

0,203
0,229
0,255
0,279
0,307

0,332
0,358
0,384
0,409
0,003
0,004
0,005
0,006
0,007

0,008
0,009
0,010
0,011
0,012

0,013
0,014
0,015
0,016
0,6 kg
0,9 kg
1,2 kg
1,8 kg
2,5 kg

2,9 kg
3,5 kg
4,0 kg
4,6 kg
5,3 kg

6,0 kg
6,8 kg
7,6 kg
8,8 kg

[ En rojo los diámetros más adecuados para terminales; en azul los más adecuados para tramos medios; y en negro los más adecuados para traseras. ]

En cuanto a las cuestiones relacionadas con la masa del bajo de línea, se puede decir que aumentarla (o lo que es lo mismo: aumentar el diámetro medio de los tramos que lo componen) tiene parecido efecto a disminuir la longitud; mientras que reducirla (o lo que es lo mismo: mermar el diámetro medio de los tramos) en cierto modo equivale a alargarlo. La densidad del nailon varía aproximadamente entre 1 y 1,15 gramos por centímetro cúbico. El fluorocarbono (polivinidileno fluorado) tiene una densidad de 1,74 gramos por centímetro cúbico, por lo que un bajo (o un tramo) de fluorocarbono será más "rápido" que otro similar construido con nailon.

(10 KB)
El terminal debe aunar finura y resistencia. Si el pescador es cuidadoso puede lograr buenas capturas también con moscas pequeñas, que a menudo exigen colocar un 7X.

Al igual que dije que el bajo debería ser lo más corto que los peces nos dejen, digo que el diámetro del terminal debería ser el máximo que las circunstancias permitan. ¿Para qué poner un 6x si el tamaño de la mosca y la suspicacia de los peces permiten pescar con un 5x. Utilizar un terminal del grueso adecuado, además de facilitar el lanzado contra el viento, evita que la mosca lo retuerza, que el pez lo rompa, y que la lucha se alargue en exceso. El problema que suele presentarse es que es difícil saber si el que los peces no piquen se debe a un excesivo diámetro del bajo o a otras causas.

Las relaciones entre los tramos

Aunque el bajo de línea actúa como un todo, cada tramo puede analizarse como si fuera independiente de los otros, y para cada tramo sirve lo dicho anteriormente para todo el bajo. La mayor importancia de este punto es que un diámetro determinado de nailon podrá transportar la energía necesaria para vencer la resistencia del aire hasta un punto (que en el terminal variará sobre todo dependiendo de la fuerza y dirección del viento y del volumen y masa de la mosca) y no más allá. Si queremos comprobar esto sólo tenemos que tomar un trozo de alrededor de metro y medio de longitud de distintos diámetros de nailon, atar en su extremo un par de centímetros de lana, y lanzar con la mano tratando de que el nailon se extienda totalmente ante nosotros. Aunque con la mano no podemos conseguir tanta velocidad como se logra con la caña este simple experimento nos da una idea del límite de longitud que podemos utilizar en los diámetros más finos: 20 centímetros de más o de menos pueden tener una enorme importancia en el comportamiento del terminal, sin embargo medio metro de más o de menos en la trasera puede ser que apenas se note.

Ese límite es la única razón real de que cuando pescamos con mosca seca, lo que habitualmente exige utilizar bajos relativamente largos y relativamente delgados y moscas ligeras y poco aerodinámicas, tengamos que utilizar un bajo uniendo tramos de diámetro decreciente: es imposible extender un bajo de tres metros de longitud con un diámetro de 14 centésimas de milímetros y una mosca seca en su extremo… salvo que sople un fuerte viento favorable.

El problema del bajo de dos tramos

Cuando comencé a estudiar la mecánica del bajo de línea de tramos anudados, cansado de construir bajos de seis y siete tramos repitiendo fórmulas ajenas cuya lógica no comprendía, no tardé en preguntarme por la posibilidad teórica de construir bajos de línea para mosca seca formados tan sólo por dos tramos: una trasera larga y gruesa y un terminal bastante más corto y fino. La teoría me dijo que no había razones para no poder hacerlo, así que traté de llevarlo a la práctica, y con algo de asombro por mi parte resultó que también en la práctica se podían fabricar bajos de línea para mosca seca con sólo dos tramos y perfectamente funcionales, siempre y cuando se cumplieran algunos requisitos.

En primer lugar, y aunque un nailon grueso transmite mayor cantidad de energía, también es más rígido. Rigidez significa "memoria", mayor resistencia al viento (al no doblarse en una onda estrecha cuando se extiende), y en suma problemas que se multiplican si el tramo grueso es muy largo. Por otro lado, más diámetro significa menos discreción.

Además, la longitud eficaz del terminal no va a cambiar por mucho que engrosemos el tramo trasero. Es como si tuviéramos dos recipientes, uno grande lleno de agua y otro pequeño vacío: por mucho que aumentemos el tamaño del recipiente grande la cantidad máxima de agua que podremos trasvasar al pequeño será siempre la misma.

Teniendo eso en cuenta se pueden construir bajos con sólo dos tramos y con cualidades sorprendentes, por ejemplo: ¿necesitamos un bajo de línea de cuatro metros, que pose suavemente, adecuado para pescar con grandes moscas en tablas en días sin viento? Probemos con un tramo de alrededor de 3,3 metros de nailon muy flexible de 0,35 mm de diámetro y un terminal de unos 70 centímetros de nailon de 0,15 mm.

(3 KB)
Un bajo de tres tramos puede actuar en la práctica exactamente igual que un bajo de seis o más tramos, o que un bajo cónico.

Cierto es que el bajo de dos tramos no está exento de inconvenientes: resulta demasiado sensible a cualquier modificación en las condiciones ambientales, se nota mucho la disminución de longitud del terminal cuando cambiamos de mosca varias veces, y cualquier problema en el largo tramo trasero obliga a rehacerlo completamente. Tal vez el bajo de línea de dos tramos no pasa de ser un curioso experimento, pero el mero hecho de trabajar en su construcción me enseñó muchas cosas sobre los bajos de línea "simplificados", entre ellas:

  • Que si ya con dos tramos es factible fabricar un bajo de línea para mosca seca, con tres tramos (la vieja estructura "trasera, media y terminal") se pueden construir todo tipo de bajos versátiles y muy prácticos: rápidos, lentos, largos, cortos… Y que pasar de cuatro tramos sólo sirve para añadir complicaciones inútiles.

  • Que en un bajo puede equipararse la acción que se logra con una serie de cortos tramos de diámetro decreciente a la de un solo tramo de similar longitud y de diámetro intermedio.

  • Que el nailon ideal es siempre el más flexible, si bien esto se nota especialmente en los tramos gruesos y apenas en el terminal.

  • Y que no hay ningún problema por anudar dos tramos de nailon de diámetro muy diferente si se utiliza el nudo adecuado. Ni aumenta el riesgo de rotura ni, mucho menos, se producen peligrosas alteraciones en la onda que forma el bajo al estirarse, como a veces he escuchado comentar.

Construyendo bajos de línea

Si hemos comprendido lo anterior, ya sabemos fabricar bajos de línea a nuestro gusto.

Unos últimos comentarios para facilitar su elaboración:

  • Una ventaja adicional de los bajos simples es que no necesitamos llenar el bolsillo de bobinas de distintos diámetros para fabricarlos. En bajos de tres tramos la trasera adecuada estará normalmente entre 35 y 40 centésimas; 26 centésimas van bien casi siempre para el tramo medio; y para el terminal los grosores que yo suelo utilizar van de 0,10 mm a 0,16 mm.

  • Para unir los tramos podemos utilizar el nudo que más nos guste, personalmente utilizo el nudo infinito de doble vuelta (ver sección Nudos). El clásico nudo de barril, o el nudo de sangre, no dan buenos resultados cuando se trata de unir tramos de muy diferente diámetro.

  • Aunque la exactitud en la longitud de los tramos no tiene que ser exacta, ni mucho menos, no viene mal buscar sistemas para poder controlarla de forma bastante aproximada sin necesidad de una cinta métrica. Para ello basta con aprender la longitud de nuestros brazos, desde el hombro a la mano; la distancia entre nuestras manos cuando abrimos los brazos en cruz; y cuánto mide nuestra cuarta. Sabiendo esos tres datos no nos equivocaremos gran cosa en las medidas.

  • Hay que perder el miedo a cambiar el bajo de línea. Más vale perder cinco minutos fabricando y colocando un nuevo bajo que pescar incómodos todo el día con un bajo que no cumple los requisitos.

Alejandro Viñuales


 
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Re: Bajos de línea anudados y simples para la pesca con mosca seca )
por josman el Jueves, 04 de septiembre de 2003 a las 09:54:48
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