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Hace algunos años probaba con cabezonas ninfas XXL de más de un gramo embadurnadas de brillos, ahora tan de moda, para llegar al fondo de los pozos abisales donde las truchas sabias se escondían de los ninferos de bicho diminuto. Hoy son muy celebradas pero a él ya no le gustan. También se atrevía a atar a veces zonkers de medio palmo en líneas superhundidas lanzadas con cañutos salmoneros para tentar a los poquísimos truchones que aún existen emboscados en los fondos de las pozas de las zonas bajas de los ríos, pero al final era igual que pescar con cucharilla…

Curiosidad. Probar lo muy nuevo, o lo muy antiguo, o lo distinto, o de otra forma. Tal vez porque le aburre lo previsto. Por eso pesca menos muchas veces. No usa siempre la mosca o la ninfa que sabe que funciona, prefiere probar otra, indagar, enredar, jugar… Equivocarse. Por eso también es pescador.

Ahora está entusiasmado por las cañas de glass para los barbos, que no es la fibra de vidrio de antes sino algo muy distinto, fibra muy fina, mínimo peso, cañas blandísimas pero irrompibles con las que hasta el pez más bronco cede mucho antes que ante palos de escoba de carbono y sin romper el sedal. Y en lugar de diez pies, seis. En lugar de hilacos del veintidós para arriba un dieciocho bien atado. En lugar de orillas de embalses famosos, pequeños arroyos escondidos. Las voces ortodoxas se resienten. O se ríen. O rebufan. O reniegan. Sin haber probado el glass, como si en alguna Biblia o en algún catecismo piscatorio estuvieran bien descritos los pecados que él se empeña en disfrutar.

Aquí en España se han vendido cuatro o menos de esas cañas que ofrece Orvis y Redington (como no le paga nadie puede decirlo y en http://thefiberglassmanifesto.blogspot.com.es hay otros mil fabricantes). La mayoría de los mosqueros buscan la eficiencia, pescar más, mucho, rápido, emular al campeón, copiar su equipo, seguir las ortodoxias o hasta la heterodoxias cuando ya han salido en las revistas y han demostrado que ganan campeonatos. Qué pereza…

Ha disfrutado mucho estas semanas con la glass, el minicarrete de linea 1-3, los abejorros de CDC, la necesidad de curiosear con los límites de este equipo, enredar, jugar, probar y asombrase del placer que es tantas veces ir contracorriente. Nunca será un gran pescador pero si un pescador hedonista, enredador, incorformista. Quien quiera pescar mucho que se vaya a otra parte. Ἀγεωμέτρητος μηδείς εἰσίτω, aquí no entra nadie que no sepa geometría. O que no sea curioso, añadiría.

BARBO3

Del Blog Mi Hijo el Pescador
Texto: Ramón J. Soria Breña. -mihijopescador-

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