Un viaje de pesca puede tener un sin número de buenas experiencias de las cuales se pueden construir bases sólidas para formar a un pescador.  Seguir los consejos de un Guía, resulta la mejor forma de acortar el camino entre aprender con rigor y/o ejercitar con base y propiedad.  Mientras flotábamos pescando uno de los hermosos lagos que maneja la operación de “Expediciones Coyhaique Fly Fishing”,  Julio Eduardo Meier nos mostró un par de truchas que nadaban a no más de 40 centímetros de la orilla, entre una cama de algas y bajo los árboles que hacían sombra en el sector.  Acomodó la embarcación y se desplazó suavemente para dejarnos en buena posición para que le pudiéramos lanzar nuestras moscas.  “En este tiempo las truchas salen a pastar” dijo Julio, me pareció muy razonable, ya que las truchas bien podrían haber sacado la nariz fuera del agua para alcanzar algunos insectos en el pasto que crecía en el borde del

lago. “Están comiendo Gammarus”, prosiguió Julio.  Claro que era tanto nuestra impaciencia irreflexible por lanzarles una mosca a las truchas, que no hicimos el menor esfuerzo por cambiar las líneas, ni mucho menos, por cambiar las moscas que teníamos unidas al final del tippet, pese a las indicaciones de quien más sabia lo que ocurría en ese momento, nuestro guía.  Lanzamos largo rato con imitaciones de ninfas de Dagon y Damsel, sin obtener ningún resultado.  Las truchas se movían unos cuantos metros y no sentían ninguna motivación por alcanzar nuestras moscas, pese a que depositábamos nuestros patrones a centímetros de ellas y claramente en su línea de ataque.  Entre todo este alboroto, las truchas se aburrieron y se fueron, dejándonos perplejos por lo sucedido, mientras que Julio nos repetía sonriendo que “Estaban comiendo Gammarus”.

Tres días después pescábamos otro lago con Salvador Torres, uno de los experimentados guías de la escuela de Julio Meier, quien nos señaló: “Este lago está repleto de Gammarus, por lo que las truchas responden a las imitaciones de moscas en anzuelos del Nª 14  a  Nª 18 , preferibles en colores rojo o naranjo, las que hay que presentar con línea de flote y tippet del 4x, siempre lanzando a unos 15 centímetros de la orilla”.   Con lo que nos había pasado días antes, no dudé lo que Salvador  decía.  No tardamos un minuto en cambiar líneas, tippets y tratamos de buscar la mosca que nuestro guía recomendaba.   El resultado fue instantáneo,  al primer lance cerca de la orilla capturamos la primera trucha.  Era una fario enorme de color café con unas mandíbulas monumentales y una fuerza increíble.  Dos lances más tarde, salió la segunda trucha del día ratificando que la estrategia era la correcta.   Al final de la jornada contabilizamos unas 40 capturas de farios en su mayoría.  Fue un día increíble de pesca, sobre todo porque las truchas no atacaron ninguna otra mosca que no fuera una imitación de Gammarus o Scud.  Todas las truchas eran grandes y claramente territoriales, las podíamos ver patrullando sus zonas de caza y al presentar nuestras pequeñas imitaciones en la forma correcta, podíamos ver cómo se movían varios metros para tomar las moscas.   Esta es una pesca extremadamente técnica pero infalible.  Debo destacar que otra de las claves para el éxito en estas circunstancias, es mantener el control de la presentación, evitando las clavadas en falso, lo que sólo lleva a perder las capturas de los peces, atraídos por estos pequeños crustáceos de las aguas patagónicas.

Los Scud  ( Hyalella  y Gammarus )

Los Scud son pequeños crustáceos muy abundantes en casi todas las aguas del planeta.  Este macroinvertebrado subacuático perteneciente al orden Amphipoda de la clase Crustácea, es un pariente cercano de las conocidas pulgas de mar y los camarones.  En cualquier caso su apariencia física es más cercana a la pulga de mar que a los camarones.   Los Scud se agrupan o reconocen en dos familias, Hyalella y Gammarus.  Estas familias de crustáceos no presentan notorias diferencias físicas, para el ojo de un pescador son idénticos, excepto por su tamaño.    Los Hyalella son mucho más pequeños que los Gammarus.  Los primeros miden entre 5 a los 7 milímetros, mientras que los segundos, llegan a medir 1 centímetro.  Esa pequeña sutileza es la gran diferencia para identificar una familia de la otra.

Las proporciones de un ejemplar macho es notoriamente mayor que el tamaño de las hembras.  Una de las características de la especie, es que el macho acarrean sobre sus espaldas a la hembra hasta por una semana en época de apareamiento.  Fertilizados los huevos por el macho, las hembras cargarán los huevos bajo su cuerpo.  Luego de la eclosión, las pequeñas larvas de Scud son protegidas por sus progenitoras durante un corto período de tiempo, transición que dura apenas unos pocos días.

Los colores de estos crustáceos son muy variables, algunos ejemplares son de colores claros, los que varían en tonos blancos, verdes, rojizos, gris y café.  Muchos individuos presentan una caparazón transparente, por lo que el color de los ejemplares jóvenes depende mucho del alimento que ingieren. Los colores más habituales son los grises, verdes y cafés.  En su etapa de maduración, los Gammarus tornan a colores más vivos y fuertes, donde el color naranjo y rojo es muy distintivo de estos ejemplares.

Las patas se ubican bajo el tórax, mientras que las agallas se sitúan bajo el abdomen. Habitualmente el cuerpo de los Scud permanece en posición curva cuando se alimentan, descansan  y mueren.  Sólo extienden el cuerpo cuando se desplazan o nadan. Poseen un pequeño par de antenas y siete pares de patas.  De hábitos nocturnos, son más activos durante la noche, evitan la luz del día ocultándose entre las plantas, fango, piedras y ramas.  Al igual que otros crustáceos,  los scud mudan su exoesqueleto al menos nueve veces durante su vida. La muda se produce en períodos que duran entre 3 y 40 días, lo que depende en gran medida del alimento con el que cuenta, las temperaturas y otras condiciones ambientales. Esta muda de caparazón va transformando a los pequeños camarones en ejemplares de mayores proporciones.

Los Scud proliferan en las aguas dulces, principalmente en aguas quietas como lagunas, lagos y ríos de llanura, donde abunda la vegetación y la corriente es ligera. No es habitual encontrar poblaciones de importancias en ríos con aguas de correntadas.  Pueblan en zonas de poca profundidad, pudiendo adaptarse a entornos de sólo unos centímetros de aguas y llegando a profundidades de siete y más metros bajo la superficie,  algo que depende de las aguas donde se desarrollan.  Los Scud se multiplican en  las aguas ricas en calcio, elemento que les permite desarrollar sus caparazones.  Lo normal es que se mantengan cerca de la vegetación, musgo y/o algas, donde encuentran comida y protección.  También se les puede encontrar entre el lodo y la arena del fondo, ambiente donde se sienten muy cómodos y donde despliegan todas sus habilidades para el nado.

En general, los Scud son organismos que no soportan la polución o contaminantes, por lo que su presencia es evidencia de la calidad de las aguas.  La familia Hyalella es más resistente a las variaciones ambientales, lo que les ha permitido extender su presencia en variados ambientes, alcanzado zonas de relevancia y en poblaciones importantes.  Este es un omnívoro que se alimentan principalmente de plantas y materia animal, como carroña de animales muertos y animales microscópicos que encuentran en plantas, rocas o palos. No son cazadores diestros, rara vez atacan animales vivos.  Pese a su tamaño, los Scud cumplen una función más que importante en el entorno, ayudando a mantener el agua limpia para otros animales, ya que se comen las hojas muertas, palos y otra materia que se acumula en el fondo.

Los peces son sus depredadores más importantes, incluso son criados en granjas como alimento natural para peces de acuario.  En algunos lagos de la Patagonia, los scud son la mayor fuente de alimento y proteínas a los cuales tienen acceso truchas y salmones.  También son presa de insectos acuáticos, aves y otros animales mayores. Una trucha o un salmón jamás dejará que los Scud pasen inadvertidos en sus costumbres de alimentación, más todavía si las poblaciones de Scud son relevantes, como lo son en las aguas de la Patagonia.

Las claves para el éxito en la pesca con Scud: Tamaño, color, profundidad y acción.

El tamaño: Si las ninfas de tamaño diminuto es su gran placebo en la pesca con mosca, en la pesca con scud podrá romper varias de las fronteras que ha imaginado en proporciones de moscas para conseguir peces de tamaños mayores.  Las imitaciones de los Scud generalmente son atado en anzuelos de tamaños que varían entre los Nª 12 y los que pueden llegar hasta el Nª 20.  Como ya mencioné anteriormente, diferencias entre la familia de los Gammarus y Hyalella son casi imperceptibles para los pescadores, lo mismo que no son relevantes para una trucha cazadora con preferencias por los Scud.  Tenga presente que mientras más diminuta sea su imitación, su patrón más se acercará a la presentación de un Hyalella, en tanto que mientras que más grade sea su mosca, será más cercana a un Gammaru.

Es muy importante que trate de obtener una muestra de los Scud que pretenderá imitar con el propósito de igualarlos con el tamaño de su mosca.  Generalmente se puede obtener fácilmente una muestra en la vegetación de las orillas.  Esto es importante,  ya que una trucha que tiene gran cantidad de alimento a su disposición no dudará en anteponer su selectividad al momento de inclinarse por una presa, más todavía, si ésta habita en aguas quietas, donde tendrá mucho más tiempo para analizar el alimento que ha de recoger.

El color: En la pesca con scud el color resulta una condición vital.  He tenido la oportunidad de pescar con patrones que no responden al color de los scud que existen en el agua, con resultados lapidarios.  Por lo mismo, es fundamental que trate de igualar no sólo el tamaño, si no que además el color de su patrón.  Los scud tornan a colores fuertes, como el rojo y naranjo, cuando entran en la etapa de maduración, algo que ocurre con la mayoría de los crustáceos.  En tales circunstancias presentar un patrón en color diferente, es tiempo destinado al fracaso.

La profundidad: Generalmente las truchas están más cerca de la orilla de lo que se imagina.  Esta conducta responde a que el alimento prolifera cerca de los bancos de vegetación cercanos a los bordes.  En tales circunstancias  podrá pescar utilizando sólo una línea de flote para imitar a los pequeños Scud que nadan o derivan a escasa profundidad cerca de la orilla. El lastrado del patrón será suficiente para que la mosca gane profundidad y sin que éste se enrede en el fondo.

Si está pescando en una zona profunda del lago o río,  lo más recomendable será utilizar una línea de hundimiento o sinking tip para ayudar a que su imitación de scud alcance la profundidad donde se encuentran los peces tratando de alcanzar su alimento.  Trate de ir testeando la profundidad a la que están los peces, dejando que su mosca profundice en mayor o menor tiempo antes de comenzar a recoger su patrón.  La señal de profundidad adecuada será muy clara, estará marcada por una “picada”.

La acción: Si presenta el patrón adecuado de Scud en la zona de visualización de una trucha que merodea cerca de la orilla, le puedo asegurar que no dudará en atacar su mosca, apenas se percate de que ésta se mueve en el agua.  La acción de la mosca en muy importante para imitar el desplazamiento de estos crustáceos.  Generalmente Gammarus y Hyalella se mueven muy lentamente, por lo que la recuperación del patrón no puede ser muy acelerado.  Lo ideal es recoger lentamente, haciendo cortas pausas para luego retomar la recuperación de la línea muy lentamente.   Mueva con pequeños golpes de muñeca la puntera de su caña para darle algo más de acción y realismo a la presentación de su mosca.  Al caer el día, el comportamiento de los Scud es de gran actividad, por lo que una recuperación más rápida de su mosca se ajustará de mejor forma al desplazamiento de estos pequeños organismos.   Modifique la recogida de su mosca hasta encontrar la más adecuada,  la acción de su patrón puede ser la diferencia entre capturar o quedarse con las ganas de tener una de esas celosas truchas en las manos.

Montaje de una Scud: Revise cómo atar una imitación de Scud paso a paso en Crustáceos de la Patagonia

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Ricardo Ordoñez D.   –  rordonezdiaz@yahoo.es
Página web:  www.lavaguada.cl
Fotos e Imágenes:  Ricardo Ordoñez D.

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