Cuando recibí el correo de Ernesto proponiéndome esta pequeña historia de mis andanzas por el mundo de la pesca, la verdad es que volví a recordar cosas y vivencias ya tenía casi olvidadas.

En mi familia no había pescadores, quizás porque tanto en mi padre como en mi abuelo la paciencia no era una virtud que abundara en ellos, pero mis inicios se remontan a una edad temprana.

Por casualidades de la vida pasaba las vacaciones con 5 o 6 años en Carrizo de la Ribera, el Órbigo fue el río de mi infancia, pero en aquellos años utilizaba el tiempo en otros juegos infantiles, hasta que por casualidades de la vida enfrente de la casa que alquilaban mis padres vivía un señor (no recuerdo su nombre) que todos los días a ultima hora de la tarde salía con sus botas altas, su caña y su cesta a la zona libre del río Órbigo, en aquellos años la zona libre del río era del puente de Villanueva de Carrizo hacia abajo. Daba gusto ver como pescaba, con sus moscas ahogadas, todos los días pescaba un montón de truchas de muy buen tamaño, llenaba su cesta, que os tengo que decir que no era nada pequeña, y siempre me regalaba dos o tres truchas que llevaba para casa. Después de acompañarle bastantes veces logre convencer a mi padre para que me sacara la licencia y me comprara una caña de pescar, y así comencé en este mundo de la pesca: una caña de pescar, un carrete , el más barato que había en la tienda y unas cucharillas me dieron las primeras truchas en un río que fue excepcional tanto en sus zonas libres como en sus cotos el  Órbigo.


Pescando con mosca seca

Ya he mencionado que en mis inicios la cucharilla fue mi compañera de pesca, intente pescar a cebo durante una pequeña temporada: el merucu, los cocos de la miel y del maíz, los maravayos y las gusarapas fueron mis útiles, pero no me acababa de llenar ese tipo de pesca. Después descubrí las moscas ahogadas, pesque durante bastante años a mosca ahogada hasta que viendo como pescaban en las orillas del Aller a mosca seca, y viendo los resultados de este tipo de pesca compre una caña, una carramplina y empecé hacer mis propias moscas guiado por un libro de montaje. Pero los resultados no eran nada buenos hasta que por casualidades de la vida se abre una nueva tienda de pesca en Mieres y entablo una amistad con su dueño que duró durante muchos años hasta la muerte de Cholo, el me enseñó todo lo que debía saber sobre moscas, cañas, hilos, plumas y sobre la pesca con mosca a la allerana que es la que practico, aunque también pesco con cola de rata.

La mayoría de mis escenarios de pesca están en mi tierra, Asturias. Los ríos Aller, Nalón y Lena son frecuentes de mis jornadas de pesca, también visito el Narcea buscando sus reos, no lo había dicho pero soy ante todo pescador de trucha. También visito todos los años cotos de León, Palencia y Cantabria. Si la suerte en los sorteos me sonríe no falto a mi cita con Felmin, Villafeliz, Tolibia, Vegamián, Pineda o Arauz ríos de montaña donde las piedras y las chorreras van haciendo una trucha luchadora y lista ante los engaños que les presentamos, en mi caso una mosca seca.


MP 81 y 82

Monto mis propias moscas, pero presumo de tener buenos amigos montadores que siempre me regalan moscas muy bien hechas y sobre todo muy pescadoras, una mosca que suelo comprar que no falte nunca en mis cajas es la MP 82 de Marc Petitjean, mosca pescadora en cualquier río del mundo.


Paisanas

No suelo usar muchas modelos y desde estas líneas quiero rendir un pequeño homenaje a una mosca que no tiene casi de nada, exceptuando un hackle poblado, que es “la Paisana”; creo que nunca un poco de hilo, un anzuelo y un hackle bien poblado dieron los resultados de esta mosca, en cualquier color. Ahora que la gente se vuelve loca con los hilos, una paisana roja, verde, amarilla o naranja, que es mi color favorito para esta mosca, pesca casi siempre.


La Charly

También uso pardones a principios de temporada algunos marrones y otros verdes en homenaje a mi amigo Nive, tricópteros de riñonada y de becada, una seca montada en un 16 con el 3277 de La Paleta y hackle avellanado de gallo vivo de León y la Charly, una mosca que vio la luz en León que la utilizo casi todo el año cambiando el tamaño del anzuelo desde un 14 a un 18.

Soy pescador de mosca seca y solo pesco a mosca seca, las ninfas, los perdigones están de más en mis cajas de moscas, y como entenderéis cada día pesco menos, pero me da igual, me gusta pescar a mosca seca con mis años lo que menos me importa son las truchas que pesco. Conocí los ríos de Asturias y de León en sus años de abundancia, ya pesque lo mio y os puedo decir que fue bastante, ahora busco el disfrutar de una jornada de pesca con los amigos, una charla, una comida y si encima pican las truchas ya es lo máximo.

Si suelo probar nuevas moscas o engendros que unas veces hago yo y otras veces me regalan, los resultados suelen ser dispares Respecto a las moscas soy muy cuidadoso, me duran mucho tiempo porque las conservo muy bien, en acción de pesca las moscas que utilizo las voy guardando en una pequeña caja, al finalizar la jornada, igual que limpio todos los tramos de la caña, lavo las moscas y las seco con un secador de pelo.

Esta es mi pequeña historia, es una mas de un pescador del montón, de una afición que seguro no abandonaré mientras viva, y que aunque la temporada de pesca vaya de marzo a agosto en mi tierra, yo pesco todo el año pues sigo rodeado día a día de anzuelos, hilos, y plumas y cada vez que cojo una mosca seca me lleva a recordar algún lance o algún río que hace unos cuantos años estaba lleno de vida y de truchas y hoy están en total decadencia.

Saludos desde la cuenca del Aller

Jose Luis Augusto López. – alleranu-

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