A lo largo de mi vida de mosquero he tenido varias moscas preferidas, moscas secas por supuesto, cuya preferencia se adaptaba a la evolución de las aguas y de los ríos. Entre ellas hay una que me propinó un sinnúmero de capturas e incluso una clasificación de último minuto en la Semana Internacional. Actualmente cuando la pesca se me da mal siempre recurro a ella y todavía me reserva algún susto.

La primera vez que la conocí fue cuando pesqué hace más de 20 años los lagos delCarlit en Francia, en los Pirineos cerca de Font Romeu. Había alguna cebada pero la habitual “carlit-palmer” no funcionaba. Por casualidad me encontré con un pescador dePerpiñán a quien conocí durante el campeonato de Francia. Charlamos un rato y antes de marchar me dijo :

– Prueba esa mosca y después me cuentas

Me regaló una seca con un cuerpo de pelo de ciervo muy grueso en un anzuelo grande y una corona de jackles rojos. Estuve a punto de colocarla en la caja de las olvidadas por lo fea que me pareció pero mi curiosidad natural (en aquella época no hablaba mi sombrero para criticarme) me dijo que no perdía nada en probarla. De joven pensaba lo mismo pero a veces de moscas no se trataba. Lanzo sin fe hacia lo que me pareció ser una cebada y casi de inmediato se me acerca una buena trucha que empieza a mirar el artificial, hace amago de marchar, se arrepiente, vuelve y se lo come ¡Ostras! La saco sin problema y repito con éxito. Cambio de lago y pasa lo mismo. Al bajar andando por los senderos comprendo que esa mosca fea y desconocida imita finalmente algún insecto terrestre de los que abundan por estos lagos y especialmente los saltamontes.

Guardé esa mosca como oro en paño y la presento por primera vez en ConMosca. Como el nombre del que me la regaló era Jean-René decidí llamarla la Juanrené pero un amigo asturiano que más tarde la miró con atención la bautizó Sacupelo.

Huelga decir que hice cientos de imitaciones en tamaños diferentes. No sé como se me ocurrió algún día montarla con pelo de ciervo oscuro y blanco, o sea en 2 colores. Conservé la corona roja pero también la cambié por un dubbing de foca despeluchado. Es mi mosca preferida para las aguas movidas, las orillas donde pueden caer saltamontes o avispas. En Argentina cada vez que veo un remolino la pongo y a veces le ato a 50 cm. una ninfa porque es otra particularidad de esta mosca, algo que en los primeros tiempos no sospechaba , que conviene perfectamente para la pesca, bastarda pero efectiva, llamada “tandem”.

¿Quién sabe cómo pescaremos mañana?

—gR— verano 11

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