I. LA ATRACCIÓN DEL GRAN NORTE. No somos “nativos digitales”. Comenzamos a navegar por la red de adultos y de mayores comenzamos a utilizar los ordenadores, los móviles, las consolas con nuestros hijos. Somos eso que llamamos los sociólogos “inmigrantes digitales” pero no nos va mal. Creo que tenemos lo mejor de los dos mundos. Ahora todo es “global”, pero entonces, no hace tanto tiempo, una rosa de los vientos barroca y multicolor apuntaba en los libros al norte, al sur, al este, al oeste y en ellos había tierras remotas, inhóspitas, extrañas, exóticas, lejanísimas.

Nieves perpetuas

Crecimos imaginando el gran Norte de Jack London y el peligroso Sur de John Hunter o Heminway. Soñamos y jugamos a perdernos en la tundra o en los bosques helados del Círculo Polar, caminar por las llanuras secas del Kalahari, las sabanas de Kenia, las oscuras selvas Centroafricanas… Un niño siempre tiene ganas de aventuras, de alejarse del civilizado mundo de los adultos, de sentir que puede vivir independiente, solitario, libre, sin depender de nada ni de nadie. Tal vez de adultos olvidemos todo eso, aquella sensación, tantos sueños y deseos de aventura o tal vez no… Creo y siento muchas veces que los “pescadores andantes” no lo hemos olvidado. Cada día de pesca, aunque sea cerca del hogar, tiene el aroma de aquellos recuerdos, lecturas y deseos. Tal vez aquel “Norte” o aquel “Sur”, con mayúsculas, mitificado, ya no exista o tal vez si. No conozco a ningún pescador que no desee o sueñe con un viaje a ese Norte o ese Sur de su infancia. Pisar Laponia, Yukón, las orillas del Zambeze, la selva de Camerún, el corazón de las tinieblas, las nieves del Kilimanjaro, el Gobi, el laberinto rocoso de Afganistán, la remota Patagonia de Chatwin o la desconocida y llena de truchas Patagonia chilena…

Nadie vuelve igual de África, ni del Amazonas, ni del Ártico, algo de London o de Hunter o de Pondoro o Percy Harrison Fawcett se nos queda dentro, un veneno, una sospecha, un saber, una luz extraña. Imposible dejar de ser niños. Imposible dejar de sentir como entonces aunque seamos ya adultos, mayores, señores con el pelo blanco. Nunca olvidamos aquel niño, no se perdió, no le perdimos, no murió nunca, ni cambió nunca. Otros si lo hicieron, A otros, a los no pescadores, el niño se borró de sus vidas y se convirtieron en hombres sensatos y prudentes, con deseos y con sueños de adulto.

Catarata

Estuve unos días cerca del Círculo Polar, en el “Norte” más cercano a nuestra casa, en la frontera entre Suecia y Noruega, en ese territorio, también mítico para un niño, llamado Laponia. He vuelto de lugares solitarios, de lagos y ríos prístinos, de inmensos bosques de abedules, de tundra esponjosa, de caminar y caminar siempre con luz, envuelto en ese sol de media noche con el que tantas veces soñé en mi infancia, he contemplado con asombro infantil manadas de renos, huellas del alces, zorzales, urogallos, gallos lira, lagópodos, miles de lemmings, castores, ardillas, armiños, truchas, tímalos, salvelinos… teniendo todo el tiempo del mundo entre los dedos, conversando de nuevo con aquel niño incansable que había olvidado que yo era. Tal vez no exista ya aquel Norte de Jack London… o tal vez si. Tal vez ya no seamos nunca niños… o tal vez si, basta mirar el brillo que alguien tiene en los ojos, la sutil emoción que hay detrás del tono de su voz cuando cuenta una anécdota y también… sus rodillas heridas escondidas detrás del pantalón mil rayas, el tirachinas invisible que pende del bolsillo de su americana, su pelo revuelto aunque ya no tenga mucho pelo y esa forma de no tener ninguna vergüenza por hablar, igual que niños, por hablar de aquel Norte, por soñar con el remoto Sur.

2. NO HAY NOCHE. Los días de pesca en Laponia no tenían horas. Solo la música del agua, el agua fría corriendo desde los glaciares a los lagos donde nacían los ríos de los que se alimentaban otros lagos. Los días de pesca en Laponia tienen tacto de musgo antiguo y corteza de abedul. El color del agua de los ríos cambiaba y cambiaba el color de las truchas, y el de los sueños. Una vez salté en medio de la corriente. Era un río profundo, caudaloso, lleno de cascadas. Era el único paso para acceder a un tramo de río virgen. No estaba seguro de la profundidad, ni de la firmeza de las piedras del fondo, pero sí de mis fuerzas, mi equilibrio, mi habilidad, mis años de pescador. Fue un salto largo y al caer me sumergí hasta más arriba de la cintura. Luego saltó V. Pescamos aquella orilla salvaje con avaricia de niños, recorriendo sus orillas escarpadas y afiladas. No había horas, ni tiempo, ni prisa. Julio en Laponia. Pescar, comer y dormir. Desde las diez de la mañana hasta las tres de la madrugada. Ríos distintos, paisajes distintos. Solo un pescador puede entender la música de esta canción.

A diestra y siniestra

Quizá debí contar que la foto la hice en uno de los ríos más bonitos del mundo el Kustjoan en Laponia, en una foto hecha a las 3 de la mañana en verano, cuando no se pone el sol. Es un río muy ancho, como de 60-80 metros y esa zona de cascadas impresionantes debe tener 800, por debajo ya es pescable… y bebible, da gusto ahuecar la mano y beber directamente de ese río, sin problemas.

Vivimos miles de días de fina ceniza de los que no queda nada en la memoria y otros en cambio brillan como un diamante al sol de julio. Caminábamos por el torrente los primeros. Dejamos atrás a M. y a V. y nos encontramos de pronto con una cascada alta que acababa en un charco hondo y grande. Dejé mi caña sobre el musgo y me senté en una piedra a disfrutar, a ver pescar con arte a G. Mañana de sol y nubes sobre un limpísimo cielo de Laponia. Sabía que estaba ahí. O ahí o en ningún lado. El lugar parecía de verdad el nacimiento del mundo. Quién ha pescado allí lo sabe. La poza, la enorme cascada, su música, la fina niebla de agua pulverizada por la caída, el bosque de abetos y abedules, todo el tiempo de la vida por delante, G. lanzando con precisión a donde yo hubiera lanzado. Cuando picó la primera, corrió río abajo y yo tras ella con el salabre. Cuando picó la segunda, aún más grande, y la vi remontar la corriente furiosa me sentí muy feliz. G. ajustó el freno y dejó que la caña cumpliese doblándose con violencia. ¿cuántos minutos guardo en mi corazón brillando como un diamante?

Aunque no hay pescador español que no conozca o haya oído hablar de la pesca de trucha en Patagonia, o la pesca de salmón en Alaska o Canadá, hay otro destino internacional que ofrece también una buena calidad de pesca de salmónidos, situado además a poca distancia de nuestro país y con unos precios muy accesibles para cualquier pescador. Sin embargo no es muy popular en España, siendo visitado cada año por un buen número de pescadores de trucha franceses, ingleses y alemanes que conocen uno de los verdaderos paraísos de la pesca salvaje en Europa. Se trata de Laponia, cuyos paisajes y ríos resultan muy similares a los del norte y extremo sur de América, con la diferencia de que las especies principales son en este caso la trucha común, el salvelino ártico y el tímalo, siendo posible practicar la pesca de salmón sólo en un cierto número de ríos lapones y también del lucio o la perca europea. La belleza de los paisajes, su cercanía y unos costes muy razonables, justifican un viaje para disfrutar de la potencia de las truchas laponas, famosas por su dura lucha cuando se sienten trabadas por moscas, tratándose además de peces salvajes, autóctonos, ya que en Laponia no se repuebla, como si ocurre por ejemplo en otras zonas de Europa.

3. LA LAPONIA SUECA. La Laponia sueca comprende todo el norte de este extenso país nórdico, de tamaño comparable al de España, aunque con una población mucho más reducida, lo cual hace que haya un gran número de zonas prácticamente vírgenes o sólo con pequeños núcleos habitados Laponia (en sueco: Lappland) es una provincia histórica en el extremo norte de Suecia. Posee fronteras con Noruega y Finlandia. Aproximadamente un cuarto de la superficie de Suecia corresponde a Laponia. La ciudad más grande de la Laponia sueca es Kiruna, con 23.099 habitantes. La población total actual de la Laponia sueca es de 109.702 habitantes. 0,88 habitantes por km². La presión de pesca es por tanto pequeñísima tanto por esta densidad de población que hace de Laponia casi un desierto demográfico como al gran número de ríos y lagos que hay.

Cabaña lapona

En este viaje nos centramos en las montañas Marjsfallet, situadas ligeramente al suroeste de la Laponia sueca, pero con una gran calidad de pesca, a pesar de que sea accesible por carretera, destacando la población de truchas comunes, así como de salvelinos árticos, siendo uno de los mejores lugares de toda Suecia y Escandinavia en general para la pesca de esta bonita especie de llamativa librea anaranjada. El territorio está muy bien preservado, con ríos de montaña y valle, lagos de una gran variedad de tamaños, picos de mediana altura y bosques de abetos y abedules, situados no lejos de la frontera con Noruega.

Las mejores fechas para ir son julio y agosto, tanto para pesca de trucha fario como del resto de especies de la zona, tímalo y salvelino ártico. Nada más llegar a nuestro destino, con la ansiedad típica de un viaje de pesca, especialmente para las personas que visitaban la zona y Laponia en general por primera vez, fuimos parando en algunos de los ríos y lagos que están situados junto a la carretera, camino de nuestro refugio. Con estas pequeñas paradas los ánimos se fueron calentando por la belleza de los cotos, así como por las numerosas cebadas de truchas que podían verse en la superficie. Decidimos empezar a pescar nada más llegar, después de dejar los equipajes, ya que teníamos un permiso de pesca semanal, que nos permitía comenzar a pescar cuando quisiéramos. Se veían abundantes cebadas en el río Kulsjon, donde comenzaríamos a pescar, por ser uno de los situados a menor distancia de nuestra casa, sólo a unos pocos kilómetros, y con muy buenos puestos además para pescar al sereno, con acceso fácil y rápido, por su cercanía a la pequeña carretera. Se trata de un río con más de 40 metros de cauce en bastantes zonas, que puede deparar truchas de gran tamaño, de 3-4 kg. de peso, además de ejemplares de talla media, que en Laponia sueca en general está entre los 25 y los 40 cm. de longitud. Truchas realmente fuertes y luchadoras, que a igualdad de peso son bastante más potentes que nuestras pintonas locales debido a que los ríos de Laponia sueca son de aguas frías, muy oxigenadas y a menudo con bastante tiro.

Teníamos alrededor de la casa más de 20 cotos, entre ríos y lagos, en un área de unos
30 km. alrededor, incluyendo ríos de montaña, de unos 15-20 metros de ancho, con una gran cantidad de truchas, pero en su mayor parte de tamaño medio, hasta un máximo de 40 cm., aunque suelen salir también peces mayores de vez en cuando. Además de ríos de valle, como el Kulsjon, de cauce mucho más ancho, que pueden deparar truchas por encima de los 3 kg. de peso. Así como cientos de lagos: desde pequeños lagos de montaña, tipo ibón, a lagos de gran tamaño, situados en los valles, donde es posible ir a la búsqueda de truchas de talla trofeo pescando en los puntos y horas adecuados, que suelen ser las entradas y salidas de los ríos, sobre todo al anochecer y sereno, durante el verano, usando especialmente streamers.

Pescamos el Marson, el Kulsjon y el Satsan, dos preciosos ríos de media montaña, de tamaño medio el segundo y más grande el primero, pero con aguas muy variadas ambos, que alternan tabladas, medias corrientes y pozos, y que tienen, como pudimos comprobar, una gran población de truchas de tamaño muy razonable, entre los 25 y 50 cm., aunque siempre es posible sacar algún ejemplar más grande, sobre todo en el Kulsjon, por encima de los 50 cm. de longitud.

4. EL TIEMPO, CONDICIONES DE LOS RÍOS Y HORAS. La mayor parte de capturas se consiguen por la tarde, “anochecer” y sereno (con sol), a partir de las siete de la tarde sobre todo, que es cuando empezaban a activarse los peces normalmente, exceptuando en los días nublados en los cuales la actividad de las truchas suele ser más regular y constante durante todo el día. Los mayores peces salen también en su mayor parte por la tarde y noche. El tiempo en Laponia durante el verano es mayormente templado y soleado, con temperaturas comprendidas entre los 18 y 22 grados por el día y 5 y 10 grados por la noche, según esté nublado o no. Pero es normal, incluso a mediados de verano, que salga algún día con un poco de lluvia. Lo que es también positivo, para que los ríos mantengan los niveles de agua adecuados.

En cuanto a las moscas, en los ríos y lagos de la zona, usamos sobre todo ninfas, emergentes y secas, además de streamers en los lagos y pozos de los ríos de mayor tamaño, como el Kulsjon, siendo las horas de mayor actividad con las truchas las del anochecer y sereno. De hecho a alguno se le marcharon cuatro farios muy grandes en un solo sereno, algunas de las truchas podían estar perfectamente en torno a los 3 o 4 kg. de peso, peces que partieron un bajo del 22, sacando todo el hilo del backing, corriente abajo, y acabando por romper el terminal sin que pudiera controlarlas ni hacerse con ellas.

También se puede pescar lucios, percas y tímalos en el Kultsjöan. Peces luchadores. V. tocó dos buenos lucios que tiraban como truchas, sin dar su cola a torcer ni un segundo. Olvidada la sacadera ese día, mi mano tuvo que hacer su labor sufriendo algunos rasguños con las raspas de sus agallas. M., guía y amigo, andaba en la otra orilla con su equipo de pescar tiburones, “estilo sueco” a juzgar por los hilacos, cucharillones y ninfasmonster que vimos enganchadas por ahí. Se trata de una polémica interminable entre los pescadores. Equipo ligero para luchar con el pez con pericia y riesgo o equipo potente, a prueba de roturas, para sacar al pez cuanto antes y que sufra menos. En el equilibrio está la virtud, aunque yo me inclino más por los equipos ligeros.

5. NOTAS DEL DIARIO DE PESCA. Bajaron siguiendo el pequeño arroyo durante horas. Caminaban sobre un colchón de musgo de varios metros de espesor. Vieron los rastros de los troncos cortados por los castores, los chillidos de cientos de lemmings furiosos que no se apartaban a su paso, el barrunto sordo de las alas de los urogallos en las zonas más abiertas. De pronto, el río Sastsan, ancho y profundo de curvas suaves, con zonas estrechas de rápidos y otras extrañamente someras y calmas. La tormenta pasó de largo. No necesitaban hablarse demasiado. Pescaron durante todo el día sin tomarse ni un rato de descanso. Se olvidaron de comer. Para beber solo tenían que inclinarse sobre el agua. Eran hermanos de sangre, pero también de río, no importaba cual, ni dónde. No estaban lejos del Círculo Polar. Se veía con claridad el blanco lechoso de unos glaciares. Pensó que deberían inventarse aún las palabras precisas para describir toda esa belleza. Él creía que sabía suficientes palabras para describir el mundo y había descubierto allí que se equivocaba.


Subieron río arriba durante mucho tiempo, a veces juntos, otras veces turnándose sobre quién hacia volar las primeras varadas. Su hermano, en poco más de media hora, cogió quince truchas sin moverse en la curva honda de una tabla muy ancha. Dos dobletes. Una trucha grande le sacó toda la línea de reserva antes de partir el sedal. El aire era limpio y fresco. Le gustaba tocar los abedules, su corteza de joya, su tacto de ser vivo, casi caliente.
No necesitaban reposo ni quietud, no por ansia, ni por aprovechar el día, sino porque se habían olvidado de todo menos del río y de las truchas, incluso de sí mismos. Pero antes de volver, ya muy tarde, aunque el sol seguía allí con arrogancia, se tiraron sobre la hierba y se durmieron. Luego subieron de nuevo por el arroyo perdido hasta la pista. Se juraron volver allí. Repetir de nuevo los días sin noches y, sobre todo, volver a saborear esa sensación, ya en la cabaña, de quedarse dormidos antes siquiera de apoyar la cabeza en la almohada y seguir soñando con ríos y truchas.
Ha pescado con su hermano muchos años. Le gusta compartir tiempo y agua con él. Volverán este año, por julio, al norte y a los sueños.

6. ACTIVIDADES DE NATURALEZA, GASTRONOMIA Y TURISMO. Otro de los atractivos que tiene Laponia sueca, además de la pesca, es la posibilidad de combinar el viaje con algunas actividades de naturaleza, en los bellos parques naturales de Laponia, realizando senderismo, bicicleta de montaña, canoa, kayak, recogida de setas, como los boletus y cantarelos que abundan en la zona. Así como la visita a un antigua aldea lapona que, estaba situada no lejos de nuestro lodge, y cuya antigüedad se remonta al siglo XVII, enclave donde es posible ver también un museo de la cultura lapona, ya que si bien los lapones son nórdicos, no pertenecen a la raza y cultura escandinavas, sino que tienen sus propias características diferenciadas, con un aspecto físico algo parecido a los asiáticos, debido a sus ojos ligeramente rasgados, así como elementos en su cultura que recuerdan a la de los indios americanos.

Los lodges de pesca, como en el que nos alojamos, disponen de dichas actividades
de turismo rural para sus visitantes, al igual que el programa de pesca deportiva, que es el que tuvimos nosotros, exceptuando algún pescador del grupo, que también optó por dar un paseo en bicicleta de montaña de vez en cuando, por los caminos y senderos de
la zona. Desde con frecuencia es posible ver también animales de la fauna local, como
renos, alces, castores, urogallos y perdices nivales, entre otros.

También tuvimos ocasión de disfrutar de la variada gastronomía local, con una cocina
sencilla pero muy sabrosa, que ofrece al visitante especialidades como la carne de reno o de alce, que a veces se combinan en el mismo plato, acompañadas de setas, especialmente cantarelos, así como salsas de grosella y otras bayas laponas. Las tiendas locales en los pueblos de la zona también ofrecen al visitante la famosa carne de reno ahumada, delicatessen lapona de la que servidor hace siempre acopio en sus viajes por Suecia.

7. INFORMACION DE VIAJE

DOCUMENTACIÓN. DNI o pasaporte (recomiendo llevar los dos, si es posible, por motivos de seguridad, guardándolos de forma separada, por si uno se pudiera extraviar, pero con el DNI es suficiente para ir a Suecia, al ser un país de la Comunidad Europea).
Carnet de conducir y tarjeta de crédito para el coche de alquiler.

VACUNAS. No son necesarias.

MONEDA. Corona Sueca, con un cambio aproximado de 9,5 Coronas por Euro. Los cajeros automáticos para sacar dinero no son difíciles de encontrar, en cualquier localidad. La mayoría de establecimientos también aceptan Euros (pero sólo billetes y dando normalmente en cambio en coronas), aunque siempre conviene llevar algunas coronas suecas en el bolsillo, porque puede haber establecimientos, tiendas, etc., que sólo acepten dicha moneda. Recomiendo sacar coronas a la llegada del grupo al aeropuerto de Estocolmo, en cajeros automáticos del aeropuerto, ya que el cambio es bastante bueno y el coste de la transacción no es muy elevado, unos 2 Euros aprox.), llevando en el bolsillo al menos 100 Euros en coronas suecas (unas 1000 coronas aprox.).

CLIMA. En julio y agosto, los meses de pesca de salmónidos en Laponia, por el día las temperaturas suelen estar en torno a los 18-22 grados, y por la noche, dependiendo si el tiempo es soleado o nublado, entre 5 y 10 grados. El tiempo es mayormente soleado y templado durante el verano lapón, pero siempre suele haber algún día nublado o algo de lluvia, durante una semana de estancia en Laponia, y también es posible alguna bajada de las temperaturas.

CONDUCCIÓN. Los límites de velocidad en Suecia suelen ser más reducidos que en España, a pesar de que las carreteras son buenas y el tráfico escaso, sobre todo en zonas rurales, pero recomiendo respetar dichos límites de velocidad, ya que las multas pueden ser elevadas, y también por seguridad, al ser frecuente en Laponia que renos, alces y otros animales crucen la carretera, a veces de improviso, por lo que es necesario conducir con precaución en general.

SEGURIDAD- Suecia es un país seguro, incluso en las grandes ciudades, como Estocolmo, aunque siempre conviene tomar algunas precauciones, no descuidar maletas, cartera, etc.

COMPRAS. La mayoría de establecimientos, como tiendas, gasolineras, etc., suelen tener horarios más cortos que en España, cerrando normalmente a las cinco o seis de la tarde, especialmente en zonas rurales, como Laponia, y no abriendo a menudo los sábados por la tarde. Recomiendo tener en cuenta esto a la hora de hacer la compra de comida, así como de repostar combustible para el coche de alquiler (para la estancia y para su devolución, con el depósito lleno). Lo ideal es llevar el depósito del coche siempre al menos a la mitad de su capacidad total. Los precios en Laponia y zonas rurales son buenos, parecidos a los de España, exceptuando algunos productos, como el alcohol, que son caros en Suecia y toda Escandinavia (recomiendo tener esto en cuenta también si se sale a bares o pubs, que los precios de las bebidas alcohólicas suelen ser elevados). Estocolmo ya es más caro en general. Para la comida recomiendo comprar en supermercados, de camino entre el aeropuerto de llegada y el lodge, o en las tiendas de la localidad más cercana, normalmente con precios razonables. Normalmente las gasolineras también venden algo de comida. Como recuerdos y regalos, lo más típico en Laponia sueca es la artesanía lapona, cuchillos con mango de abedul o cuerno de reno, cuencos para beber agua confeccionados en madera.

EQUIPO GENERAL. Antimosquitos, para viajes a Laponia (al menos dos frascos, para una semana de estancia. Recomiendo el Relec normal). Linterna frontal, importante para pescar al sereno y por la noche, usualmente los mejores momentos del día para trucha en Laponia, sobre todo en verano y para trucha grande. Ropa ligera que cubra todo el cuerpo, pantalón y camisa larga, para evitar todo lo posible la picadura de los mosquitos. Chaqueta para cubrirse por la mañana temprano o por si pescamos al sereno, muy buen momento en Laponia para pesca de trucha, o si se produce una bajada de las temperaturas. Chubasquero, en el caso de que se produzca algúna lluvia o tormenta. Vadeador y gafas polarizadas. Antifaz para dormir por la noche, especialmente para los grupos viajando en junio y comienzos de julio, ya que entonces hay el sol de medianoche, con bastante claridad casi toda la noche, mientras que en Suecia los chalets y habitaciones de hotel suelen tener cortinas o visillos, no persianas.

EQUIPO GENERAL DE PESCA A MOSCA EN LAPONIA SUECA. En cuanto al equipo de pesca, cañas de 9 pies, para líneas 5-6. Para pesca con ninfa cañas de 10 pies, de línea 5-6. Bajos de 9-12 pies. Cola de rata sinking para pescar en aguas paradas, lagos, grandes pozas, o con niveles altos en los ríos. Para pescar en corrientes líneas de punta hundida, tipo Tenny T-130. Señalizadores de talla 2-5, o de pasta moldeable, para pesca con ninfa. En ríos y lagos grandes, con truchas que pueden pasar de los 50 cm., recomiendo terminales de un mínimo de 0,18 mm. por el día y 0,25 mm. al sereno y por la noche, con buena reserva de backing, al ser truchas de una gran potencia. Para ríos pequeños o de montaña, con truchas de algo menor tamaño medio, se puede reducir el grosor de los terminales del 0,14 al 0,18.

Moscas: Ninfas cabeza dorada de oreja de liebre, en anzuelos 10-14, en colores olivas, marrones, grises y negras. Ninfas de oreja de liebre, en anzuelos 10-14, diferentes colores. Emergente Klikhamer, en anzuelos 10-16, en colores gris, oliva, marrón y naranja. Emergente Super Puppan, en anzuelos 12-16, colores amarillo o marrón oscuro.
Tricópteros Goddard, en anzuelo 10-14. Black Gnat u otras moscas negras de pequeño tamaño, en anzuelo 14-18. Mosca de mayo montaje paracaidas, en colores gris, naranja, oliva claro y marrón, en anzuelo 10-14. Streamers del tipo Wolly Bugger, Black Zonker, Muddler y tube flies (colores oscuros para la noche, como el negro o negro-rojo, y colores tipo boga por el día, negro-blanco, negro-plata, etc., también marrón), para truchas de tamaño grande, en anzuelos 6-10. Los streamers son moscas fundamentales en Laponia para pescar truchas de gran tamaño, que suelen entrar sobre todo al anochecer y sereno, por lo que los colores oscuros suelen resultar muy efectivos. Por el día colores negro-blanco o negro-plata, que imiten la librea de un tímalo, así como estreamers que imiten la librea de una pequeña trucha común.

EQUIPO DE PESCA A MOSCA ZONA DE RÍOS MÁS PEQUEÑOS.
Cañas para líneas 4-6. Mayormente líneas flotantes (DT o WF), y en algunos casos
líneas de punta hundida. Terminales de talla 0x-6x (0,27 a 0,13 mm). En algunos casos puede ser recomendable emplear líneas WF, descentradas o incluso cabezas lanzadoras Head Shooting, de cabeza corta en zonas de orilla con árboles.

Moscas: Tricópteros, colores marrón, miel o similares, de pluma y pelo de ciervo, montados en anzuelos 6-18. Moscas de mayo en anzuelos 8-18 colores oliva, marrón, naranja y gris. Dipteros montados en anzuelos 14-22. Todos ellos montados también en ninfa, ahogada y emergente. Ninfas de cabeza dorada en oreja de liebre, emergentes de oreja de liebre con foam o cul de canard y Blue Duns. Moscas ahogadas clásicas como la Red Tag, Watson Fancy, Peter Ross y Teal and Black, y moscas ahogadas de León.
Moscas en general de tallas 6-10 las grandes, moscas medianas entre 12-16 y moscas pequeñas tipo díptero, entre 18-24. Streamers: Dentist, Zonker, Muddler Minnow, Wolly Bugger y otros, montados en anzuelos 4-10 (en los colores mencionados arriba).

PRECIOS DEL VIAJE. Precio del viaje, con vuelos desde Madrid o Barcelona y estancia semanal en Laponia, incluyendo cabaña nórdica, coche, guía, y permisos de pesca para seis ríos y varios lagos, además de 1 noche de hotel en Estocolmo y seguro de viajes, para grupos de 4 pescadores: 1.100 Euros aprox. por persona. Temporada alta del destino de junio a septiembre.

Nuestro viaje lo organizó Miguel Sanz excelente guía y mejor persona.
Miguel Sanz: email: msanzbrightfish@yahoo.es

Ramón J. Soria Breña

Escrito por mihijopescador

    1 comentario

  1. farioreo 02/06/2017 at 20:26

    Pues en dos semanas un joven amigo,en su dia,como muchos,asiduo a con mosca,marcha para laponia en grupo.LLeva varios años haciendolo.No estoy seguro si el oso pardo vive alli y que problematico eso podria ser.Un gran relato,gracias.

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