6.- “Los LLF pueden ser sustituidos por un bajo bien largo”

Veterana afirmación donde las haya. Y algo de razón no le falta. El caso es que intentar presentar con bajos largos como sustitutos de lances de línea floja limita enormemente las condiciones de pesca y por tanto los resultados.
Los bajos largos, según mi punto de vista, pueden y deben sustituir a estos lances, en badinas y aguas lentas.
Superficies que son casi imposibles de descifrar y donde el dragado va a ocurrir casi, de manera directa y al mismo tiempo que en la línea, en el último tramo del bajo. En
cualquier otra circunstancia pescar con bajos largos (por encima de 4 metros) son todo problemas y redundan en muy poca efectividad: mala precisión, pobre capacidad de
penetración en la vegetación, mucha influencia del viento, etc.

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Este ha sido fácil y corto. Vayamos a por el séptimo.

7.- “La mayor parte de ellos se aprender de forma instintiva”

Los poetas son grandes tipos pero limitados en recursos (referencia a un viejo artículo). Los grandes pescadores que no han oído nunca hablar de lances de presentación utilizan, habiéndolos adquiridos de manera intuitiva y auto-didacta, básicamente los siguientes lances de esta categoría:

  • De línea flojita. Más bien línea arrugada repartida a lo largo de todo su recorrido. Su ejecución consiste en aplicar más energía que lo acostumbrado para producir
    un efecto rebote de la línea.
  • Tímido extendido. Sin apenas estiramiento de brazo y/o rotación de muñeca. Fundamentalmente utilizado para evita alinear el pez.

Uno puede llegar a la conclusión de que, si estos pescadores, con tan limitados recursos de lanzado, pescan muchos peces, será porque no son necesarios más.

Sin embargo las razones son otras. Los pescadores a mosca que sacan muchos peces y jamás han aprendido ni practicado nada de lanzado es porque han desarrollado toda una técnica que suple esta carencia. En más de una ocasión he hablado del mejor lance de todos por antonomasia: el lance-no lance (recuerda a Haitaku). Aquel que no hace falta ejecutar porque consiste en acercarse al pez todo lo posible y pasarle la mosca casi de punta por el morro, haciendo desaparecer de manera automática cualquier tipo de dragado o problema de presentación. Sin embargo, la razón principal del éxito de estos pescadores es que son tremendamente sigilosos. Son capaces de presentar sus moscas a peces con grado de alerta cero. Y, como tú y yo bien sabemos porque nos lo han contado por ahí, un pez con ese grado de alerta coge cualquier imitación siempre que no lleve ningún nivel de dragado.
Sobra decir que si dichos pescadores dominaran más lances de presentación todavía serían mucho más efectivos, sobretodo con peces a los que no se les puede llegar acercándose a ellos y muy poco hostigados. Mi tajante convencimiento es que la única manera de aprender a ejecutar el 95% de los lances de presentación y a controlar sus variables y variantes es estudiándolos y practicándolos a conciencia. Amén.

8.- ” Muchos de ellos no son mas que simples remiendos de la línea”

Leí hace poco una definición curiosa de lo qué es un lance. Un apasionado contertuliano de foros y debates en Internet señalaba que para él solo se puede llamar lance lo que es ejecutado antes de la parada frontal. Todo lo que ocurra después, según él, no es más que un remiendo aéreo o acuático de línea. Según este aserto no existirían los lances extendidos como tales. Tampoco serían llamados lances los picados, ni la serpentinas, bien diferenciados unos de otros por lo que ocurre después de parar la caña. No estoy nada de acuerdo con esa restrictiva definición (ciertamente puede que le haga la vida más fácil a su autor) y en un próximo artículo puede que trate el tema con mayor profundidad.

Mientras tanto algo tengo muy claro. Lo que no ejecutes en el aire no esperes poder hacerlo en el agua con el mismo resultado. En otras palabras, los remiendos o reposicionamientos de línea en el agua nunca pueden ser sustitutos de ninguna corrección aérea o lance de presentación. Más bien deben ser un complemento de los mismos ya que el tiempo que pasa entre el momento que posa la línea y la aplicación de la corrección en superficie es, casi siempre, excesivamente largo para evitar el dragado con éxito. Para cuando la línea toque el agua deberemos haber realizado la mayor parte de la tarea o si no después vendrán los problemas. Otra ventaja importante de disminuir en todo lo posible el número y tamaño de las correcciones, una vez posada la línea en el agua, es el peligro de meter ruido con arranques y salpicaduras que pongan en alerta a nuestra amiga. Además, la vistosidad de algunos dibujos en el aire es del todo insuperable a ninguna configuración de línea sobre el agua. Os puedo asegurar que la estética en el lanzado con mosca es algo más que una simple cuestión de gusto personal.

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9.- “Son incompatibles con los lances rodados”

Lo que me faltaba oír. Que ganas de tirarme de la lengua. La mayoría de lances de presentación son perfectamente combinables con un rodado. Recordemos que un rodado es la mitad de un ciclo completo de un lance básico. Y precisamente la mitad frontal que es la que nos interesa. El problema no radica en la dificultad de ejecutar estos lances tras un rodado, algo que no tiene ninguna dificultad adicional. Los rodados aunque son lances muy básicos no son muy utilizados y su manejo y control, como todo, requiere algo de práctica. La cuestión es ser capaces de ejecutar un buen rodado con la energía justa y parando la caña lo suficientemente alta para darnos tiempo a crear la configuración deseada.
Es posible y muy práctico ejecutar rodados con la caña lateral, algo esencial para crear un curvo positivo. Si no somos capaces de realizar buenos rodados casi de manera instintiva el hecho de pensar en él y en el lance de presentación que viene después supone demasiada información a procesar en un segundo. Algo que suele tener como resultado original vistosos burruños. 

Curiosamente existe un rodado que es en sí mismo un extraordinario lance de presentación ya que consigue apilar el bajo de manera muy elegante y efectiva. Consiste en efectuar un rodado lo más redondo posible (criticado por Krieger en favor de uno más elíptico) y parar la caña bien

10.- “Buenos bucles y lances de presentación están reñidos”

Esta es uno de las últimas incorporaciones a la lista de los horrores. Nace de una reciente obsesión por un tipo de bucles, considerado como modelo a imitar y objetivo a alcanzar por todo lanzador de nivel que se precie como tal. El bucle al que me refiero es uno estrecho y afilado con amenazante punta y de marcada simetría y verticalidad. Como he mencionado en más de una ocasión ese bucle sirve para lo que sirve. Desde luego para ejecutar muchos lances de presentación es muy poco práctico. Con esto quiero decir que la definición de lo qué es un buen bucle es algo muy discutible y discutido. Desde mi punto de vista, siempre dentro de los bucles creados conscientemente, no hay ni buenos, ni malos, ni bonitos, ni feos (para gustos…). Tan solo existen bucles que facilitan la ejecución de un determinado tipo de lance en unas
determinadas circunstancias de pesca. Un buen lanzador debe ser capaz de crear a capricho (suyo y de su público) bucles anchos, estrechos, redondos, puntiagudos, paralelos, de apertura lateral, rápidos, perezosos de trayectoria ascendentes y un largo etcétera. Todos ellos tienen su lugar, misión y momento en esta vida (pues Amén de nuevo).

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Algunas tonterías que se quedan en el tintero

Entre otras nos encontramos frases como: 

  • “La DT es la mejor línea para estos lances” (¿a partir de qué distancia?)
  • “A penas se utilizan en acción real de pesca” (desde luego. A penas se conocen)
  • “Siempre se crea por sí misma algo de línea floja en cualquier lance, quieras o no” (la
    cantidad que tú no quieres y donde no la deseas)
  • “Con estos lances el clavado es muy difícil” (si sabes controlar sus variables en absoluto.
    Que para eso están)

 

 

Texto y fotografías: Carlos Azpilicueta

Escrito por Pakito

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