Hace años que pesco el Futaleufú con mis ahogadas, las que demostraron su efectividad como la Pallareta. Busco una corriente larga  con olas cortas. Si hay profundidad utilizo una línea intermedia pero las más veces prefiero la línea flotante nº 7 adaptada a mi caña de 10 pies , con un bajo de línea de unos 3 metros.

Según el humor del momento ato una, dos y hasta 3 moscas pero con viento prefiero pescar con una sola, como para el salmón, bien controlada en función de la velocidad de las aguas. Mientras la corriente tiene fuerza pesco a mosca ahogada y cuando se explaya con 1 metro más de líder (como dicen los Argentinos) pesco a seca. Sólo la línea flotante me permite combinar las 2 modalidades y me va muy bien porque soy un poco vago para cambiar de artilugio.

Pues bien. Este año algunas arcoiris de mucho temperamento, en eso se parecen a ciertas personas, me llevaron varias moscas. Había menos truchas, probablemente por la creciente  invasión del alga Didymo pero más grandes….misterios de la naturaleza ¡!!!! Se me ocurrió entonces probar una mosca ahogada que un buen amigo mío considera excelente, la que los Americanos llaman  La Prince. Figura en varios libros de montaje.

La Prince clásica no me pareció tener una  efectividad superior a mis moscas habituales aunque alguna trucha la probó  con gusto. Como se ve en la foto tiene un cuerpo de pavo real brincado de de un tinsel metálico dorado, un “hackle” rojo  2 biots blancos simulando alitas y 2 cercos también hechos de  biots más cortos. Pueden ser blancos o marrones.

Hurgando en mi caja descubrí otro tipo de Prince que no encontré en ningún libro y llegó a mi caja no recuerdo cómo y desgraciadamente sin  pareja. Una sola mosca. Siempre me pregunto cómo hacemos para tener, entre cientos de artificiales que nos estorban pescando, una mosca huérfana que generalmente suele ser excelente y si la perdemos empezamos a rabiar. Pues con nudos bien controlados, con hilo más grueso del que suelo usar, un 0,22 ….no la perdí, la até varios días y me dio inolvidables capturas, en trucha marrones sobre todo. Me alegro mucho de poder presentarla a los lectores de Conmosca. La imité en varios tamaños y me pasó lo contrario de lo que decía en mi artículo sobre el estrímer de superficie, más efectivo en lago que en río, pues esa mosca, montada en pequeño tamaño me funcionó muy bien en reservorio.

La diferencia que tiene  comparando con la clásica es la cabeza hecha de una bola metálica negra con brillos y un tórax de dubbing oscuro. No parece que el montador haya utilizado pavo real pero lo que importa es el tinsel dorado.  En mis imitaciones hice variar el peso  de la bola para que mis moscas derivaran a alturas diferentes. Con el tungsteno que está muy de moda se hunde rápidamente, demasiado rápidamente para mi gusto considerando que cualquier ahogada debe bajar lentamente como un insecto caído al agua.

Y cómo la técnica, aunque me interesa, termina aburriéndome utilicé los medios digitales para crear la “Princesa” que no pescará nunca pero quedará en mi colección de fotos artísticas.

                 – gR– marzo 2014

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