• ¿Qué te pasa sombreruco, que te veo muy alicaído
  • Pues que acabo de hablar con el perro de Leo
  • Y ¿Qué cuenta?
  • Que me echa la culpa a mí de lo que te pasó en Asturias y no para de hacer ¡Wauh! ¡Wauh! moviendo la cola.
  • Es que siempre la mueve cuando está contento…
  • Y también cuando se enfada, ¿Qué te crees?
  • ¿Por qué te echa la culpa? No tienes nada que ver con eso.
  • Dice que desde arriba tenía que haber visto las tablillas indicando que “Los Espigones” era coto parcial los martes y miércoles.
       Aunque estoy en lo alto, y no arrastro la panza como ese  gilipollas,  te juro que  no he visto ninguna, ni a la mitad del tramo, ni en la pasarela donde empieza el  Arco y donde paran muchos coches.
  • ¡Entonces las habrán quitado!
  • O no las han puesto nunca. Dice el perro de Leo que si no hay tablillas se puede pescar, que la ley obliga a poner tablillas a cada extremo del coto y a la mitad. ¡Wauh! ¡Wauh!
  • En pesca la ley es como un perro malo, ladra, ladra y finalmente muerde.
  • ¿No te has fijado Gurí que, aunque se pueda hablar de cada caso, una denuncia siempre tiene una base justa porque nadie debe ignorar la ley?
  • Ya sé a donde vas Sombreruco, que la denuncia me la merezco por no leer la normativa y tirarme al río como siempre con mis casi 79 años. ¿Será posible?
  • Claro que el guarda no necesitaba correr para engancharte. Eres más lento que una tortuga. No quiero acordarme de lo que fuiste….un “saltaríos” como hubo pocos, ¡que lo cuente Felipe el de la Xana!
  • ¿Has visto cómo ese guarda dejó su coche atravesado a la mitad del camino para que yo no pudiera salir?
  • Al ver la matrícula extranjera de tu coche entendió enseguida que estabas equivocado y vio la oportunidad de ganar puntos con una denuncia.
  • Lo de la denuncia lo podría tragar, pero lo que menos puedo perdonar es que, amenazándome con llamar a la Guardia Civil si me negaba, me llevó la caña, el carrete Cordel con su cola de rata, material que yo había pagado y que era de mi propiedad. Considero que es ilegal que es un atraco contra el derecho de propiedad.
  • Quieres que te diga Gurí, y mira como se acerca el perro de Leo moviendo la cola. Cuando en España cambiaron la dictadura por una democracia se olvidaron de las leyes sobre la pesca. Pero, claro, como tú crees que eres un “intocable” a partir del momento en que respetas la ley, no se te ocurre ir con más cuidado.
  • ¡ Wauh! ¡Wauh! Gurí, amigo, tira ese desgraciado “cachufieltro” al río pa que calle la boca de una vez. Después de mojado y callado te lo voy a buscar yo de un mordisco. A ver quien es el gilipollas. ¡Wauh! ¡Wauh!

 

                                                                                –gR– sept.2016

Escrito por Admin

    4 comentarios

  1. abaika 14/10/2016 at 17:25

    Doy fe de lo que dice Guy de cómo le conocí. Hará como 15 años que estaba yo pescando en la margen izquierda del pozo La India, en el Cares-Deva, cuando veo que un pescador se interna en el río y lo cruza con el agua casi hasta el cuello dando saltos como un corzo y atraviesa una corriente que, a mí, con algunos años menos que él, no se me ocurriría hacerlo ni harto de mayonesa.
    El bueno de Guy se me presentó, me dijo quien era… y allí surgió una hermosa amistad que espero dure muchos años.
    En cuanto al incidente que tuvo este año en el Sella, sólo puedo lamentar y aborrecer esta maldita situación. Él sabe que yo he hecho todo lo que podido.

    Felipe P. Melero

  2. Viriatominous 16/10/2016 at 19:55

    Pero, si pagas la multa no te devuelven la caña y demás?

  3. Viriatominous 16/10/2016 at 20:01

    Esta ignorancia popular de la ley, sin embargo no nos exime de su cumplimiento. Hagamos esta reflexión: si la ley es un conjunto de normas que regulan las relaciones humanas, y la ley necesaria para el normal desenvolvimiento de la sociedad, ¿no sería imprescindible que sus destinatarios la conociesen para que les fuese aplicada? Pero es un hecho que esto no es así. Tendríamos que remontarnos a sociedades de hace miles de años, para encontrarnos con que la gente era conocedora de las leyes que se les podían aplicar. Claro, que entonces las leyes eran pocas e inteligibles, y siendo conocidas por sus destinatarios, no necesitaban forma escrita. Cualquiera podía ser juez y jurado. Ahora, en cambio, ¿quién podría estar seguro de no estar infringiendo alguna ley que desconozca?

  4. xvi_a 20/10/2016 at 14:01

    Pues denuncia y le preguntas al juez si es robo o es que estaban denunciando.
    La cara del sujeto en ese momento lo dice todo.

    Saludos

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