Pedro y Juan son dos amigos que siempre salen juntos a pescar a mosca. Como todos los adictos a este deporte no se les seca nunca la saliva para cualquier tipo de comentario trátese de la parafernalia, de las últimas técnicas de moda, de todo lo que hace de esta pesca un mundillo aparte. Como avanzan juntos en nuevos conocimientos comparten casi siempre las misma opiniones y sin embrago tienen un gran motivo de querella porque el uno, Juan es omnívoro y el otro, Pedro, es vegetariano. Más que nada Pedro es vegetariano porque no puede matar ningún bicho, hasta se le revuelve la sangre si, por casualidad, tiene que matar una avispa… Donde más discuten es en el coche cuando salen a pescar.

Últimamente me llevaron con ellos, subí detrás porque nunca me mareo mientras que Pedro suele vomitar en las primeras curvas. Aquel día hablaron del material de montaje para moscas artificiales y empezó Juan:

– Mira, Pedro, no entiendo muy bien por qué montas tus moscas secas con esas impresionantes colecciones de plumas de cuellos Metz que tienes en casa.

Porque para mí son las mejores máxime si compras en “grado 1º”

– ¿No se te ocurrió nunca que crían manadas de gallos para pasarlos a cuchillo, que hacen matanzas de ellos para luego vender las plumas?

Sí me lo he pensado pero como sabes yo no puedo matar, la imagen de un bicho muerto me duele y me ofende pero si no lo veo me despreocupo

– O sea que no es un problema para ti que otros hagan la fea labor y tu cierras los ojos. ¿No tienes problemas de ética?

No porque soy vegetariano, sólo acepto en mi dieta los huevos de gallina, nunca la carne de un animal y menos todavía la de un pescado.

– Me parece muy bien que tengas una dieta acorde con tus ideas pero en el material de montaje de tus moscas, no sólo con las plumas de gallos sino con las de las aves y pájaros, de los buitres, de los cuervos, de las perdices, de los patos… también con los pelos para dubbing de las liebres, conejos, ardillas, topos y hasta de focas masacradas en la banquisa, cerrar los ojos es una hipocresía.

Por favor Juan ¡no me insultes! te repito que de lo que no veo me olvido y si me arrepiento de algo voy a misa y a confesar.

– O sea que yo voy a pescar con un mojigato de los que pecan y luego van a lavar sus pecados a la iglesia. Gente feliz. Finalmente prefiero ser ateo y responsable.

Eres un renegado ¡Que Dios te perdone!

– Para mí lo difícil sería lo tuyo, ser vegetariano, no matar y sin embargo comprar productos sacados de animales matados no sólo en pesca… en vestidos, zapatos etc… Mira Pedro yo como de todo compro pollos muertos pero si tuviera que matarlos los mataría sin problema como hacía de niño con la abuela y si te cuento como mataba los conejos te vas a desmayar y denunciarme a la Sociedad Protectora de Animales

Eres un pagano, no hay manera de hablar contigo. Hasta me han dicho que todavía matas algunas truchas para comerlas. En la era de los ordenadores tú no has salido de la Prehistoria. Eres un salvaje.

– Prefiero ser un salvaje que un “urbanita´” como tú, como los que habéis perdido el sentido común. Se come cada día en este país toneladas de peces muertos en condiciones crudelísima y ¿yo no voy a poder comer una trucha legalmente pescada? Pero ¿qué os pasa?

Bien conoces nuestra ética plenamente justificada por la pesca deportiva. Se pesca por deporte y no para matar. Se pesca respetando la vida y el que no la respeta, con razón o sin ella, sólo se merece el desprecio.

– No es una ética sino una religión y no eres tan tonto como para ignorar que todas las religiones generan integrismo. Vosotros sois unos integristas y además cobardes que no quieren firmar sus críticas.

Pues mira tienes que aceptar todos los puntos de vista y te sugiero que entres en los foros de internet para ver y comprender las sensibilidades diferentes

– A los foros no voy más porque muchos dicen por el ordenador lo que no dirían a una persona mirándola a los ojos. Parece que lo que les gusta es sembrar tormenta pero no son más que tormentas en un tintero que me dejan muy pensativo sobre el porvenir de nuestra cultura que a mi juicio se dejará colonizar por otra cultura, la cultura de los que nunca tuvieron problema para degollar un gallo.

(Durante toda esta conversación entre Pedro y Juan no dije nada pero tomé algunas notas pues por suerte me había llevado mi carné de pesca donde anoto lo que me interesa. Francamente pensé que en algún momento se iban a agarrar pero nada. Llegamos al tramo de pesca en el espectacular río Órbigo, salieron tan tranquilos, sacaron el desayuno con un buen vino y todo se terminó en chistes y risotadas. Vi en este triunfo de la amistad sobre las diferentes creencias un motivo de esperanza).

Guy Roques.

Escrito por mosqueroandante

    1 comentario

  1. farioreo 15/07/2017 at 15:38

    Los famosos juan y Pedro.Ya han pasado mas de 60 años desde que mi madrina me contaba las historias de Juan y pedro aunque en esas historias del pasado,no eran amigos,si no hermanos.Que suerte tenemos los pescadores….si todos pescaran quizas no estariamos siempre de acuerdo pero por lo menos no discutiriamos.Muy buena historia que a todos nos hace pensar.saludos.

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