Comencé a pescar a los 4 años de la mano de mis padres y mi hermana en un pequeño río en el que aquella época había muchas truchas. Las pescábamos a lombriz y a cucharilla.

Empecé a pescar a mosca a los 12 años, después de ir a un curso de mi club, el Club Salmo. Entonces entendí aquello que me decían algunos: ” Cuando empieces a pescar a mosca, no te quedarán ganas de pescar a otra cosa”.

Mis escenarios de pesca intento que sean lo más

 

variado posible, ya que entiendo que para ser un buen pescador necesitas habituarte a diferentes condiciones para elegir siempre la técnica más adecuada en todo momento.

Las moscas las monto yo, ahora ya le doy menos importancia, pero cuando empecé me daba muchísima satisfacción pescar una trucha con esa mosca que tu mismo hiciste, y si aún encima es un modelo inventado por ti pues mucho mejor.

Mis moscas más utilizadas realmente son muchas pero por hacer un resumen, en ninfas me quedaría con la clásica ninfa de faisán que nunca falla y pesca en todas las condiciones y durante toda la temporada, y también con cualquier perdigón en tamaño del 16 o 18 de tonalidades oscuras y algún matiz brillante. Si hablamos de secas, sin duda me quedo con una efémera oliva y un tricóptero color caqui.

La modalidad que más empleo en competición es la ninfa porque siempre es efectiva (60%). La seca lamentablemente la uso menos porque hay situaciones y momentos en los que no es efectiva, digo lamentablemente porque es la modalidad más bonita y espectacular que existe (30%). El estrimer lo uso sobretodo en campeonatos en los que se pescan truchas arcoiris (10%).

En las cajas llevo bastantes modelos de moscas para amoldarme a cada momento de la competición y cada año intento avanzar y crear nuevos modelos míos o hacer alguno que vi en alguna competición.

Soy bastante maniático y suelo renovar la mayor parte de moscas año a año. Las que se van quedando atrás, como en mi familia hay mucho pescador, siempre siguen teniendo uso.

David Arcay

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