1º Zonas de pesca

– ¿Cuales son tus zonas habituales de pesca?
– ¿Cómo y por qué eliges tus escenarios de pesca?
– ¿Prefieres ríos naturales o regulados?
– ¿Sorteas cotos o pescas en lo libre? ¿Si ambas en qué proporción?
– ¿Te mueves por otras zonas? Cuales y porqué.

Mis zonas habituales de pesca son las gargantas de la Vera, en la vertiente sur de Gredos, aunque me siento como en casa en cualquier río que este limpio y siga conservando su salvajismo. Cuando elijo mis paisajes para pescar busco los ríos difíciles, los de aguas broncas y orillas enmarañadas, los que no tienen sendas ni lugares cómodos para lanzar. Grandes o pequeños, me gustan que se sientan sus aguas salvajes y hasta peligrosas. Desde bien pequeño me enseñaron que la pesca de la trucha en torrentes de montaña es un deporte de riesgo, que con las rocas y las aguas turbulentas no se juega. Quien pesca en esas gargantas sabe bien de lo que hablo.

Los ríos regulados me producen por lo tanto cierta tristeza, no me gustan, siento que en ellos todo está condicionado por la arbitrariedad del hombre y su voluntad de convertir esa agua en algo rentable, en dinero.

Pesco tanto en cotos como en aguas libres casi en igual proporción. Además de Extremadura y las zonas colindantes de Castilla León, pero me gusta mucho Cantabria y Asturias, Suecia y Noruega. Allí hay ríos de verdad grandes y broncos, lugares con muchas truchas en los que no te encuentras en todo el día a ningún otro pescador

2º Especies y modalidad

– ¿Cuál es la especie a la que dedicas más jornadas de pesca?
– ¿Si dedicas jornadas a otras especies cuales? ¿Te reportan la misma satisfacción?
– ¿Cambias de modalidad de pesca seca/ahogada/ninfa a medida que discurre la temporada?

Al pez que dedico más jornadas es a la trucha, siempre me pareció la especie más difícil y los lugares donde vive son casi siempre muy hermosos. Si quieres pasearte por lugares bonitos hazte pescador de truchas. Parafraseando a Maclean la pesca de la trucha es la religión familiar ya que somos cinco hermanos y los cinco, tan distintos unos de otros, somos unos apasionados pescadores de truchas, eso nos une, cada cual a su estilo. También me gusta mucho pescar barbos y carpas a mosca, y basses en otoño. La satisfacción con los barbos es distinta, su carrera inicial tras la picada es pura adrenalina en vena, droga dura, pero también intento buscarlos en lugares poco conocidos y poco visitados.

Sobre todo me gusta pescar a seca pero sobre todo pesco con tandem seca y ahogada. Pero a veces no hay más remedio que meter la ninfa. Confieso que aunque con ninfa coja siempre más truchas y más grandes no acabo de cogerle el gusto a una pesca que no deja de ser “pesca al tiento”, muy parecida a la pesca con cebo que siempre aborrecí cuando era un cucharillero adolescente.

3º Temporada

– ¿En qué periodos dividirías la temporada en tu zona habitual de pesca?
– ¿Cuál es el periodo de la temporada preferido para pescar? ¿por qué?
– ¿Cambias de escenarios dentro de tu zona habitual dependiendo del periodo de la temporada en el que estás?
– Fuera de temporada ¿Practicas en cotos intensivos?

Yo divido la temporada en cuatro tiempos: marzo y abril son meses de aguas furiosas y frías, de truchas grandes y difíciles, no me pierdo entonces ni un fin de semana de pesca. Mayo y junio son los meses de recreo y placer suave, con la primavera explotando y los mejores días para la seca en todo su esplendor, para hacer una pesca fina, en corto y pescar muchas horas hasta que casi no se ve y tocar muchos peces. Julio, agosto y septiembre son los días de picar aquí y allá, hacer algún viaje o conformarse con subir al escenario del Tormes a mojar las moscas. Luego está el otoño para tentar barbos y carpas con hormiga voladora y basses y lucios con streamer en el Alagón.

No puedo decir que tenga un periodo de pesca preferido, aunque es cierto que disfruto mucho de estos primeros días de marzo y de abril con los ríos a tope si ha sido un buen año de nieve. Entonces pesco las zonas bajas de la garganta J., en la zona de confluencia de tres gargantas de montaña que dan a esa zona la apariencia de estar en un río salmonero del norte. Es una zona bellísima de pocas y grandes truchas, que está libre y no se cuida nada, por desgracia.

Cabíamos de escenario mes a mes, la posibilidad de elegir entre siete gargantas distintas en menos de treinta kilómetros es un privilegio. Fuera de temporada me gusta subir muchos días al escenario del Tormes con mi hermano Victor y mi hijo Guillermo para pasar la tarde y pescar sin movernos apenas y sólo a seca.

4º Viajes de pesca

– ¿Realizas habitualmente viajes para pescar? ¿Dónde y por qué?
– ¿Los organizas con antelación o improvisas a lo largo de la temporada?
– ¿Cuándo viajas que especies buscas?
– ¿Los resultados de estos viajes suelen ser satisfactorios en cuanto a resultados de pesca?

Me gustan mucho los viajes de pesca, tanto dentro de España como fuera. Cuando era más joven y no tenía ni coche pasé mucho frío en camping medio cerrados para pescar en Cuenca, León o Cantabria los primeros días de la apertura. Hace algunos años descubrí los ríos de la Laponia sueca que son un paraíso cercano y muy asequible, que poseen lo que a mi me gusta, soledad, ríos y lagos muy salvajes y truchas en consonancia, con la posibilidad de tentar salvelinos, tímalos y lucios. He pescado en los ríos del Amazonas, pero eso más que pescar fue hacer un poco de “el último superviviente”. Tengo pendientes, como un sueño para el pescador, los grandes ríos de Alaska, Kola, nueva Zelanza, Kanchatka y Mongolia.

Los viajes de pesca me gusta prepararlos y meditarlos con antelación, así se disfrutan más. Cuando he realizado viajes de pesca, sobre todo por Europa, Francia, República Checa, Gran Bretaña, siempre he buscado ríos trucheros.

Los viajes son siempre satisfactorios porque nunca espero que sea fácil pescar. Siempre los guías o los pescadores locales me han tratado como uno más en cuanto han detectado que no eras un pescadero o un iluso que buscase peces imposibles. Durante la burbuja inmobiliaria se veían por ahí muchos pescadores “nuevos” con actitud chulesca y exigente, que hacían viajes exóticos para pescar peces “de foto”.

5º Moscas

– ¿Cuales son las moscas que mas utilizas en cada periodo de la temporada?
– ¿Con qué tipo de mosca obtienes los mejores resultados? ¿Y los más satisfactorios?
– ¿Pescas habitualmente con las moscas que tu montas?
– Si hay alguna mosca en la que confíes más que en las que tu montas, ¿nos puedes decir cual es?

Las moscas que más utilizo son pequeños tricóteros de pelo de ciervo o corzo e imitaciones de efémeras en CDC. Cuando pesco con tandem de seca y ahogada, está última siempre es con pluma de gallo de León. En ninfas utilizo sobre todo imitaciones de tricos de cabeza de tunsgeno plateada o una que llamamos “pimentonera” ya que tiene cabeza naranja y dubing de pelo de liebre teñido de color anaranjado oscuro, lo menos parecido a una ninfa realista.

La mosca que mejor resultado me ha dado en mis ríos y en otros muy distintos es el tricoptero de pelo de ciervo con algo de CDC y cuerpo verdoso o teja, en distintos tamaños, que Victor Vaquero, un gran pescador de Jarandilla ha bautizado como el “velero”.

Suelo pescar con las moscas que monto, pero en tamaños muy pequeños utilizo moscas de montadores profesionales. En especial me gustan mucho las que monta David García Ferreras. Monta unas moscas pequeñas perfectas.

6º Ecología y conservación

– ¿Cómo consideras el estado de los ríos que pescas?
– ¿Cómo ves su evolución?
– ¿Cómo consideras la evolución de las poblaciones de peces?
– ¿Perteneces a alguna asociación o club de pesca que esté entre sus fines la conservación de los ríos?

Considero crítico el estado de los ríos en los que pesco porque su cuidado y vigilancia es mínimo, son torrentes que sufren un estío considerable en verano, pero eso se acentúa con las tomas de agua legales o ilegales que hay por todas partes. Por fortuna la mayoría de los pueblos de La Vera ya depuran sus aguas urbanas, pero hay alguno que no lo hace o no lo hace con suficiente eficiencia y eso se nota mucho. Por otra parte sigue habiendo mucha pesca con muerte lo que esquilma las poblaciones e impide que haya truchas de buen tamaño.

Pero el río que más está sufriendo es el Tiétar un río que hace pocos años tenía un caudal regular incluso en verano y que estaba muy limpio y lleno de peces y ahora tiene los fondos enlodados, las aguas turbias y el caudal es mínimo en los meses de verano. A este desastre se suma la introducción de percasol, peces gato y ahora siluros. Me parece que sufre un desastre ecológico de primer orden.

La evolución o el futuro de estos pequeños ríos de montaña es una incógnita, en aquellos que no hay una excesiva sangría de tomas de agua para el riego y se han abierto tramos de pesca sin muerte la evolución es positiva, la trucha autóctona resiste y se recupera. En los que se producen peligrosos estios y son además zonas libres las truchas prácticamente han desaparecido.

Llevo pescando en todas esas gargantas casi cuarenta años y he visto con mucha claridad el declive de las últimas década pero también la fácil recuperación en aquellos tramos en los que las sociedades de pescadores conservacionistas ribereños las están cuidado.

Siento que las poblaciones de peces de la península ibérica están en peligro, no sólo la trucha. La contaminación, las tomas de agua, las presas y minipresas han arrasado ríos maravillosos que hace menos de treinta años eran paradisiacos. Era riqueza, la biodiversidad que alojaban sus aguas, se ha extinguido. En este tema soy absolutamente pesimista.

No pertenezco a ningún asociación ni club, pero apoyo de diversas formas a todas las que militan en la conservación y la pesca sin muerte, las que hacen de verdad cosas prácticas por mejorar los ríos y por explicar y convencer con razones y argumentos a los pescadores “con muerte” que dejen de matar. Sólo he visto que los pescadores “sin muerte”, de “captura y suelta” son los que luchan también contra los vertidos, las presas, la escasa práctica de los caudales realmente ecológicos, el furtivismo, etc..

7º Gestión

– ¿Consideras que la pesca recreativa y deportiva debería ser exclusivamente sin muerte? ¿Por qué?
– ¿Crees que las normativas de pesca se adaptan a la realidad de la situación de los ríos?
– ¿Tienes alguna opinión acerca de cómo podría mejorar la calidad de pesca en tus ríos habituales?

Creo que la pesca deportiva debería ser “sin muerte”, aunque respeto a los pescadores que la practican “con muerte”. Pero debemos explicar y convencer de que lo único que tenemos de verdad los pescadores en nuestra mano para mejorar las poblaciones de peces de nuestros ríos es esa práctica. Precisamente porque pescar sin muerte es muy fácil y no depende de nadie más que de nosotros.

Las razones o “contrarazones” que suelo dar pueden parecernos muy obvias:

“Si no te llevas los peces para qué pescar” = Pescar no es matar peces, para todos los pescadores deportivos, incluso los que pescan con muerte, el verdadero y más intenso atractivo de la pesca está en la vivencia y la emoción de estar en el río pescando, la lucha con el pez, las dificultades, el éxito de vencer a un gran pez, sentirse el libertad en bellísimos lugares… En todas estas experiencias matar al pez es un “placer” marginal, supérfluo y prescindible.

“Para demostrar el éxito” = El pescador no tienen que demostrar nada a nadie, sobre todo porque pescar no es una competición en busca del record, el éxito de pescar es estar en un río limpio, salvaje, lleno de vida y peces y tener tiempo para estar allí y disfrutar. Además, si para tu ego necesitar enseñar “pruebas” de tu maestría como pescador haz una foto. La foto de una trucha viva, antes de ser soltada, con toda su librea reluciente es mil veces más hermosa que un plato lleno de peces muertos, con la piel reseca y sus colores apagados.

“Me gusta comer lo que pesco” = El valor gastronómico de los peces de río es muy relativo, en cambio el valor de un pez salvaje vivo y el placer que puede darte pescarlo otra vez o que lo pueda pescar otro compañero de nuevo es gradísimo. Por ejemplo las poblaciones de truchas son en muchísimos ríos muy frágiles, una trucha muerta es una trucha menos, una freza menos, un futuro próximo en el que serán muchísimo más escasas. Piensa incluso que los ríos de España en su mayoría no están todo lo limpios que deberían y, por desgracia, los peces que pescas no serían aptos para el consumo si se les hiciera a su carne un análisis de tóxicos. Además tenemos la inmensa fortuna de vivir en una sociedad desarrollada en la que un pescador no necesita aportar un extra de proteínas a la familia con su afición, los tiempos de la postguerra ya son historia.

“La pesca sin muerte no tiene sentido” = La pesca sin muerte tiene todo el sentido porque, como antes apuntamos, el placer de pescar no está en la muerte de los peces, por otra parte la pesca sin muerte forma parte de toda un filosofía y una ética conservacionista no contemplativa, sino militante y colaborativa, los pescadores sin muerte estamos unidos y organizados y llevamos a cabo acciones para mejorar los ríos, conservar sus poblaciones de peces autóctonos y luchar contra los mayores enemigos de la pesca deportiva: la contaminación, los dragados, el uso intensivo de las aguas, las presas y minicentrales que esterilizan los fondos, impiden y destruyen frezas, el furtivismo…

“Llevarse dos trucha no hace daño” = Llevarse dos truchas hace mucho daño. Sólo hay que multiplicar esas dos truchas por pescador por el número de permisos que se dan en un coto y por el número de días hábiles de pesca. En el peor de los casos nos saldrán muchos cientos y hasta miles de truchas que dejaran de estar ahí para la próxima temporada y, lo que es peor, dejaran de frezar. Unos cientos de peces muertos son unos miles de alevines que no nacerán y que nunca podrán ser sustituidos por repoblaciones.

“Si no me las llevo yo se las llevará otro” = Ese es un argumento paradójico y falso. Las truchas que no matas siguen vivas y si esa conducta es la mayoritaria, si sirves de ejemplo y explicas a otros pescadores porqué matar, nadie se llevará “tus truchas” porque se convertirán en las “truchas de todos” al estar vivas y poder ser pescadas más de una vez.

Mejorar la calidad de los ríos es muy “fácil y simple”: Cero contaminación, nunca presas ni represas, ni azudes, caudal ecológico realmente ecológico, buena guardería y pesca sin muerte y buenos gestores institucionales como la labor que hizo Emilio Roy en Castilla León en su momento. Pero ya sabemos que lo fácil y simple es casi siempre imposible. La incultura en torno a los ríos es brutal en nuestro país. Los ríos son para la mayoría una buena alcantarilla, un estupendo desagüe, un mero lugar de baño o un paisaje bonito, una acequia de riego o un instrumento de grandes empresas para ganar mucho dinero a costa de un bien público.

8º Compañeros de pesca

– ¿Habitualmente pescas solo o acompañado?¿qué prefieres?
– ¿Cómo consideras tú que es un buen compañero de pesca?
– ¿Cómo te definirías como pescador respecto a los que te acompañan?¿es fácil compartir contigo el río?


Me gusta mucho pescar solo. Pienso que solamente cuando pescamos solos, la “fusión” con el río y con nuestra pasión es total. Pero pesco muchas veces con mis hermanos o con mi hijo el pescador. Con mis hermanos porque pescar con ellos es casi igual que pescar en soledad. Son más de treinta años pescando juntos y sin decir nada respetamos el espacio de cada uno y sabemos pescar turnándonos los mejores sitios. Con mi hijo es otra cosa, pescar con él significa intentar mostrarle y descubrirle las razones por las cuales pescar es un placer que me hace muy feliz.

Un buen compañero de pesca es aquel que tiene idéntica pasión que tú por pescar, que nunca se cansa antes que tú, que sabe turnarse contigo en el río, que no compite y que participa con similar alegría de una buena captura igual que tu participas con similar alegría de las suyas.

Creo que soy un buen compañero de pesca con los que me acompañan pero es posible que no lo fuera con otros pescadores porque cada uno tiene su ritmo, su latido de pesca y no es fácil “armonizarse” con el ritmo o el latido de un pescador que no conoces y no te conoce. Tengo el grave defecto de que además me gusta pescar rápido si el río lo permite, suelo caminar bastante, soy un culo de mal asiento y eso casa mal con algunos pescadores a los que les gusta recrearse o exprimir al máximo una poza antes de pasar a otra.

9º Formación

– ¿Cuáles han sido tus principales fuentes de formación en la pesca con mosca?
– ¿Has ayudado a formarse a algún pescador novel?
– ¿Sigues preocupado por formarte como pescador?
– Dentro de las que forman en compendio de la pesca con sedal pesado ¿Cuáles son (y por qué) las disciplinas que más te motivan a la hora de formarte?

Desde bien pequeño he sido un ávido lector de libros y de revistas de pesca. A cualquier país que viajase lo primero era hacer buen acopio de todas las revistas de pesca y de pesca con mosca que hubiera, incluso aunque del idioma no entendiera ni jota como en el caso de las revistas alemanas. Además me considero un buen oyente de las experiencias y consejos de otros pescadores que considero mejores que yo. Ahora Internet es la fuente de formación e información más potente, pero sigo comprando libros y revistas “de papel” tanto antiguos como actuales.

Como pescador maestro sólo estoy ayudando a formarse a mi hijo Guillermo y a alguno de mis hermanos que están comenzando.

Pienso que la formación de un pescador no se acaba nunca. Ocurre en la pesca como en todo lo que tiene que ver con nuestra vida como humanos, nunca paramos de aprender. Los pescadores de mosca somos además muy curiosos y estamos siempre atentos a descubrimientos y saberes nuevos sobre nuestra pasión. Me sigo formando en todo, en el lanzado, en el montaje de moscas, en el uso de nuevas técnicas y materiales, en la biología de los peces y los ecosistemas hídricos… pero también en esa parte intuitiva, emocional e intelectual que tiene que ver con la experiencia: Los ríos nos enseñan lecciones muy importante de la vida, lecciones y secretos que nos ayudan a vivir, y no hablo sólo de la mítica paciencia.

10º Equipo

– ¿Puedes describirnos, además de los modelos y marcas, las características de tu equipo habitual de pesca?
– ¿Sueles adaptar el equipo a la modalidad y el escenario de pesca?
– ¿Pruebas nuevos equipos y materiales?¿Has descubierto alguno que te haya sorprendido o que quieras destacar?

Me gustan los equipos ligeros, las cañas de 8 pies y de líneas por debajo de 5 para la pesca de la trucha a seca. Me parecen extraordinarias las ligerísimas y potentes cañas de última generación, pero también me gusta pescar “retro” con caña de bambú refundido y sedas de verdad.

Por supuesto que adapto el equipo en consecuencia según el tipo de modalidad o de peces y me gusta mucho probar nuevos materiales, ¿a qué pescador de mosca no le gusta?, entrar en una tienda de pesca a mosca es como entrar en la mejor juguetería. Ahora llevo dos años entusiasmado con una BVK de TFO de 8 pies y línea 3, es una caña de precio medio pero muy ligera y muy cómoda. Este años, además, vamos a comenzar a pescar estilo Tenkara, pero utilizando cañas de bambú sencillas, cultivadas, cortadas, secadas y preparadas por mi hermano Fernando.

Y estoy deseando probar la caña que me ha montado Félix Losantos, Najerilla, una 9 pies línea 5 fabricada sobre un blank CTS, la pienso exprimir al máximo la próxima temporada y mimarla con cuidado por tratarse de un regalo muy especial y tener el nombre propio de “Guillermo, mi hijo el pescador, espero que pueda heredarla y seguir usándola con igual pasión que yo para pescar buenas truchas salvajes en los mismo ríos en los que ahora pescamos.

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