Con las moscas de salmón, uno no puede relajarse hasta el final. En este caso, cuando el montaje casi estaba acabado, al sujetar la mosca para colocar el cierre de faisán dorado, se me olvidó tratar con cuidado el cuerpo de seda, y toqué donde no debía tocar. Se produjo un estropicio regular: en la segunda vuelta de seda roja sobre el cuerpo naranja, las fibras se deshilacharon, y el resultado estético es bastante penoso. Intentaré volver la brinca a su sitio, pero no tengo claro que funcione. La ota opción sería deshacer la mosca y empezar de nuevo, recordando tener más cuidado la próxima vezDSCN0048.

Escrito por azorero

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