Primera parte: hilos de montaje

clip_image001La variedad de hilos que actualmente se fabrican o comercializan especialmente para el montaje de moscas es muy amplia. Los atadores tenemos dónde elegir.
Hilos, plumas y pelos, han sido desde el nacimiento de las moscas artificiales los materiales que permitían su confección, los que transformaban un anzuelo desnudo en un atractivo señuelo.

Aunque en la actualidad hay moscas que prescinden de ellos, sustituyéndolos por resinas plásticas o piezas preformadas, las más siguen necesitando de un hilo fino y a la vez resistente que asegure los distintos componentes de la mosca en su lugar, ése es el que llamamos hilo de montaje.

Además, en muchos casos utilizaremos otros hilos o hilazas de mayor grosor o con alguna especial característica para sugerir el cuerpo de la mosca o proporcionar un mayor atractivo, pero ése será el tema de la segunda parte de este artículo.

Ya que los pescadores hispanos solemos comprar materiales por catálogo, y puesto que esos catálogos a menudo están en inglés o mal traducidos, he decidido poner cuando lo considere conveniente, entre paréntesis y en cursiva, el nombre en inglés de los artículos citados, en la creencia de que eso puede ser una ayuda para los lectores.

Hilos de montaje (tying threads, o simplemente threads)

El hilo de montaje suele ser el primer material que se fija en el anzuelo al comenzar el atado de una mosca, y el último que se corta cuando ya la mosca está totalmente terminada. Elegirlo de la calidad adecuada es básico para evitarnos problemas, problemas que pueden ser de muy variada índole: color inadecuado, grosor excesivo, poca resistencia… Vamos por partes.

Material

Hasta hace cincuenta años el buen hilo de montaje se fabricaba con seda natural. Las sedas Gossamer (fina) y Naples (gruesa), de la casa Pearsall, fueron las preferidas de muchos montadores de principios de siglo, y en un alarde de longevidad poco corriente se siguen comercializando hoy en día y se siguen utilizando por bastantes montadores, especialmente para montajes clásicos.

Pero aunque la seda sin duda tiene magníficas cualidades, siendo prácticos y para un uso general son preferibles las fibras sintéticas. De éstas, las primeras que se utilizaron para atar moscas (y para casi todo) fueron las poliamidas (nailon), y yo aún guardo de recuerdo un par de bobinas de un finísimo hilo para medias de los años sesenta, marca La Paleta, que me sirvió para montar algunas de mis primeras moscas y que no tiene nada que envidiar a los más modernos y populares hilos de montaje. El magnífico atador profesional y creador de moscas para salmón Belarmino Martínez, recientemente fallecido, era fiel usuario del hilo de nailon que se utiliza en la fabricación de medias, sólo que él lo obtenía deshaciendo pacientemente una media y enrollando el hilo en una bobina; afirmaba que era lo mejor para obtener moscas con la cabeza bien conformada.

Después, al nailon se unió el poliéster, el polipropileno, los poliacrilonitrilos, las poliaramidas… La gran mayoría de los hilos de montaje que hoy empleamos se fabrica con alguna de estas fibras, lo que permite que disfrutemos de una amplia variedad y de una relación diámetro/resistencia que en algunos casos resulta asombrosa.

Color

A veces el hilo de montaje es el encargado de construir el cuerpo de la mosca, y es obvio que entonces la correcta elección del color tendrá enorme importancia para que el señuelo pesque o deje de pescar. Sin embargo en la mayoría de las ocasiones el color del hilo de montaje será, aparentemente, secundario en el aspecto final de las moscas, pues salvo en la cabeza quedará oculto por otros materiales; pero incluso en esos casos ocurre a menudo que, especialmente con la mosca mojada, la capa externa del cuerpo deja al trasluz vislumbrar lo que hay debajo, y el resultado final varía según elijamos el hilo de montaje de uno u otro color.

clip_image002Vemos, muy ampliados, diversos hilos de montaje de distintos grosores. De arriba abajo: monofilamento Spiderweb de Danville; hilo Danville 6/0; hilo Gordon Griffith “Cobweb Superfine”; hilo fino de kévlar, previamente torcido girando el portabobinas; hilo Gudebrod 3/0.

Hay atadores que siempre montan sus moscas con hilo negro, y no es una muy mala opción pues el negro nunca alterará gran cosa los colores, solamente oscurecerá su tono. Sin duda es mucho mejor eso que, por ejemplo, montar con hilo azul una pequeña mosca con el cuerpo de dubin amarillo, salvo que queramos ofrecer a los peces una mosca verde.

No es preciso hacer acopio de decenas de bobinas de hilo de distintos colores, pero sí conviene contar con algunos colores básicos que nos den al menos la posibilidad de elegir según las circunstancias.

Con un negro, un gris medio, un marrón, un rojo sangre, un anaranjado, un amarillo claro, un oliva y un blanco, podemos realizar la práctica totalidad de las moscas sin que el color del hilo de montaje suponga un problema. Para los que buscan una mayor exactitud, los fabricantes más conocidos suelen teñir al menos una veintena de colores en sus series más vendidas, aunque desgraciadamente no siempre es fácil encontrar la serie completa en los comercios del ramo.

Como amante de la compra por catálogo, quiero resaltar el acierto que a mi entender ha tenido la casa Gudebrod al adoptar la norma de colores Borger Color System en la numeración de sus hilos (la carta BCS consta, por ahora, de más de 170 colores cuidadosamente elegidos para la pesca con mosca). El poder disponer de un código estándar que permite saber exactamente a qué color se refiere cualquier fabricante cuando habla de un “dark rusty brown” es algo con lo que los pescadores llevamos soñando muchas décadas.

Grosor

El diámetro del hilo de montaje es especialmente importante cuando se trata de montar moscas pequeñas o moscas complejas, con muchos materiales (como pueden ser las moscas clásicas para salmón). En esos casos un diámetro lo más fino posible siempre es de agradecer.

Pero un hilo fino tiene sus desventajas: es menos resistente, más difícil de manejar, y cuando es preciso dar algo de volumen a alguna parte de una mosca grande hay que estar un buen rato dando vueltas para que la mosca quede bien proporcionada.

Los fabricantes suelen indicar el grosor de sus hilos de montaje con una serie de letras y números. Para las letras el grosor más fino es el A. Los B, C, D…, son progresivamente hilos de mayor diámetro. Los hilos más finos que el A se etiquetan mediante números: 1/0, 2/0, 3/0…, siendo más fino el hilo cuanto mayor es el número (la cifra indica la cantidad de veces que puede pasar el hilo a través de un círculo de un diámetro determinado).

Por desgracia no es fácil interpretar ese código, y así puede darse el caso (comentado en un artículo de Chris Helm y Bill Merg en la revista Fly Tyer del verano de 1996) de que un 6/0 de Danville sea más fino que un 14/0 de Gordon Griffiths. Aunque también es cierto que, haciendo una media aproximada de lo que podemos encontrar en el mercado, el 6/0 de Danville puede ser perfectamente calificado como un buenísimo 8/0 estándar, y el 14/0 de Gordon Griffith ( que aunque no coloca tal cifra en sus carretes calificados como “ultrafinos” sí la utiliza en su propaganda) sería un muy buen hilo de montaje del calibre 7/0 estándar.

Además de G. Griffith, otros fabricantes clasifican a sus hilos como “finos”, “superfinos”, “ultrafinos”, “medio fuertes”…, o algo similar. También se utiliza en algún caso el sistema dernier, un método habitual entre los fabricantes de textiles en el que la unidad equivale a 50 miligramos de masa en 450 metros de hilo (esto significa que si la masa de 450 metros de un hilo en concreto es de un gramo ese hilo es de 20 dernieres). El sistema dernier permite comparar con precisión los hilos, pero sólo con materiales que tengan la misma densidad que la seda (por suerte esto se cumple en el nailon y el rayón).

clip_image003A la hora de montar con ellos es cuando mejor se ve el grosor real del hilo: lo que ocupa en el anzuelo durante las labores de atado. Tras montar cuatro capas de hilo vemos el resultado en un anzuelo # 20, de arriba abajo y de izquierda a derecha: Uni-thread 6/0; Gossamer; Danville 6/0; Uni-thread 8/0; G. Griffith “Superfine Cobwed”; Gudebrod 3/0; hilo grueso, de dos cabos torcidos, de kévlar.En este caso, por grosor, los ideales son los dos hilos situados a la derecha de la fila superior. El Gossamer podría servir también, e incluso el Uni-thread 6/0, pero cuando tuviéramos que fijar diversos materiales el grosor en la cabeza de la mosca sería seguramente excesivo. Los hilos de abajo son todos demasiado gruesos para un anzuelo tan pequeño, eso es lógico en el Gudebrod y en el hilo de kevlar, diseñados para grandes moscas (especialmente el hilo de kevlar); pero no parece tan lógico en el hilo de la izquierda, calificado como “superfino”.

Las dificultades para medir el diámetro de los hilos de montaje nacen de que muchas veces los hilos modernos, especialmente aquellos más finos, están formados por filamentos apenas torcidos, formando un conjunto poco estable cuyo diámetro varía mucho según las circunstancias en que lo midamos. El montador puede aprovechar esta característica torciendo o destorciendo el hilo según sus necesidades: si mientras estamos atando una mosca hacemos girar el portabobinas en sentido contrario al de las agujas del reloj el hilo se destuerce y se aplana sobre el anzuelo, abultando de esa forma muy poco; si lo giramos en el mismo sentido de las agujas del reloj el hilo se retuerce (atención, si lo torcemos demasiado tiende a enredarse sobre sí mismo y puede llegar a romperse) y su sección se hace más circular. Esto tiene varias implicaciones, por ejemplo: podemos dotar a nuestras moscas de un cuerpo fino y uniforme si montamos con el hilo sin torcer; o podemos simular un cuerpo anillado si montamos con el hilo bien torcido. Tengamos en cuenta que el hilo destorcido se deshilacha y rompe con mucha facilidad, especialmente si no ha sido previamente encerado (waxed), por lo que si nada nos obliga a hacer lo contrario conviene mantenerlo siempre algo torcido.

El hilo 6/0 se tiene como el estándar para un uso general (aunque ya hemos visto las dificultades que hay para decidir qué hilo es realmente un 6/0), y podemos utilizarlo sin problemas en un amplio rango de moscas. Personalmente sólo utilizo hilos más finos (entre el 8/0 y el 12/0) para montajes en anzuelos del # 20 o más pequeños, e hilos más gruesos (del 3/0 al A) para grandes estrímeres o moscas de pelo de ciervo.

Resistencia

La resistencia del hilo está lógicamente relacionada con su grosor y con el material del que el hilo está fabricado. Los hilos usuales, de nailon o poliéster, aguantan sin romperse una tensión de unos 400 gramos en un 8/0 y aproximadamente el doble en un 6/0, más que suficiente para montar las usuales moscas para trucha. Un 3/0 puede soportar unos dos kilos, y es perfecto para grandes estrímeres o “bugs” de pelo de ciervo. Los hilos más finos, como el Danville Spiderweb (un monofilamento con un diámetro de 5 centésimas de milímetro), no soportan más allá de 100 gramos, por lo que aunque son muy aconsejables para moscas diminutas, en anzuelos del 28 al 32, obligan a montar con sumo tacto.

Si se necesita un hilo muy resistente hay magníficos materiales modernos, como el hilo de gel de polipropileno (GSP) que en un diámetro 6/0 tiene una resistencia de más de tres kilos. Aunque quien se lleva la palma en este aspecto es el ya clásico kévlar.

Los hilos de kévlar son extremadamente resistentes, y resultan prácticamente irrompibles en un uso normal incluso en diámetros muy finos. Sin embargo no están exentos de problemas: por un lado no se tiñen con los sistemas habituales y muchos fabricantes sólo los ofrecen en color “natural” (amarillento, aunque podemos teñirlos utilizando un rotulador permanente); por otra parte, en los montajes con pelo de ciervo en los que es preciso utilizar un hilo resistente para atar con una gran tensión, un hilo demasiado fino no conviene, pues corremos el riesgo de cortar el pelo. En mi opinión, cuando los hilos de kévlar resultan perfectos es a la hora de construir señuelos destinados a peces con dientes afilados, como el lucio o la barracuda. En esos casos el kévlar será una buena garantía de supervivencia para nuestras moscas.

clip_image004Por su poca resistencia no es un hilo fácil de manejar, pero cuando se trata de montar moscas minúsculas y complicadas no tiene rival. Como se puede ver en la fotografía, el Spiderweb de Danville apenas abulta cuando damos cuatro capas en un anzuelo del # 28.

Mantenimiento

Aunque es algo que no se suele tener en cuenta, el correcto almacenaje de nuestros hilos será responsable de su buena conservación. Un hilo fino de nailon o de poliéster sufre especialmente con el sol, la excesiva humedad o las altas temperaturas. Cuidado con las bobinas expuesta en el escaparate de los comercios, su resistencia puede estar muy mermada.

El mejor modo de conservar los hilos es en la oscuridad y en un lugar fresco y seco. Aquellos que más utilicemos podemos mantenerlos a la vista, al alcance de la mano, pero al menos coloquémoslos allí donde no alcance la luz solar directa.

Si utilizamos hilos poco torcidos o sin torcer podemos mejorar sus cualidades encerándolos. Actualmente la mayor parte de los que se venden específicamente para la confección de moscas artificiales tienen al menos un ligero encerado, o algún tratamiento que da como resultado que las fibras individuales se adhieren ligeramente entre sí, pero no siempre es así. En tal caso, frotándolos con un trozo de cera de abeja impediremos que se deshilachen y de ese modo aumentará su resistencia.

Alejandro Viñuales

 

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