Las lampreas entran en actividad al atardecer, con las primeras sombras, y con ellas le sigue el anochecer, cuando que mayoría de los insectos del río entran en actividad y con ella reos y truchas. Estos dos artículos son una muestra de una parte de aquello que ocurre a nuestro alrededor, en esas horas de pesca al anochecer, que bien o mal llamamos “sereno”.

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Lampreas en Soto de Dueñas, río Piloña

 

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Río Sella, coto “La Uña”

 

Es la hora en la que muchos dípteros vuelan para las cópulas o tienen sus horas de mayor actividad como estos blefaricéridos; y también las crisopas, que son nocturnas y se sienten atraídas por la luz.

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 En estas horas muchos tricópteros cuya existencia desconocemos hacen su presencia en el río, como estos pequeños leptocéridos capturado en la luces de una farola.

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Setodes argentipunctellus McLachlan, 1877, arriba y Setodes punctatus (Fabricius, 1793) abajo.

 

Rhyacophilas, o saltonas, difíciles de observar por el día, y omnipresentes al anochecer. Los adultos emergen por las piedras del río a estas horas, y es fácil que se posen sobre el pescador que esté metido en una corriente del río.

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 Rhyacophilas recien eclosionadas con la muda.

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Secuencia de emergencia

 

 Hay otros tricópteros que también emergen a estas horas por las piedras de las orillas.

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Es también la hora en la cual muchos insectos de las orillas salgan de caza, donde efémeras y tricópteros son sus presas

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  José Ángel Martín del Arco. –jamdelarco

 

Escrito por jamdelarco

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