Editorial de Conmosca

No es raro que en tertulias de sobremesa tras una jornada de pesca, salgan a relucir recuerdos y anécdotas de la infancia, rememorando esas fotos descoloridas, en la cocina de nuestras casas de decoración setentera, posando con un lucio, trucha o barbo reseco y una sonrisa de oreja a oreja.

Si de algo presumimos muchos pescadores a mosca, es de haber evolucionado hacia una manera de ver los ríos y sus peces más acorde con la sostenibilidad y la conservación. Esa manera de ver la pesca, en muchos casos lleva implícita la asunción de la pesca sin muerte como base de nuestra afición y manera de entender esta práctica recreativa que evidentemente, no es la única y exclusiva manera de ser conservacionista, pero ayuda mucho.

Sin entrar en debate con la necesidad o no de esta práctica de la pesca sin muerte, que mejor deberíamos llamarla de captura y suelta; decir que quienes lo practicamos con mayor o menor efectividad y asiduidad, lo hacemos con un interés práctico orientado a la supervivencia del pez que hemos pescado y para tal fin, tratarlo con la mayor delicadeza posible.

Hasta hace bien poco, muchos creíamos que uno de los mayores enemigos de la pesca sin muerte era simplemente el ego, pero nos equivocábamos estrepitosamente.

Las redes sociales y los avances tecnológicos han acelerado de tal manera nuestra vida, que ya apenas tenemos tiempo para pararnos a leer un buen texto sin perdernos todo lo demás. El poder mediático de la imagen y la información eficaz han trasladado el marketing más zafio y populista a nuestro día a día, sufriendo sin piedad un bombardeo constante de intereses económicos de mayor o menor ambición, mezclados con la inocencia de una afición y su divulgación.

Todo vale y cualquiera te vende lo suyo a un módico precio de unos pocos segundos. Víctimas de esta situación, los peces, han empezado a conocer a este lobo con piel de cordero, a este pseudoconservacionista, a este hipócrita que porta entre sus aparejos y aperos el denominado por muchos “cesto digital”.

Conscientes de que un buen video o foto puede llegar a mucha gente, se eternizan las devoluciones y se somete a los peces a exposiciones prolongadas de estrés y de falta de oxígeno fuera del agua. Ver al pez irse nadando, por desgracia no garantiza su supervivencia.

Evocando la imagen nostálgica del pescador con su chistera llena de peces, queda la instantánea de una situación que denota hasta donde el ser humano, siendo consciente o no de ello, puede llevar la hipocresía a límites extra planetarios.

Comparar el cesto digital con la pesca con muerte es claramente injusto. El pescador que mata sus capturas, lo hace convencido de ello; el que porta dicha cesta digital está traicionando los principios de muchos, en lo que supuestamente cree y muchas veces predica, con una consecuencia de total pérdida de credibilidad para los que fielmente practican convencidosla captura y suelta.

Siendo conscientes que la humildad verdadera es bien escaso, podemos seguir haciendo trampas jugando al solitario, justificando lo injustificable.Con la suficiente actitud crítica frente a nosotros mismos (y nadie está libre de responsabilidad), que al menos esta reflexión nos llegue a todos los pescadores que practicamos el captura y suelta y tengamos el suficiente valor y tiempo de pensar en ello antes de dar un me gusta a la siguiente foto o video que pase por delante de nuestros ojos y por supuesto antes de fotografiar o grabar nuestra próxima captura.

 

Escrito por Admin

    2 comentarios

  1. izu 05/09/2016 at 19:32

    Verdaderamente el ego aunque solo sea “virtual” no deja de ser un problema. Pero hay mas; los propios retos que nos planteamos a nosotros mismos como utilizar hilos extremadamente finos, cañas para líneas de un número hace poco impensable ( #1, incluso #0), coger el pez con la mano en lugar de utilizar sacadera, … y en general todo lo que tienda a alargar la lucha representa una disminución en la posibilidad de recuperación definitiva del pez por una acidosis metabólica que será directamente proporcional al tiempo empleado en la captura.

  2. farioreo 18/09/2016 at 22:08

    totalmente y cientificamente de acuerdo.

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