clip_image0034_thumb.jpgDesde siempre me ha gustado leer revistas de pesca, especialmente los artículos relacionados con el mundo del montaje. Ahora muchas revistas permiten acceder online a sus archivos, y podemos leer trabajos muy interesantes de años pasados. Buceando por la web de flyrod&reel, en el enlace

http://www.flyrodreel.com/magazine/2011/april/feathered-wizardry

podemos encontrar un artículo de Abril de 2011, firmado por Darrell Martin, lo que por sí mismo ya es una garantía de calidad, en el que describe la historia de Tom Whiting, el fundador de Whiting Farms, que todos conocemos como una marca líder en el mercado de las plumas de gallos de pesca. Me sorprendieron mucho los detalles, y especialmente la filosofía con la que Tom Whiting enfoca el negocio de la producción de plumas. El artículo en cuestión me gustó tanto como para entretenerme en hacer una traducción (aunque, dadas mis limitaciones con el inglés, recomiendo vivamente la lectura del original).

Para quien no se sienta intimidado por un artículo “sólo de texto” y sin fotos,  adjunto mi traducción. Creo que se pueden aprender muchas cosas útiles.

 

Jesús García Azorero

 

La Brujería emplumada del Dr. Tom.

Por Darrell Martin.

 

Cómo Tom Whiting pasó de vendedor de huevos a maestro criador de gallos de pluma, sin ni siquiera haber tocado una caña de mosca o un torno de montaje.

 

Tom Whiting nació y pasó la mayor parte de su niñez en Denver, Colorado. El clan Whiting admite que el Dr. Tom experimentó una extraña vuelta atrás a un pasado agrario. Desde su juventud se sintió fascinado por las aves y sus variedades. Cuando Tom tenía unos 10 años, se produjo un afortunado acontecimiento: su familia se mudó a las afueras, donde crió unas pocas gallinas , vendió huevos entre los vecinos, y trabajó en una granja avícola. Aunque pasó horas imaginando programas de cría, no tenía ninguna idea de convertirse en vendedor de plumas; cuando llegó el momento de ir a la universidad, dudó entre música, ciencias políticas y literatura en la universidad estatal de Colorado. Un día, su hermano mayor le preguntó qué era lo que realmente quería hacer. Tom contestó que con frecuencia pensaba en codornices. La ciencia aviar fue la respuesta. Después de graduarse en ciencia aviar en la universidad estatal de Colorado y completar prácticas en temas de genética con dos productores de pollos,  supo que quería algo más.

Tras acabar un Máster en gestión de aves de corral y genética en la Universidad de Georgia, Tom firmó con la sección encargada de la lucha contra la gripe aviar en el Departamento de Agricultura de los U.S.A. Un brote de gripe aviar se había desatado en Lancaster, Pennsylvania. Cuando su abuela falleció inesperadamente, Tom volvió a Colorado para el funeral, y se quedó para ayudar a su abuelo, que tenía problemas de visión. Durante esta temporada, Tom hizo largos viajes por Inglaterra, pateándose el país y visitando tres compañías avícolas.

De vuelta en Colorado, un día Tom pasó por casualidad por Morning Fresh Farms; en sus propias palabras, era “un increíble complejo industrial de producción de huevos”. Un amigo de su abuelo le presentó a los dueños. Cuando concertó una visita, los dueños, los hermanos Joe y Bobbie Raith, hablaron con él a lo largo de la mañana durante su recorrido por las instalaciones, y le pidieron que volviera al día siguiente. Cuando regresó, hubo más charla, pero sin paseo, y al tercer día le llamaron y le ofrecieron un trabajo por tres meses. Mientras vivió con su abuelo, Tom trabajó en proyectos de investigación para mejorar la producción de huevos en Morning Fresh Farms, en lo que él llama “probablemente la mejor innovación en producción de huevos en América”. Tras seis meses, los hermanos le ascendieron a jefe de producción. Tom estuvo allí dos años y medio, y, según dice, “no podría haber aprendido más en ningún otro lugar en el mundo”.

Sin embargo, Tom quería hacer su doctorado, y montar su propia empresa. En 1986 dejó Morning Fresh Farms para matricularse en el programa de doctorado de la Universidad de Arkansas; en aquella época, la universidad contaba con un prestigioso departamento de ciencia aviar en el que trabajaban reconocidos especialistas en genética de aves. Mientras estaba allí, Tom fue ideando posibles ocupaciones para su vida post-doctoral: clonación de aves, un sistema para predeterminar el sexo de cada huevo, o producción de carne. Entró en contacto con Carey Quarles, dueño de Colorado Quality Hackles, una empresa naciente en el negocio de las plumas de pesca. Tom preguntó si podía alquilar o comprar sus incubadoras. Dr. Quarles deseaba dejar el negocio, y en lugar de las incubadoras, propuso a Tom la compra de toda la compañía.  Tras analizar la parte financiera del negocio, Tom consideró que la cría de gallos de pluma podría ser algo prometedor.

Con la arrogancia de un estudiante de doctorado, Tom pensó que podría entrar en el negocio de las plumas por unos pocos años y así financiar sus investigaciones sobre clonación. Con este objetivo, participó en ferias de pesca con mosca en Denver en 1987 y 1988 (curiosamente, en realidad nunca se aficionó ni al montaje ni a la pesca con mosca). En el verano de 1988 viajó a Oregon para conocer a Henry Hoffman y sus aves, consiguió su doctorado más adelante en ese mismo año, y volvió a Colorado para fundar Whiting Farms en 1989. Henry Hoffman, que se había especializado en la cría y selección de aves de corral, había conseguido los primeros gallos de color grizzly válidos para mosca seca, a partir de una cuidadosa selección genética de distintas variedades. Siendo un notable montador, Henry consiguió producir hackles con las bandas muy marcadas y un raquis flexible que se enrollaba muy bien en el anzuelo. Sus plumas eran muy codiciadas por los montadores expertos. Tres años después del arranque de Whiting, Hoffman estaba preparado para vender, y como Tom pudo comprobar, dispuesto a dar una oportunidad a un joven criador de Colorado. Así que el proyecto de clonación  se desvaneció.

 

Tom tiene una intensa y apasionada ética del trabajo. Sus archivos, por ejemplo, son meticulosos. Cada animal candidato a ser destinado a la cría es objeto de un elaborado dossier de dos páginas sobre las plumas útiles (cuello y saddle). Si el candidato supera este primer escrutinio, entonces se toman 12 plumas de muestra de zonas específicas de su cuerpo, y pasan a manos de alguno de los expertos clasificadores de Whiting, alguno de los cuales acumula 30 años de experiencia en el montaje. El evaluador enrolla cada pluma en un anzuelo y evalúa su comportamiento. También evalúa la densidad de fibras, dividiendo la pluma en porciones de menos de un centímetro, y contando y anotando el número de fibras de cada sección. El record de fibras en un lado de  una porción de media pulgada de una pluma está en un asombroso 58. Los gallos descendientes de los de Hoffman daban recuentos entre 42 y 48. Este análisis adicional se incorpora en un dossier para determinar cómo va a ser utilizado ese gallo en concreto. Para Tom, al igual que lo era para Henry Hoffman, “la unidad de medida es la pluma individual”. Todo se reduce a producir una pluma de calidad que permita montar con facilidad.

Para disponer de una base genética amplia, Tom compró otros gallos. El célebre montador de los Catskill, Harry Darbee, activo en la década de los 40, y un abogado de Minnesota, Andy Miller  en los 50 y 60, fueron pioneros en la producción de hackles en el sentido moderno. Sus estirpes de gallos están en la base de los ejemplares de muchos de los productores actuales. En Mayo de 1954, Andy Miller visitó a Harry y Elsie Darbee . Mientras miraba un cuello blue dun de Harry, Andy hizo de pasada un comentario sobre su interés en conseguir alguna vez  ese color. Al día siguiente, antes de que Andy volviera a su casa, sonó el teléfono, y Harry lo pidió que lo esperase antes de partir. Cuando se presentó, Harry colocó una caja en el maletero de su coche. A unos 150 kilómetros, en una parada del viaje, Andy abrió la caja que tenía escrita en un lateral la palabra “Fértilizados”, y en su interior contenía cuatro docenas de huevos.

Andy Miller creó algunos de los hackles de mejor calidad de América. Tom Whiting le considera como “el Johnny Appleseed en el mundo de las plumas de pesca” . Antes de convertirse en abogado, Andy enseñó técnicas agrarias. Por el puro placer del montaje y de la pesca, él ofrecía sus plumas y pollos a quien se los solicitase. Nunca vendió un cuello, sólo de vez en cuando sugería que el receptor de uno de ellos le hiciera llegar unas moscas de vez en cuando. Muchos de los criadores modernos, una media docena, basan sus explotaciones en la línea genética desarrollada por Miner. Los gallos de Miner eran una mezcla de varias razas, incluyendo  Blue Andalusian, Brown Leghorn y gallos de pelea., y Whiting le compró una de las ramas de su stock en   1996. La etiqueta “Herbert-Miner” con la que Tom designó estos gallos, los identifica como “Andy Miner a través de Ted Hebert”. Este último fue un pionero en Michigan de la producción de hackles, que o bien compró o bien produjo las mejores calidades. Actualmente, los gallos de pluma se consideran una propiedad y rara vez son vendidos.

Tom, con su experiencia en genética aviar y explotación comercial de aves de corral, se enfrentó con la producción de aves de pluma de manera diferente a otros criadores. Él trabaja en una “cadena continua de producción”, como él lo llama, incubando y criando todas las semanas del año. A diferencia de otros productores, utiliza unos pocos gallos de cría pero por un periodo más largo de tiempo, para maximizar el número de descendientes de cada uno. Después de todo, la genética es una cuestión de números. Él personalmente supervisa los nacimientos, anota todos los datos, y procesa cada uno de los pájaros. Selecciona entre el 10 y el 20 por ciento de las mejores gallinas para cría, y entre el 0,5 y el 1 por ciento de los mejores  gallos. Esta intensa presión en la selección  de los reproductores se traduce en una rápida mejora genética,  y en una producción de calidad mantenida a lo largo de todo el año. Cuesta un año el que un adulto madure, y a veces varios meses más hasta conseguir un cuello de calidad para mosca seca.

Desde el principio, Tom escuchó a los montadores. Como él dice, los gallos son “genéticamente moldeables”: pueden ser modificados mediante los cruces para conseguir distintas características en las plumas. Cuando los montadores pidieron mejores plumas de perdiz pardilla, produjo una variedad de gallos  grises con moteado marrón que servía como sustituto. Cuando los montadores buscaban un sustituto de las plumas de garza, tras 10 años de trabajo consiguió unas extraordinarias plumas blandas de fibras largas a partir de una raza china de gallos. Un montador le animó a producir plumas de los gallos de León españoles; sus fibras rígidas y brillantes eran inigualables para cercos y alas. Tom importó huevos fertilizados desde España en los años 90, y ahora produce sus propias plumas de esta variedad. A principios de los 90, los montadores querían plumas para ahogada, largas y anchas, con puntas redondeadas y fibras densas y blandas. Tras seleccionar cien animales, cinco generaciones más tarde, Tom produjo el American hackle, la primera variedad genéticamente seleccionada para mosca ahogada. Estos animales, como todos los de la granja Whiting, siguen un continuo proceso de selección y mejora. El desafío para el criador se manifiesta en las diversas características a conseguir: longitud de las plumas, densidad del plumaje, cantidad de plumón, longitud y densidad de las fibras, rango de colores, forma del raquis, facilidad para el montaje y brillo. Algunos rasgos son rápidamente heredables, la mayoría lo son moderadamente, y algunos de ellos desesperantemente lentos.  Producir sustituto de garza y de perdiz a partir de los mismos gallos requiere tanto una meticulosa ciencia como considerable alquimia.

Los gallos de Whiting piden respeto. Cuando Tom cogió un gallo para hacerse una fotografía con él, el orgulloso pájaro mostró su disgusto erizando las plumas y cacareando amenazadoramente. Aunque investigaciones recientes relacionan a las aves modernas con los antiguos dinosaurios del género Maniraptorans, este gallo se parecía directamente a un velociraptor. Antes de comenzar ninguna pelea, Tom devolvió el   gallo a su posadero.

Cuando visité por primera vez Whiting Farms, hace varios años, era una empresa modesta. Hoy, los tres edificios independientes de la granja , con aproximadamente dos docenas de empleados, se extienden por una propiedad de 5000 acres, entre degradadas colinas arcillosas que parecen esfinges truncadas. La erosión ha aplanado la cima de las colinas, y dibujado surcos en sus bases, descubriendo estratos multicolores de rosa, rojo, beige y gris. Antílopes y ciervos vagan por los barrancos. Las instalaciones de Whiting Farms, que incluyen 14 gallineros, nueve graneros, una incubadora y cinco edificios de servicio, albergan poblaciones redundantes de pájaros con pedigree seleccionado, separados entre los distintos gallineros.

Si acompañas  a Tom por la granja, descubrirás calor y trabajo duro. Siempre está activo: ocupado al teléfono, respondiendo al correo electrónico, comprobando el estado de los pollos, clasificando plumas, o resolviendo los miles de problemas de la población numerosa de sus gallineros. A lo largo de los años, Tom ha compartido su riqueza enviando gratis muestras a montadores necesitados de todo el mundo. Una vez, conocí a una joven pareja de Macedonia, que sobrevivía gracias a su talento para el montaje de moscas. Tom quiso enviarles algunos cuellos y saddles que les ayudaron a convertirse en montadores competitivos internacionalmente. Hay otras historias no contadas. Hace años, poco después del colapso de la Unión Soviética, mostré un cuello Whiting a un montador de la empobrecida Lituania. Sus lágrimas demostraron su aprecio: nunca había tenido entre sus manos algo tan mágico. Para Dr. Tom Whiting, el reto no es ni el montaje ni la pesca, es la cría y selección genética. Aunque los Estados Unidos es el principal mercado, Whiting Farms exporta sus obras de arte de plumas a 40 países. Para los montadores de todo el mundo, es la persona adecuada, en el lugar adecuado, en el momento adecuado.

Escrito por azorero

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