Pronto descubrí el significado de la palabra “maestro”.

Hay maestros que amaestran y maestros que muestran. De los primeros está el mundo lleno. Se creen en posesión de verdades, quieren dar lecciones de la vida o la pesca y persiguen el reconocimiento, la admiración o la emulación del aprendiz. A lo largo de mi vida tuve muchos de los primeros y unos pocos de los segundos.

Hay quienes pretenden ser amaestradores de sus hijos empeñándose en que los imiten y que obedezcan sus indicaciones porque se sienten cargados de razón, experiencia y saber sobre los ríos y los peces. Otros, en cambio, sólo muestran, indican con el ejemplo, casi siempre en silencio, apenas van delante.Photo by Quinn Grover

Los primeros convierten a los hijos en obedientes aprendices de saberes ajenos, dóciles papagayos, quizá buenos pescadores que manejan este arte y esta ciencia con disciplina y aplicación. Los segundos, los maestros que muestran, les dirán a sus hijos que ellos, a pesar de los años, siguen siendo aprendices y les dejarán que descubran por ellos mismos el lenguaje del agua, de los peces, del río, que busquen todo ese saber dentro de su corazón de pescadores y que se equivoquen por sí mismos.

Tanto si somos maestros que amaestran como maestros que muestran tenemos muchas posibilidades de fracasar. Enseñar a pescar o a vivir sigue siendo un misterio. No hay recetas ni manuales.

El amaestrador se sentirá fastidiado y frustrado.

El que sólo mostraba recordará con placer cada momento compartido en el río y todo lo mucho que aprendió de su aprendiz.

Del Blog Mi Hijo el Pescador
Texto: Ramón J. Soria Breña. -mihijopescador-

Escrito por mihijopescador

    1 comentario

  1. emerefe 04/07/2015 at 07:45

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