Empezaré con algunas notas de música, un extracto de “El Invierno” , una de “Las 4 estaciones de Vivaldi”. Disculpen la mala calidad de la grabación……………..El invierno siempre me recuerda también una poesía de Antonio Machado: La Nieve

En el mesón al campo abierto
se ve el hogar donde la leña humea
y la olla al hervir borbollonea.

El cierzo corre por el campo yerto,
alborotando en blancos torbellinos
la nieve silenciosa.

La nieve sobre el campo y los caminos
cayendo está como sobre une fosa.

Un viejo acurrucado tiembla y tose
cerca del fuego; su mechón de lana
la vieja hila, y una niña cose
verde ribete a su estameña grana.

Padres los viejos son de un arriero
que caminó sobre la blanca tierra,
y una noche perdió ruta y sendero
y se enterró en las nieves de la sierra.

En torno al fuego hay un lugar vacío
y en la frente del viejo, de hosco ceño,
como un tachón sombrío,
tal el golpe de un hacha sobre un leño.

La vieja mira al campo, cual si oyera
pasos sobre la nieve. Nadie pasa.
desierta la vecina carretera,
desierto el campo entorno de la casa.

La niña piensa que en los verdes prados
ha de correr con otras doncellitas
en los días azules y dorados,
cuando crecen las blancas margaritas.
(Antonio Machado “Campos de Soria”)

Cuando estudié este poema, a los 13 o 14 años, declaré a mis padres que quería ser poeta y me contestaron riendo que no se puede vivir de la poesía entonces les dije que sería poeta y profesor de Español. Y así fue, no tuve necesidad de orientación ni de sicólogos. No sé lo que encierra esta poesía sobre la nieve pero en su absoluta sencillez tiene algo que en mi cabeza, como en la olla, borbollonea. Poco después de estudiarla (antes la sabía de memoria) escribí mi primer poema en Castellano inspirado también en la naturaleza y me di cuenta de que la música y la métrica del Castellano me encantaban, cuadraban con mi sensibilidad. Escribí muchos poemas más y sigo escribiendo. Que poca gente me lea me deja sin cuidado. Yo me divierto escribiendo, aunque a veces sufro si no consigo lo que busco, si lo que busco se queda en la nube. Es un poco como en la pesca, siempre me divierte la sola acción de pesca pero si lo que busco se queda en las aguas confieso que algo me duele… un poco menos con los años.
Las letras y la pesca siempre me acercaron a España y como nadie escapa a su destino pasó lo que tenía que pasar : el Club Deportivo “El Campano Soriano” a través de su Presidente y amigo Jaime Lapeña me encargó el pregón de la décimo-cuarta Edición de este singular evento. A ellos, a todos los organizadores, a todas las entidades colaboradoras, quiero agradecer esta solemne invitación que me brinda la ocasión de un nuevo encuentro con Soria y con el inmortal Antonio Machado… un poeta que me ha impactado tanto que hoy todavía aparece de vez en cuando en mis sueños, en carne y hueso, y pausadamente charlamos.

Es increíble lo que sabe este hombre de los Campos de Castilla y de poesía por supuesto. Hace poco vino a visitarme con su hermano Manuel (siempre viene con él en las noches de luna) y cuando le dije que iba a ser pregonero de un evento de pesca en Soria conocido como “ el Campano Soriano” puso una cara de no entender nada y me dijo :

– Pero Guy o Gui, ¡qué nombre más raro! ¿Qué tiene que ver la pesca con la poesía? ¿Y de qué campanas se trata?

– Guy Don Antonio, Guy, como el escritor francés del siglo 19, Guy de Maupassant, (otro bicho raro..) y no se apure que todo se explicará en su tiempo. Entre campana y campano o campanu como dicen los Asturianos hay poca diferencia en el vocabulario y mucha en el sentido. En Asturias cuando se pesca el primer salmón de la temporada se tocan las campanas. Por asociación de idea se llamó “Campano” a este primer salmón.

– O sea, Guy, que ahora en Soria también se llama “Campano” al primer salmón que se pesca en el Duero?

– Siento decirle Don Antonio que ya no hay salmones en el Duero y sin embargo el “Campano Soriano” suena a fiesta, a alegría, a campanadas, a algo nuevo después del frío invierno. El Campano Soriano es mucho más que un encuentro de pescadores, con una competición para los que quieren competir, intentando sacar una trucha de más de 40 centímetros.

El Campano Soriano tiene otro sentido, significa rejuvenecimiento, anuncia y marca los primeros pasos de la primavera.

No sé si Ud. ha sido pescador en algún momento, Don Antonio, pero puedo asegurarle que en todos los países los pescadores esperan la apertura de la pesca de la trucha con ansia y no creo que sea únicamente para practicar el arte ancestral de la pesca con la esperanza de sacar los primeros peces de la temporada. No, Don Antonio, no, yo creo que todos anhelamos la desveda para liberarnos de cierta apatía que nos invadió con los fríos del invierno, con la nieve que, a pesar de su silenciosa belleza, se parece más a una mortaja que a una falda de novia.

Cuando sacamos nuestras cañas para ir al río, la alegría que sentimos es la de iniciar y compartir la nueva vida que nos promete la primavera. Y si no me traiciona mi memoria recuerdo que Ud. escribió un bellísimo poema en el que un árbol que ha sido destrozado por el invierno vuelve a esperar en la vida con la llegada de la primavera. ¿Me permite leer algunos versos?

– “Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción” pero, mira. Guy, de donde estoy no te puedo decir que no.

A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
(Vivaldi extracto corto)
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina…
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana
lanza de carro o yugo de carreta…

Antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas
Olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. (Soria 1912)

– Sabemos, Don Antonio, que el milagro esperado (lo sentimos mucho todavía) no se produjo y que desgraciadamente falleció su esposa.
Pero, aunque no se cumplió su deseo, su poesía sobrevivió, sus versos sobrevivieron. Todos los sorianos, todos los castellanos, todos sus admiradores, tantos desconocidos, esperamos cada año lo que Ud. llama tan poéticamente “el milagro de la primavera”. Como todos los cambios en nuestras vidas, este milagro necesita un principio y cuando nosotros los pescadores bajamos al Duero, con las cañas en ristre los jóvenes, o dobladas los más viejos, cuando vemos una margarita tímida entre la hierba fina sabemos que “el milagro de la primavera” acaba de empezar.

– Es cierto, Guy, que la primavera tan esperada en los meses de frío siempre me ha fascinado y siempre la quise cantar en mis versos pero no te olvides de los otros poetas, por favor mira dónde estás, en que sitio estás y no te olvides de Gustavo Adolfo Béquer… ya sabes:

“ Cuando vuelvan las oscuras golondrinas
Sus nidos a colgar…”

La golondrina es igual que la margarita, el pájaro y la flor se juntan para anunciar el renacimiento. Por eso si empezaste tu pregón con las nieves del invierno me parece que podrías terminarlo con las flores de la primavera.
– ¿Por ejemplo con algunas estrofas del poema que Ud, escribió desde Baeza a su amigo José María Palacio ?
guycam– A mi amigo Palacio le gustaba la música de otro Antonio, sobre todo “La Primavera” de Antonio Vivaldi.

(Extracto de “La Primavera”)
– Me encanta esta alegre música, Don Antonio, y también su poema:

Palacio buen amigo
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!…

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entre las grises peñas ,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

¿Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril?

Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿Hay ciruelos en flor?¿Quedan violetas?…

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra… (Baeza 1913)

– Gracias, amigo, (los muertos siempre llamamos “Amigo” a los vivos) gracias por este recuerdo que, si bien es íntimo y doloroso al final, me agrada de cierto modo, porque me produce el efecto de su presencia…..Así y todo, te tengo que confesar algo que me preocupa.

– ¿Y qué es lo que le preocupa Don Antonio?

– Mira, si, como dijiste, el Campano Soriano es de cierto modo el heraldo de la primavera pienso que sin él, la primavera llegaría igual ¿No?

– Como siempre, tiene toda la razón, Don Antonio, pero sin el Campano Soriano mi esposa y yo no estaríamos aquí compartiendo esta fiesta de la apertura de la pesca con todos los que acudieron, y especialmente con mis amigos sobre todo los que veo en pocas ocasiones y me hacen el favor de acompañarme en este evento . Sin el Campano (usando y abusando de sus versos, lo reconozco) no podría rendir homenaje a la ciudad de Soria, ni a la majestad del Duero, ni a sus fructíferas riberas, ni al genial poeta que tan lindamente supo cantarlas.
(Soria, 2 de abril 2016) — gR–

Escrito por Admin

    1 comentario

  1. danielpc 19/04/2016 at 11:32

    Me ha encantado tu precioso y original pregón.
    Una pena no haberme enterado antes de tu intervención para haberlo escuchado en directo.

    Un abrazo desde Burgos.
    Daniel

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