Es complicado recordar cuando empecé a pescar. Yo creo que desde siempre esta en mis imágenes del pasado, tras mi hermano mayor y mi padre. En cuanto me llevaron de la mano no he parado el contacto con el agua, con la suerte de tenerla a cien metros de casa. Todos los recuerdos de niño están vinculados al río y el monte, pescando, cazando… detrás de todos los bichos que podíamos ver y coger con las manos o la caña. Piscardos y anguilas fueron las primeras capturas con unas varas de avellano, hilo, plomos de tubería y anzuelos. Luego con el tiempo , de mi padre herede un sofisticado equipo de fibra y carrete, al que no paraba de darlo vueltas y engrasarlo, después las truchas comenzaron a pasar por mis manos y algún que otro paladar de los vecinos, que a mi no me gusta el pescado ni un poco.


Empezando el 2012 en compañía

He pescado con las técnicas tradicionales de aparejo con ahogadas y las cucharillas, nunca se pesco la trucha con cebo natural en casa. Siempre me llamo competir en la modalidad de lance ligero, pero la curiosidad me llevo mas lejos, y en 1995 un vecino y comerciante del pueblo me consiguió un equipo de mosca (bendita ayuda de Teo Iglesias

para conseguirlo) los primeros “lances” en la puerta de la tienda con los coches pasando y pintándonos a los pirados de turno. Con mas curiosidad que conocimientos fui haciendo tímidos intentos con aquellos artilugios, sin ahorcarme con la linea y el río poco a poco me hizo espabilar. Las truchas estaban en los mismos sitios, solo tenia que adaptar la nueva técnica y engañarlas como siempre.

Pesco en todos los lugares que puedo y me llegan los recursos. Me encanta pescar ríos pequeños, rápidos, lentos, grandes, planos, lagos, pantanos…. No puedo decir que prefiero, ya que es por días o rachas, incluso por estados de animo, que me decanto por un tipo de escenario u otro. Cada uno tiene su magia y sus truchas, los arroyos me gustan para estar solo, los paisajes y la cantidad. En los grandes busco calidad y compartir jornada con otros pescadores conocidos o por conocer.

Monto mis moscas desde el año 92 de manera totalmente autodidacta, años antes de aprender a pescar a mosca. Las ahogadas que rompía para volver a montar fueron toda la escuela que había No tenia información, materiales, revistas, ni mucho menos el universo de la red Internet… Mi primer torno fueron unos simples alicates universales con una goma de bicicleta, y sujetos a un banco de trabajo con unos tornillos. Los materiales salían de las piezas de caza que venían a casa, sordas, liebres, patos, perdices y algún pollo que se llevaba el zorro de los corrales vecinos…. Después el universo de los montajes es casi infinito y todos los años trabajo con modelos nuevos, combinaciones, texturas y mil matices distintos, para hacer mas efectivas mis moscas. Tanto que ahora el montaje lo hago de manera profesional, como parte de mi trabajo diario, con la experiencia adquirida sobre ríos, lagos y truchas compitiendo por media España y mas lejos.

Es muy difícil que elija unos pocos modelos, soy un gran maniático con las las moscas, siempre llevo cajas, cajas y cajas… como las duracell, pero todos tenemos favoritas.
Yo me decanto por un pardón, en el montaje que sea, para pescar las aguas rápidas y frías del principio de temporada. Me quedo con una hormiga para pescar de mayo a octubre en cuanto las aguas calienten, como una mosca todo terreno y que pocas truchas dejan escapar. Pienso a titulo personal, que eclosiones hay unos momentos al día y no todos, pero bichos como la hormiga están pululando sobre los refugios de las pintonas todos los días, además el viento de vez en cuando las hace patinar y convertirse en golosinas. Tengo que mirar lo que prefiero para usar bajo la superficie y me quedo con una ninfa de quironómido en quill natural, los ríos cada vez mas sucios tienen estos insectos en cantidad. Después de dar el paso desde la cucharilla, en la pesca a mosca el Streamer es su sustituto, aquí me quedo con un palmer de conejo y colas brillantes en tonos oliva, para hacer perrerías con la caña de mosca.

¿Cual toca poner ahora?

La pesca en competición no te deja margen para pescar con una sola técnica, tienes que intentar saber de todas y dominarlas lo máximo posible para adaptarte al escenario, los peces y el caudal. Yo prefiero pescar a mosca seca o tandem, ya que mis ríos cantábricos es la técnica por excelencia. Aquí las truchas vivas como pocas, son muy activas desde el inicio de temporada a comer las secas. La pesca con ninfa la utilizo mas en ríos castellanos o en los de casa cuando los niveles van altos o muy fríos La ahoga y el streamer no son mis técnicas favoritas (en mi opinión son muy feas) pero las utilizo. Lo que mas el streamer ya que esta poco considerado y da muchas capturas de porte con la técnica y sabiendo las querencias de nuestras truchas. En muchas cuencas de España son mas efectivos que otras modalidades y no me gusta pero pesco mucho con ellos. Si hago los porcentajes a lo largo del año con la seca el cuarenta por ciento, ninfas un treinta y los streamer un 20, pero todo esto cambia según los ríos que visite.

Hablo antes de innovar en el montaje, pero muchas veces vamos con la corriente de la moda, o las moscas del pescador en racha. Pero si me paro a pensar y miro las cajas, no dejo de pensar en lo bien que me pescaba tal o cual modelo el año pasado o varios atrás En este aspecto yo juego con volver a sacar de las cajas las moscas que antes se comían las truchas y que ahora la mayoría no ponen en el río Esto creo que es una doble ventaja, no dejarlas en el olvido y que a las truchas también se les olvido verlas a diario. Nunca dejaron de ser efectivas solo que casi nadie las pone otra vez por usar todos las que están de moda (normal que sea muy buena la de moda, solo cae ese modelo al río en todas las cañas).

Ya que me dejan aprovecho ha hablar de algo que creo leí escrito de puntillas una vez.
Ver como admiramos esos paraísos soñados de pesca caros y lejanos, sin pararnos a pensar donde esta la emoción de pescar a mosca. Puedo hablar por historias de mis amigos de pesca, que no debemos envidiar tanto lo de fuera y cuidar mucho mas de lo nuestro. Pescar esas truchas que todos vemos, y que nos hacen los ojos chiribitas, a veces es mas monótono que emocionante. Ponernos en la situación de sacar peces con hilos del cero veinte al cero cuarenta, cañas del ocho y mas, anzuelos de tamaños gancho carnicero… le quita parte del aliciente, la emoción, la adrenalina limite de la pesca.
En España no podemos pensar en esos peces, pero parémonos a ver con que equipos pescamos nuestras “modestas truchas”, de veinte a cuarenta centímetros en la mayoría de nuestros ríos, las de mas de cuarenta también pero tampoco hay que tirarse al tópico de pescador mentiroso o exagerado. Cañas ultraligeras de líneas dos al cuatro, hilos imposibles del catorce al cero siete, moscas ínfimas que nos queman los ojos en el torno, bajos infinitos que ni se conocen fuera de aquí, lances únicos y a la primera (o no hay quien se mas listo que ellas). Esto yo creo es estar de tu a tu con el pez, y buscar la emoción de no perder lo por pequeño que sea. Podemos imaginar lo que ocurre al tener la suerte de pasar esa marca en centímetros (de los que no hablo para no fantasear) y nuestro equipo al limite nos acelera el corazón, ensalabrar esa trucha soberbia, pensar en como sudamos y lo que nos tiemblan las piernas mirándola
Hay escenarios en España con truchas, quizás no tan grandes como las de fuera, pero que con lo sutil de nuestras técnicas y equipos, mas emocionantes si cabe. En casi todas las provincias de la península hay ese lugar mágico con las truchas mas grandes, a veces mas abundantes de lo que pensamos, esos “sucedáneos” a Nueva Zelanda, donde pescamos con pelos como papel de fumar si queremos tener éxito Tenemos que buscar y pensar en como disfrutar de estos lugares que a días son fáciles u otros imposibles. El producto nacional aun abundante es mas pequeño seguro, pero mucho mas listo, vivo, difícil y emocionante si sabemos disfrutarlo a tope.


Producto nacional con equipos ligeros

Oscar Quevedo

Escrito por Admin

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