Capítulos

  • 1. Introducción
  • 2. Seccionar la caña
  • 3. Aplanado de nudos
  • 4. Enderezamiento de varillas
  • 5. Primer cepillado de varillas
  • 6. Tratamiento de calor
  • 7. Guía de cepillado y herramientas
  • 8. Cepillado final
  • 9. Pegado de varillas
  • 10. Ajuste y colocación de enchufes
  • 11. Barnizado
  • 12. Elaboración del mango
  • 13. Colocación del mango
  • 14. Atado de anillas
  • 15. Elaboración del tubo protector
  • 16. Consejos para conservar en buen estado la caña

1. Introducción

Con el siguiente desglose quiero intentar mostrar cómo se fabrica una caña de bambú, no pretendo mostrarlo todo, es solo una visión general de cómo se hace, sobre este tema hay bastantes libros escritos por personas muy afamadas en la fabricación de cañas que por supuesto tienen muchos más conocimientos que yo. Siempre que se lee uno nuevo, se aprende algo distinto, hay que tener en cuenta que esto es un trabajo de artesanía por lo cual cada persona ha ido copiando los métodos de otras personas pero también innovando o dando soluciones a los problemas que le han surgido, para alcanzar el fin que se persigue, que no es otro que hacer una caña personalizada tanto en acción como en estética la cual cumpla de la mejor manera posible la función para la que está hecha, que no es otra que la de pescar.

Llegado este punto cabe hacerse la siguiente pregunta ¿Por qué invertir tanto tiempo y trabajo en hacer una caña de bambú, si las hay de fibra ya hechas y hasta más baratas?.

Hay muchas razones para utilizar el bambú, pero esto depende de cada persona, de su apreciación y gusto por las cosas. Posiblemente aquel que pueda tener un buen coche de los actuales estará contento con las prestaciones y servicio que le da, pero aquel afortunado que tenga un coche de los años 20 y lo tenga en buen estado, cada vez que salga a pasear con él sentirá unas sensaciones que no se las da ninguno de los actuales. Si ya sé que el actual corre más, que tiene menos averías, que se gasta menos en mantenerlo, etc.

Una caña de bambú a diferencia de las de fibra es algo único, pues no hay dos iguales, aunque se intente hacer dos iguales siempre habrá diferencias puesto que por mucho que se afine en las medidas finales nunca saldrán iguales y eso sin contar que se está trabajando con una materia prima que no es estable, pues siempre hay diferencias entre el bambú que se elija para hacerla. Existen bastantes más factores que diferenciaran el resultado final, si se añade que se puede personalizar en casi todo, acción, longitud, tramos, color de anillado, mango, porta carretes, grabado de nombre o lo que se quiera y por supuesto lo más importante para la persona que las hace es el pescar con su propia caña, si añadimos el gusto por lo natural como es el bambú, pues tenemos un resultado altamente satisfactorio.

También hay que decir que como ese coche antiguo, el bambú necesita algunos cuidados o precauciones especiales, de todas maneras son cuidados básicos, en el apartado 16 se detallan. Esto no quiere decir que sean muy delicadas pues hay cañas de bambú con cien años de antigüedad y aun siguen pescando.

2. Seccionar una caña

En este capítulo se describe como partiendo de una caña de bambú de unos 50 m/m de diámetro se secciona para formar las varillas que necesitaremos, 6 por cada tramo de caña que queramos hacer, una vez seccionadas haremos distintas fases hasta conseguir formar un hexágono con dichas varillas.

Lo primero que se hace es elegir la caña que vamos a utilizar, observar que no tenga defectos y si los tiene que estén localizados para poder despreciar esa parte, hay que tener presente que todas las varillas de una caña deben salir de la misma pieza, para evitar diferencias.

Posteriormente se procede a rebajar los nudos, esto se hace con una lima fina y con cuidado de no dañar las fibras del bambú, la caña estará abierta pues se abren al adquirirlas para que no tengan tensiones y evitar que se abra ella sola por sitios indeseables.

A continuación se secciona en varillas estrechas deben tener entre6a 8 m/m de ancho, dependiendo del diámetro de la caña saldrán más o menos varillas.

Para seccionarlas se introduce una hoja de cuchillo u otra cosa parecida que no tenga filo, pues no se pretende cortar, sino que la caña vaya abriéndose de una forma paralela a sus fibras.

Primero seccionaremos la caña en dos mitades, haciendo un corte en la parte frontal de donde está hecho el primero.

Una vez separada la caña se procede a eliminar los nudos por dentro, se hace golpeando un poco con un martillo, luego se pueden rematar con una escofina.

Las dos mitades se dividen en cuatro y las cuatro en ocho y así hasta que lo permita el ancho que nos vaya quedando.

Cuando está dividida en cuatro para tener más precisión en los cortes es mejor con la caña apoyada horizontalmente ir abriéndola con ayuda de un destornillador afilado, se introduce por los nudos golpeándolo con un mazo y girando la mano va abriendo la caña y haciéndolo poco a poco evitamos que alguna tira se nos abra por sitios no deseados.

Una vez separadas todas las varillas se terminan de limar los nudos por dentro para dejarlos al grosor de la varilla aproximadamente y se pueden terminar de limar por la parte de fuera, pero esto con mucho cuidado.

De esta forma tendremos las varillas formadas, dichas varillas estarán bastante torcidas y los nudos tendrán irregularidades, sobretodo en la parte de los nudos es donde más se acusaran las curvas, pues es ahí donde las fibras se entrelazan y por consiguiente no estarán rectas.

3 y 4. Aplanado de nudos y enderezamiento de varillas

En esta fase vamos a enderezar todo lo posible las varillas y a aplanar los nudos.

Esto se hace aplicándole calor al bambú, se puede hacer con un lamparilla de alcohol o con cualquier otra fuente de calor, al ser posible que no manche y que se pueda controlar con facilidad, hoy día lo mejor es una pistola decapante.

Primero se calienta la parte del nudo, girando el bambú y procurando que no se queme en exceso, una vez caliente y rápidamente para que no se enfrié se introduce en un tornillo de presión, se mantiene unos segundos y esa parte nos habrá quedado derecha,

Las curvas que no estén en los nudos y algunas de los nudos que no nos hayan quedado derechas se enderezan con mucha paciencia aplicando calor y forzándolas con las manos.

El enderezado de varillas es un trabajo bastante tedioso, hay que tener en cuenta que para hacer una caña de dos tramos necesitamos 12 varillas, yo trabajo con dos más, las tengo de reserva por si en el proceso de cepillado se deteriora alguna, si tenemos en cuenta que cada varilla tiene generalmente tres nudos pues ya con esto solo, tendremos trabajo para un buen rato.

Es muy importante enderezar lo mejor posible las tiras, pues de ello va a depender en gran parte la facilidad del trabajo en fases posteriores y evitar tensiones en la caña una vez acabada.

5. Primer cepillado de varillas

Para este fin se necesitan una serie de moldes o guías para poder dar forma hexagonal a estas varillas, como se necesitan varios y el trabajo no requiere una gran precisión, pues no es una fase final generalmente dichos moldes se tienen de madera dura u otro material que sea lo bastante duro como para poder cepillar sobre él.

Yo para este fin utilizo un trozo de encimera de cocina, tiene la superficie de Formica endurecida.

En dicha encimera hay cuatro ranuras distintas, cada una para fases distintas, el fin es que de aquí salgan las varillas con forma de triangulo equilátero.

La primera de las ranuras a utilizar es un rectángulo cuya altura sirve para cepillar la varilla por la parte contraria a la cutícula y de esta forma dejarla a un grosor determinado en mi caso 4,9 m/m.

La segunda es también un rectángulo pero fresado de forma perpendicular al anterior y sirve para fijar la anchura de las varillas, en el se cepillan las varillas solo por un lado y se consigue dejarlas a 6 m/m que es lo que tiene el rectángulo y al mismo tiempo esa parte o lado que se cepilla ya queda con una superficie bastante regular.

La tercera es un rectángulo pero fresado a 30 º en el cual de introduce la varilla apoyando en su base la parte de la varilla que hemos cepillado para darle la anchura en la fase anterior, dejando la parte de la cutícula en el lado más largo del rectángulo, en el caso de este dibujo la cutícula estaría apoyada en la parte izquierdea del rectángulo, de esta forma cuando se cepille a ras de la formica habremos hecho un ángulo de 30 º en una cara de la varilla, la altura de este rectángulo es de 5,2 m/m.

Por último la cuarta es un triangulo equilátero cuya altura es de 5 m/m, en el cual meteremos la varilla de forma que la cutícula apoye en un lado y la cara que hemos cepillado dándole 30º en el otro, de esta forma nos quedaría en la parte cepilladle el lado que aun no se ha tocado, una vez cepillado también nos quedaría a 30º por lo cual ya tendríamos la varilla como un triangulo equilátero.

6. Tratamiento de calor

Una vez que ya hemos cepillado todas las varillas el paso siguiente es emparejarlas de tal forma que cuando las peguemos para formar el tramo los nudos no coincidan entre sí, ni tampoco estén colocados anárquicamente, hay varias formulas para su colocación, yo numero las varillas del 1 al 6 en dos lotes uno para cada tramo marcando también a que tramo pertenecen y coloco los nudos de las varillas enfrentados de dos en dos a la misma medida y los siguientes a 5 cm. de distancia.

De esta forma la varilla nº 1 estaría a la misma medida que la cuatro, una vez formado el hexágono dichas varillas quedarían enfrentadas entre sí, y así sucesivamente.

Acto seguido se cortan la longitud de las varillas un poco más largas de lo que la caña va a ser, yo hasta este punto trabajo con las varillas bastante más largas con el fin de poder elegir la posición de los nudos al ser posible que no queden junto a los enchufes y sobre todo que en el final del puntal no haya nudos pues es una parte bastante frágil sobre todo a la hora de cepillar, una vez cortadas se unen formando un hexágono y se atan fuertemente, también a cada manojo de seis varillas le añado una sobrante, esta la ato sobre las demás, esto lo hago para que se hornee igual que las otras, esta varilla no está cortada a medida pues dejándola larga la puedo utilizar para cualquier posición.

De esta forma las meteremos en el horno para el tratamiento de calor, se trata de eliminar la humedad y al mismo tiempo quedaran mas derechas de lo que estaban y sin tantas tensiones.

Yo utilizo un horno por aire caliente proporcionado por una pistola decapante, cuando meto el hexágono formado por las varillas suele tener 10 m/m de diámetro, y le aplico 180º durante 25 minutos. Antes de introducirlas el horno debe estar con una temperatura estabilizada, para ello hay que controlar dicha temperatura en varias zonas del horno.

7. Guía de cepillado y herramientas

Esta es la operación que más precisión requiere por lo tanto se puede decir que es la más difícil, todo es importante pero dependiendo de la medida final que nos quede y de cómo hayamos cepillado las verillas, dependerá en gran parte la acción de la caña y su calidad.

Para ello como mínimo se utilizan los siguientes útiles y herramientas:

Guía de acero: Dicha guía es la que vamos a utilizar para introducir las varillas y cepillar hasta conseguir las medidas finales, suele tener entre 120 y 150 cm. de larga y está formada por dos cuadradillos de acero calibrado de 25 x 25 m/m, estas medidas pueden variar según el gusto de cada uno. Dichos cuadradillos están unidos entre sí por una serie de fijas o pasadores de acero y por un tornillo de ajuste y otro a modo de separador, quiere decir que cuando apretamos uno lo que hacemos es juntar los cuadradillos y cuando lo hacemos sobre el otro los separamos, estos tornillos están colocados a lo largo de la guía a cada 5 pulgadas (12,5 cm.) pues los planos de casi todas las cañas que queramos hacer nos vendrán para ajustar a esas medidas.

Por una parte de la guía y en la unión de ambos cuadradillos hay hecha una hendidura a lo largo de toda la guía dicha hendidura es de forma triangular 30º en cada lado y con una progresión en profundidad de 12 centésimas lo cual quiere decir que si vemos la parte del puntal tendríamos un profundidad de la guía en la parte más fina de 6 décimas y por la más gruesa de 2,04 m/m.

Por el lado contrario de la guía hay otra canal con las mismas progresiones pero empezando en la parte fina con las medidas de la parte gruesa del lado del puntal, puesto que esta otra cara de la guía la vamos a usar para hacer el tramo del talón de la caña.

Estas medidas son orientativas pues la explicación de cómo se puede hacer una guía necesita un capítulo aparte, una muy buena opción es visitar la siguiente página, en ella se explica de forma muy clara como se puede construir: http://www.thomaspenrose.com/bamboo.htm

    

Cepillo de carpintero: Como tenemos que hacer un trabajo de mucha precisión no posemos escatimar en ciertas herramientas fundamentales y una de ellas es el cepillo, un buen cepillo es el Stanley 91/2 dicho cepillo es ajustable con bastante precisión, tiene una inclinación de cuchilla de 20º y su afilado esta a 30º

Otra buena elección es el Stanley 60 ½ es un poco más pequeño que el anterior (para mi más manejable) trae una inclinación de cuchilla de 13.5º y un afilado a 30º, el problema que plantea que al atacar la cuchilla con menos grados el bambú puede abrirse delante del corte, pudiendo arruinar la varilla que se esté cepillando, este problema se soluciona afilando la cuchilla a 40º.

También se pueden tener otro tipo de cepillos para el trabajo más basto, pero esto es opcional.

Comparador como mínimo centesimal: El comparador es un aparato de medición imprescindible para un buen trabajo, hay comparadores de muchas clases, digitales, analógicos milésimales, centesimales decimales etc. Por comodidad rapidez y versatilidad yo recomendaría uno digital y que sea milésimal generalmente no seremos capaces de ajustar las guías a la milésima, pero su visión ayuda a un ajuste muy fino.

   

Base plana de comparador: Es el pie del comparador o su soporte con la parte plana de abajo la apoyaremos en la guía y la punta del comparador medirá la profundidad de la guía puesto que asoma por un taladro central en dicha base.

Palpador o punta de comparador de 60º: Es la pieza que hará contacto con la hendidura de la guía esta punta tiene que tener 60º o sea igual que el ángulo de la hendidura de la guía, estas puntas se comercializan en casas de aparatos de metrología.

Pie de rey o micrómetro: nos servirá para medir las varillas y para infinidad de mediciones mas, yo para empezar recomendaría el pie de rey y también digital pues es mucho más cómodo. El micrómetro a pesar de ser más exacto es un aparato más limitado en su uso y no es imprescindible.

Piedra de afilar de grano muy fino: Es la piedra que usaremos para afilar la cuchilla del cepillo, hay muchas clases pero valdría una que tenga una cara con un gramo del nº 4.000 y la otra más grueso, también se puede afilar bien con lija, usando lijas muy finas para el finas nº 1.500 aproximadamente y apoyándolas en una superficie plana (por ejemplo un cristal).

El buen afilado de la hoja es fundamental para hacer un buen trabajo, el cepillo debe cortar el bambú sin hacer fuerza hacia abajo al cepillo, o sea con su propio peso, se debe afilar periódicamente y no escatimar atención a esta operación.

Es conveniente adquirir también una guía de afilado, es un útil en el cual se fija la hoja y se puede variar la inclinación o grados del afilado, facilita bastante el afilado.

   

8. Cepillado final

Ahora pondremos la guía a medida, por una cara nos sirve para el tramo del talón y por la otra para el puntal, yo empiezo por el talón, pues si cometo algún fallo lo empleo para el puntal.

Cuando se pone la medida en la guía no se pone la medida final, yo lo taro a 1 m/m más grueso en todas las estaciones de la guía, esto me permite sacar un perfil con la conicidad que requiera el plano pero 1 m/m más grueso en toda la longitud.

Se dan pasadas de cepillo por ambas lados del triangulo de la varilla, la cara de la cutícula no se toca todavía, son pasadas proporcionales por ejemplo dos pasadas por cada lado, así hasta hacer tope en la guía.

Una vez terminada esta fase se vuelve a ajustar la guía esta vez a 0,05 m/m más pequeño de lo que lo teníamos puesto.

Ahora es el momento de tocar la parte de la cutícula lo haremos raspando, con la varilla colocada en la guía y usando una cuchilla de un cepillo bien afilada, poniéndola perpendicular a la guía daremos pasadas hasta que la hoja no coma nada de material, es posible que no quede totalmente regular, que por algún sitio le haya raspado más que por otro, pero esto se elimina con lija cuando se quite el pegamento, lo importante es dejarla lisa para que tenga un buen ajuste en la guía y no dañar las fibras del bambú.

Llegados a este punto volveremos a cambiar las medidas al molde, poniéndolo 0.10 m/m más grueso de la medida final del plano, se vuelve a cepillar y se toman medidas de todas las varillas en cada estación o sea cada 12,5 cm. Si todo va bien se pasa a la siguiente fase, si en algún punto las medidas fallan se analiza el problema y se corrige.

Se vuelve a poner el molde a medida esta vez con la final y se cepilla, una vez terminado de cepillar y sin cambiar la medida del molde de coloca la varilla por ambas caras y se raspa como se hizo con la cutícula, en este punto la medida de las varillas debe ser igual ala del plano, mientras mayor sea la precisión mejor, yo suelo trabajar con diferencias de 2 centésimas.

Luego se repite todo con el tramo del puntal, teniendo en cuenta que vamos a trabajar con un perfil de 0,80 m/m o menos por la parte más fina, hay que extremar el cuidado pues es muy frágil cualquier mal movimiento o mala manipulación del cepillo puede romper la varilla.

   

9. Pegado de las varillas

Una vez cepilladas todas las varillas que forman la caña se procede al pegado de las mismas, para ello se colocan en un mesa por orden numérico y con la parte de la cutícula para abajo, se fijan por abajo con cinta de carrocero en varios puntos del su longitud, quedaran todas juntas seguidas unas de otras y alineadas entre si.

Con un cepillo de dientes o pincel que no suelte pelos se extiende el pagamento por toda la superficie que debe pegarse, hay que asegurarse de que no queden partes sin pegamento, siempre con mucho cuidado sobre todo en la parte fina, a continuación hay una foto comparativa de las varillas con un la punta de un rotulador muy fino para poder apreciar su fragilidad.

Una vez extendido el pegamento se une en forma de hexágono y se pasa por la máquina de atar, en dicha maquina se le da dos pasadas una con la espirar cada sentido de giro de esta forma quedara lo suficientemente apretado y con una tensión regular en todo el tramo.

La máquina de atar es muy practica pues si está bien calibrada ella por si sola elimina gran cantidad de tensiones en la caña, un atado a mano nunca podría ser tan preciso, pero para ello hay que regular con meticulosidad la tensión de la correa de arrastre así como la tensión del hilo que se utiliza para atar, una mala regulación nos dejaría los tramos en forma de espiral.

Hecho esto y aun con el pegamento blando se intenta enderezar lo más posible y se deja secar.

   

   

Una vez seco el pegamento se quitan los hilos que la atan y se lija hasta eliminar por completo el pegamento, se termina lijando con lija del 1.200 para dejar la superficie totalmente lisa.

Después se puede corregir torceduras que hayan podido quedar esto hay que hacerlo aplicando calor pero no superando los 80º pues podríamos dañar el pegamento.

El tipo de pegamentoa emplear para la construcción de cañas es algo que necesitaría otro capítulo aparte, generalmente se usan pegamentos epoxi, se puede emplear Araldit de dos componentes, otro mejor más rígido puede se UHU también de dos componentes.

10. Ajuste y colocación de los enchufes

Generalmente los enchufes son de la medida que tiene el hexágono entre caras, por consiguiente hay que ajustar el perfil de la caña a esa medida o sea que un hexágono hay que dejarlo en un cilindro y esto se debe hacer de la forma más regular posible, pues si no es así nos puede quedar torcido, para esto lo mejor es hacerlo en un torno, pero no todos tenemos uno, yo como no dispongo de él he fabricado un artilugio que aplicándole una taladradora sirve perfectamente para este fin, pues se consigue que la caña gire a una velocidad suficiente para poder aplicar lija en la zona que queremos rebajar.

Una vez ajustado el enchufe se pega en su interior y se ata fuertemente para que unan las solapas.

11. Barnizado

Una vez que esté perfectamente lijada y limpia se procede a su barnizado, esta operación es bastante complicada e importante pues de su buena ejecución va a depender en gran medida que no penetre humedad, pero también lo es por su estética.

Hay varias formas de dar el barniz, hasta se puede dar a brocha, pero se busca que quede una película fina y muy uniforme por toda la superficie al mismo tiempo que tenga los menos defectos posibles.

La forma más sencilla y eficaz es por inmersión, yo utilizo una un tubo de 1.5 m. con un tapón en la parte de abajo, el cual está lleno de barniz “barniz marino” en él se introduce el tramo de caña y es extraída del tubo por medio de un motor eléctrico a una velocidad uniforme, en mi caso a 4cm. por minuto, de esta forma queda bastante bien, hay que tener mucho cuidado en que en el lugar donde se haga esta operación no hayan corrientes de aire ni polvo en suspensión pues se pegarían las partículas a la caña. El barnizado termina con seis capas, la primera se lija casi por completo, es a modo de tapa poros o imprimación.

12. Elaboración del mango

El mango se puede hacer de varias formas, para ello se utiliza corcho, se venden mangos terminados, también en bruto para tornearlos como se quiera y también arandelas de corcho para pegarlas y hacerlo, yo utilizo arandelas de corcho de tapones de cava, es una arandela de 6 m/m de grueso que lleva pegada el tapón en la parte que hace contacto con el cava. Las perforo en el centro y las pego luego una vez seco el pegamento lijo el corcho hasta darle la forma deseada.

   

13. Colocación del mango

Una vez ajustado el taladro del mango al grosor de la caña se procede a colocarlo junto al porta carretes, el mango debe tener un buen ajuste en la caña, por lo cual el taladro de alojamiento no debe ser más grande que el diámetro de la caña, pues si quedara flojo podría haber holguras que se notarían mucho a la hora de lanzar. Se ajusta el porta carretes se alinea y se pegan todas las piezas del porta y el mango de corcho.

14. Atado de anillas

El atado de las anillas es una operación bastante lenta y minuciosa, pues no solamente hay que ponerlas a una distancia correcta dependiendo del tipo y la longitud de la caña, también hay que alinearlas lo mejor posible, primero se marca con una tira muy fina de cinta de carrocero todas las posiciones de todas la anillas y a continuación se van poniendo, las anillas antes de colocarlas hay que prepararlas pues siempre tienen imperfecciones o no terminan las puntas de las patillas lo bastante finas, para evitar este problema se lijan con lija muy fina y así se consigue afinar las puntas y hacerlas un asiento lo más perfecto posible, de no hacer esto se notaria mucho a la hora de ponerles la seda, se pone la anilla y se fija con una tira de cinta de carrocero por la patilla contraria a la que se vaya a atar una vez atada una patilla se corrige la alineación si es necesario y se ata la otra patilla. Cuando están atadas todas las anillas se procede a barnizar la seda, esto es bastante lento y requiere mucha paciencia pues no debe haber exceso de barniz, pero tampoco zonas sin él, para esta operación yo uso para la primera mano pegamento epoxi el mismo que para pegar la caña pero diluido con disolvente (20 gotas de disolvente por cada 4 cl.) con esto se consigue que la seda quede mucho más resistente que si se hace con barniz, una vez dada esta primera mano se pone la caña en un útil para que seque y se reparta uniformemente en dicho útil se pone la caña horizontal y por medio de un motor va girando sobre su eje, como cada tramo tiene bastantes partes atadas cada anillas dos más los enchufes adornos etc. A la hora de dar el barniz o pegamento hay que hacerlo lo suficientemente rápido para que no se seque mientras se da pues si el barniz se endurece no se repartiría bien por toda la superficie. Después de estar seca esta primera mano de pegamento se aplican dos más de un barniz especial para anillado repitiendo todas las operaciones y esperando a que se sequen todas las capas

15. Elaboración del tubo protector

El tubo protector se puede hacer de muchas formas, la más sencilla es comprar uno de aluminio, pero para una caña de bambú parece que esa solución no es la más correcta, sobre todo estéticamente. Lo más aparente es que sea de cuero o de madera, yo los hago de madera, con el cuero no me he atrevido todavía. Lo hago con una plancha de madera de 4 m/m de gruesa de la cual corto unos listones y hago un hexágono con una técnica parecida a como se hace la caña. El tubo de madera o el de cuero aparte de ser estéticamente apropiados y originales proporcionan un buen lugar para almacenar la caña pues son materiales naturales y transpirables y más aislantes contra el calor.

16. Consejos para conservar en buen estado la Caña.

  • 1. No debe exponerse durante largo rato a temperaturas altas, por ejemplo dejarla en el interior de un coche expuesta al sol, la temperatura alcanzada seria lo suficientemente alta para dañarla.
  • 2. Siempre que no se esté pescando, lo mejor es tenerla protegida dentro de su funda y tubo, esto evitara indeseados accidentes, sobre todo en los desplazamientos en coche.
  • 3. Una vez terminada la jornada de pesca se debe secar con un paño y guardarla en su tubo y siempre en posición recta, hay que tener en cuenta que si el puntal estuviera forzado en una mala posición, por ejemplo por una arruga en la funda, dicho puntal por ser la parte más fina y delicada podría curvarse.
  • 4. No almacenarla en lugares húmedos
  • 5. De vez en cuando observar detenidamente que la superficie barnizada no tenga golpes ni faltas de barniz, de ser así podría penetrarle agua o humedad y con el tiempo se deterioraría.
  • 6. Prestar especial atención a los enchufes, al principio de cada jornada de pesca se le debe aplicar cera virgen o vaselina, con esto conseguiremos que tengan un buen agarre y que al mismo tiempo entren y salgan bien.
  • 7. Si alguna vez al intentar desenchufarla nos ofrece mucha resistencia, no intentar sacarla retorciendo las dos partes de la caña, puesta torsión podría despegar las varillas con bastante facilidad, siempre se debe tirar frontalmente así no hay peligro de que se despeguen. Si aún así no sale se puede intentar hacer lo siguiente: Con las piernas flexionadas se pasa la caña por atrás dejando el enchufe centrado entre las piernas a la altura de las rodillas en esa posición se coge la caña con ambas manos pegadas cada una a su rodilla por la parte lateral y se hace fuerza Abriendo las piernas, de esta forma sumaremos la fuerza de las manos con la de las piernas, si de todos modos no logramos desenchufarla deberemos llevarla a casa con mucho cuidado colocándola en el coche en posición que no se golpee con las vibraciones y baches, y una vez en casa podemos intentarlo con algún lubricante (aceite tres en uno) echando un poco en la ranura de los dos enchufes y poniendo la caña vertical con abertura de la hembra del enchufe hacia arriba y dejándola un buen rato para que el aceite penetre. Si con todo esto no sale también se puede intentar calentar la parte de la hembra del enchufe con un encendedor o algo parecido y así en caliente intentarlo de nuevo, siempre hay que tener precaución en no pasarse con el calor.
  • 8. Otra mala costumbre que no favorece en nada a la caña es cuando nos desplazamos por el río y enganchamos la mosca en la anilla porta moscas si tensamos en exceso la línea estaremos curvando la caña, si esta operación se repite mucho y durante mucho tiempo podría quedarnos curva hacia esa posición.

Baldomero Fernández. -baldo-

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