Desde mis comienzos en la pesca a mosca he sentido una especial fascinación por las moscas clásicas, por esos montajes que han conseguido extenderse por diversos países y continentes y perdurar a lo largo de décadas. Son montajes que a mí me causan gran respeto ya que si han triunfado ha sido por méritos propios, sin necesidad de las típicas campañas de márketing a la que estamos tan acostumbrados actualmente. Me recuerdan a las recetas de cocina que han conseguido hacerse famosas en todo el mundo: para mí una Royal Wulff, una Tricolor o una Adams son algo así como un gazpacho andaluz, una paella valenciana o un cuscús con verduras.

Mi mosca favorita: la Renegade

Cuando empecé a montar mis moscas lo primero que hice, imagino que como muchos de nosotros, fue imitar esos montajes clásicos que inundan las páginas de internet y las portadas de los libros de montaje. Transcurridos unos cuantos años, algunas de esas moscas ya no las monto, otras han sufrido las mutaciones típicas para adaptarlas a mi gusto y a los ríos que frecuento y, por último, unas cuantas siguen estando en mis cajas fieles a su diseño original y dispuestas para ser atadas en el terminal de mi bajo una temporada tras otra.

De entre estas moscas clásicas hay una que ha conseguido con el paso del tiempo merecer el calificativo de favorita: la Renegade. Y es mi mosca favorita no porque me parezca la más bonita (en realidad me resulta bastante fea y tosca), ni la más divertida de montar, ni nada por el estilo: se trata simplemente de la mosca con la que seguramente pesque más tiempo y, por tanto, con la que más peces capturo regularmente.

Su montaje, seguro que conocido por casi todos, es muy sencillo. Comenzamos atando hilo de montaje negro sobre la tija del anzuelo y fijando un poco de oropel dorado al comienzo de la curva del anzuelo. Damos unas cuentas vueltas con el oropel hacia la curva y volvemos nuevamente hacia adelante, creando así una pequeña cola con brillos dorados. A continuación, atamos una pluma marrón y damos con ella dos o tres vueltas para formar el collar trasero, cortando el sobrante. Fijamos ahora una o varias fibras de pluma de pavo real, dependiendo del tamaño del anzuelo, y las enrollamos formando un cuerpo con forma de huso más bien abultado. Finalmente, fijamos una pluma blanca o crema con una longitud de fibras ligeramente superior a la marrón y formamos un segundo collar dándole otras dos o tres vueltas. Hacemos el nudo final y listo. Un montaje que difícilmente nos llevará más de dos minutos.

En cuanto al origen de la Renegade, como toda mosca clásica que se precie tiene una curiosa historia o quizás leyenda detrás. Según la información que he podido encontrar en internet parece ser que fue ideada por Taylor Williams en 1928 para pescar un atardecer en el Malad River, en Idaho (EEUU). Originariamente tenía los dos collares blancos, pero poco después comenzó a montarla con el collar trasero marrón al comprobar que resultaba más efectiva esta combinación de colores. Unos años después, Williams pasó a ser guía de pesca y de caza en el Sun Valley en Idaho (EEUU), donde prestaría sus servicios a célebres personajes del mundo del cine y de la literatura como Ernest Hemingway, Gary Cooper y Clark Gable. Con Hemingway trabó una gran amistad que perduraría hasta la muerte de Williams en 1959, apenas unos días después de haber celebrado su setenta y dos cumpleaños con el escritor. En palabras del propio Hemingway, “Taylor Williams vino a trabajar a Sun Valley en 1937. Era un excelente pescador de mosca seca. Él siempre decía que era el responsable de la Renegade”.

Taylor Williams (derecha), creador de la Renegade, junto a Gary Cooper (centro) y Ernest Hemingway (izquierda) tras una jornada de caza en Sun Valley.

 

Al parecer, en el primer día de pesca de Hemingway junto a Taylor Williams en el famoso río Silver Creek de Sun Valley, en 1940, sus recelosas truchas no dieron muchas opciones de captura al escritor, que llevaba moscas demasiado grandes y poco adecuadas para las aguas tranquilas y cristalinas de este río calizo. Sobre esta jornada Hemingway escribió: “creo que (Williams) también mencionó a la Renegade como una posibilidad que yo rechacé, aunque seguramente no debería haberlo hecho ya que hace un buen trabajo dando la impresión de un tricóptero poniendo sus huevos”.

Es difícil saber qué ven las truchas en una Renegade para que les apetezca comérsela. Como comentaba Hemingway, para muchos la mosca imita eficazmente a un tricóptero en vuelo haciendo la puesta sobre el agua. Según otros, imita a una agrupación de pequeños dípteros en sus tareas nupciales, especialmente al montarla sobre anzuelos pequeños, lo que explicaría su efectividad en aguas paradas. También hay quien opina que no imita a nada concreto y que actúa básicamente como un atractor. Puede que se trate un poco de todo y que de ahí venga su gran versatilidad.

Para mí se trata de una mosca con muchas virtudes: se suele ver muy bien en casi todas las circunstancias gracias a su collar blanco, incluidas las situaciones de baja iluminación típicas de los serenos, flota bastante bien en aguas movidas y a la vez da buenos resultados en aguas lentas e incluso paradas. Además, cae siempre bien sobre la superficie del agua por lo que es una mosca especialmente adecuada para pescar al anochecer, casi sin luz, cuando resulta difícil comprobar si hemos posado correctamente la mosca. Raro es el atardecer que no acabo pescando con una Renegade. Y además su montaje es muy fácil y rápido.

Carpa capturada con una Renegade. Aunque se suele utilizar sobre todo para la pesca de truchas, también es efectiva para pescar ciprínidos en superficie.

Con ella he capturado truchas en prácticamente todos los escenarios imaginables, desde las corrientes turbulentas de ríos de montaña hasta las aguas totalmente quietas de embalses y lagos de alta montaña. Y también me ha dado buenos resultados con barbos y carpas. Por supuesto, no quiero decir que sea la mejor mosca para todas las situaciones, pero sí que se trata de una mosca extraordinariamente versátil. Si tuviera que elegir un único montaje para pescar toda una jornada, como en algunos concursos de pesca, sin duda elegiría la Renegade.

Andrés Chazarra. -Andrés-

 

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