En estos días se me ha venido a la cabeza una vieja historia relacionada con un gran director de cine, John Huston, y una de sus mejores películas, La Reina de África. Con dos protagonistas excepcionales, Humphrey Bogart y Katharine Hepburn, la película está ambientada en la selva africana, y el director, de alguna manera, se las apañó para convencer a la productora de que era imprescindible rodar en escenarios naturales. Estamos hablando de ir a rodar al Congo, y en el año 1951. El rodaje debió de ser de todo menos cómodo, y las anécdotas se cuentan por docenas. La propia Katharine Hepburn escribió en sus memorias sus experiencias africanas, y contó que todo el equipo enfermó de disentería…con la excepción de John Huston y Humphrey Bogart, reconocidos bebedores (de alcohol), quienes no probaron el agua en ningún momento. Se dice que Bogart se enjuagaba la boca con whisky cuando se lavaba los dientes, y eso le mantuvo a salvo de la diarrea.


En cualquier caso, parece que la motivación de Huston para llevarse a todo el equipo de rodaje a pasar penurias entre sanguijuelas y mosquitos no era precisamente mejorar la calidad artística del resultado final, sino su afición a la caza: estaba obsesionado por cazar un elefante, y con la excusa de la película, conseguía la financiación gratuita para el safari. Al menos esta es la historia que se cuenta en la novela de Peter Viertel “Cazador blanco, corazón negro”, que más adelante fue llevada al cine en 1990 por Clint Eastwood con el mismo título. El resultado fue una gran película que, con el fondo del rodaje de la Reina de África, diseccionaba las obsesiones y contradicciones de su director.


Me quedo con una escena en la que el actor que representa a Bogart le pregunta a Eastwood (que hace el papel de Huston) sobre el porqué de esa obsesión por cazar un elefante. La respuesta me dejó impactado: “Un elefante es una de las criaturas más hermosas y antiguas de la tierra. Matarlo es un pecado. Un pecado para el que te dan un permiso, pagado con dinero.” Como cito de memoria, probablemente la frase no es textual; si alguien recuerda o encuentra el texto exacto, le agradeceré que me lo haga llegar.
Un pecado. Y un permiso pagado con dinero que permite disimular y acallar la mala conciencia.
Y esto, ¿a qué venía?

salmonprecindo

Ya recuerdo qué es lo que me ha llevado a pensar en “La Reina de África” y “Cazador blanco, corazón negro”: hay muy pocos salmones.

Jesús García Azorero. -azorero-

Escrito por azorero

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