clip_image005

Moscas en superficie

Presentar es simplemente hacer llegar nuestra artificial al cono de visión de la trucha, con las mismas características con las que le llegan en ese momento las naturales. Generalmente los pescadores depositamos demasiadas esperanzas en ciertas moscas. Creemos, porque así se nos transmite, que la mosca es la solución a nuestros problemas de capturas, y nos empecinamos en montarlas con todo lujo de detalles dándoles nombres que evocan su efectividad (matadora, asesina, etc.). De nada nos valen sus atractivas formas y montaje si cuando las ponemos sobre el agua, su estado, apariencia y comportamiento no son  los mismos que el de las moscas naturales que evolucionan por el río.

El origen del problema y algunas soluciones.

Las diferentes corrientes y contracorrientes que forman el río y las diversas fuerzas y velocidades con las que se mueven, son los principales factores que provocan éste problema. La línea es obligada a desplazarse, curvarse o detenerse al mismo tiempo. Estos movimientos terminan provocando una mayor aceleración sobre la punta libre del aparejo, haciendo que se desplace sin control y arrastrando la mosca de forma poco natural.
Hay varias soluciones genéricas para disminuir el problema del dragado o rayado, entre las que podemos destacar por su facilidad de ejecución: la colocación del pescador, el cuidado y uso del material, diferentes formas de lance y las correcciones dadas a la línea (mendings).
Hay, como veremos más tarde, otras formas de presentación, basadas en ciertas conductas, tanto de los insectos como de las truchas.

La colocación.

La colocación del pescador forma parte de toda nuestra táctica porque relaciona los dos puntos vitales de la pesca y la posterior deriva de aparejo. Muchas veces, las prisas de la pesca o la simple dejadez del pescador, impiden mejores colocaciones, que como veremos más adelante, son la base y el principio para una correcta presentación.

El material.

Si conseguir buenas presentaciones, es ya un trabajo difícil, hacerlo con líneas que se hunden o portadoras de memoria, es casi un imposible. Las líneas deben flotar perfectamente y permitir que el agua fluya sin mayor incidencia. Deben despreciarse las que por su mucho uso se hunden, al menos que se engrasen continuamente con algún producto que lo impida, ya que es una importante causa en el rayado. El diseño de la línea, tiene una enorme importancia en la presentación. Recomiendo el uso en WF. Su forma de posar difiere con mucho de las DT o de las paralelas, ya que lo hacen sobre el agua con un potente estiramiento y su consiguiente retroceso, lo que le proporciona al pescador pequeños zigzag y por tanto línea de reserva sobre el agua.
El bajo de línea es otro de los elementos a tener en cuenta. Su longitud debe adecuarse a las aguas y al tipo de pesca, y será bueno comenzar con bajos largos que mantengan al igual que la línea, una buena flotación y una absoluta falta de memoria. Hay en este punto una pequeña contradicción; se trata de la punta del bajo. Personalmente prefiero hilos hundidos que me permitan realizar una presentación sin brillos y sin sombras. Es más, durante éstas últimas temporadas he podido verificar la necesidad de hilos en fluorocarbono con refracción nula en el agua.
La caña como elemento lanzador tiene cierta importancia, pero lo es más como la pieza que nos permite mantener la línea sobre el agua. (dibujo sin titulo 4) Su largo y nuestra forma de acompañar la línea, serán determinantes en muchas ocasiones

Las moscas.

Hace algún tiempo que creo haber entendido que lo que la trucha busca como comida es una imagen y un comportamiento. La imagen de la artificial se obtiene en la mesa de montaje imitando del insecto en cuestión, las formas, tamaño, color y estado. Pero ¿y el comportamiento?. Pescando aguas arriba es casi imposible dar vida a una artificial, y la única solución es dejar que nuestra imitación derive inerte.
Generalmente durante la eclosión,  los insectos  se dejan llevar por la corriente, pero realizando movimientos más o menos pronunciados de acuerdo con su especie para liberarse de la exhuvia, secar las alas, o simplemente tratar de volar. Son varios los casos en los que las truchas toman insectos que se mueven y que incluso rayan descaradamente. La pesca aguas abajo, nos proporciona entre otras oportunidades la posibilidad de hacer estas presentaciones.
No creo, como dije al principio, en las moscas “matadoras”, creo en la confianza que algunos modelos nos demuestran durante años y que todo el mundo conoce. Disfrute del placer de montar sus moscas pero reserve sus mayores atenciones y energías para presentarlas.

Los lances y el mending.

Algunas formas de lance pueden emplearse genéricamente en acciones de pesca en las que  la  situación del pez y la colocación del pescador mantienen  posiciones o ángulos parecidos. Estos lances se realizan colocando sobre el agua,  mayor cantidad de línea que clip_image001

la  necesaria para llegar a la diana, y con formas o curvas contrarias a las que provocan las incidencias del dragado. Otro tipo de lance muy común es el que coloca el aparejo en zigzag para que el agua absorba el excedente de línea a medida que se desplaza. Los lances necesarios para mejorar nuestras presentaciones se realizan todos basándose en el mismo principio y son: curvo a la derecha, curvo a la izquierda, apilado y lances con línea en zigzag.
Hacer un mending  no es otra cosa que corregir el trayecto que la panza de la línea forma en ciertos desplazamientos. Enmendar para presentar, no es simplemente colocar la panza de la  línea aguas arriba desplazando con ella la mosca. El verdadero mending es el que se realiza sin que la mosca sufra alteración. El agua  empuja y desplaza con la misma fuerza las dos puntas de la línea, como una de ellas está sujeta por la caña (Dibujo 1)  y es inamovible, perjudica doblemente a la punta contraria. Si al punto fijo se le añade línea y se le obliga a retornar aguas se reduce, el problema es absorbido por la línea cedida

clip_image002
que comienza un nueva deriva (Dibujo 3). La diferencia entre un mending bien realizado (que no arrastra parte de la línea hacia el pescador y que por tanto no mueve la mosca) y otro con defectos, se encuentra en la mano izquierda. Es ella quien en el momento de la ejecución del movimiento de la caña cede la línea necesaria.
Pero para quienes no  tienen la suficiente habilidad para lanzar como aquí se recomienda, ni pueden enmendar la línea como ellos quisieran, existe  una forma de lance que todo pescador puede realizar y cuyos resultados se hacen notar de inmediato. clip_image003

El “secreto” consiste en con un potente lance y una parada brusca de caña al frente, mas o menos a cuarenta y cinco grados que hará que entre nuestra posición y el lugar donde se apunta haya una cantidad de línea extra que permita una deriva libre. Para aumentar aún más la cantidad de línea, se puede apuntar sobre un punto imaginario más alejado y parar de la misma forma. Este lance debe realizarse preferentemente con líneas WF.

Algunas presentaciones genéricas.

Las variantes en la presentación, nacen de acuerdo a la colocación del pescador con relación a la trucha o diana, y a los diversos factores que el río pueda presentar. Para su comprensión hemos divido estos lugares en seis zonas que delimitan diferentes formas de realizarlas.

clip_image005

Zona 1: Pesca aguas arriba.

Es en principio la presentación que menores problemas parece proporcionar y por eso la forma de pescar más realizada. La presión de las corrientes se producen en el mismo sentido que la deriva de nuestra línea y el rayado se produce con menos intensidad que en los lances laterales. Todo el trabajo que debe realizar el pescador es recoger  la línea a la velocidad del agua. Pero esta presentación es correcta únicamente cuando se pesca sobre grandes tablas de corrientes uniformes que no alteran la deriva de la línea, y aún así, puede hacerse de forma totalmente incorrecta. Las presentaciones aguas arriba llevan implícitas, muchas veces, la caída de la línea sobre los campos de visión de las truchas (A) provocando con ello su huida. Es inútil tratar de pescar truchas que están siendo aporreadas con una línea. La solución se presenta realizando una pesca con método, en abanico (B) y aumentando los lances de distancia, de forma que nuestra mosca, o como mucho nuestra punta de bajo (C) cubra esos hipotéticos campos de visión.
El otro gran problema, consiste en los casi inapreciables rayados que surgen en este tipo de presentación. Aunque la mayor parte del agua desciende en un solo sentido, y sobre  la línea no se aprecian grandes  presiones, siempre hay pequeñas corrientes que derivan en otras direcciones acelerando repetidamente nuestra mosca de manera que resulta muy difícil de apreciar. Dependiendo del tipo de aguas el problema puede remediarse de dos formas. Si las corrientes presentan cierta uniformidad el remedio es rápido y consiste en realizar un lance que proporcione algunas curvas sobre nuestra línea o bajo, pero si al contrario, las corrientes son variadas  y rápidas, tendremos que emplear una forma de pesca en corto conocida popularmente como la pesca a la “mantenida” y que consiste en hacer caer la mosca antes que el bajo y la línea que permanecen en el aire mientras la mosca realiza una pequeña y rápida deriva. Se trata de una pesca muy productiva en ríos de montaña.

Zona 2: Pescando aguas arriba sobre el ángulo izquierdo.

Todas las  presentaciones laterales pasan por una primera dificultad. La línea que posa sobre el agua debe tener la suficiente longitud extra en curvas (D), o una  panza aguas arriba (E) para que nuestra mosca derive sin rayar. Como ya  lo hemos advertido, son los lances quienes nos la van a proporcionar, pero no son toda la solución. Esta llega cuando el pescador controla esa línea sobrante. Y la forma más fácil de hacerlo es pescando en corto. La pesca sobre los laterales no es una pesca en largo y menos entre corrientes. Comenzaremos pescando en corto y siempre desde abajo. No hay nada más molesto para una trucha que ver a otra debatirse prendida en un anzuelo. Este ángulo de pesca es ideal para pescar aguas abiertas o bajas, ya que las posibilidades de ser visto son mínimas.

Zona 6: Pescando aguas arriba sobre el ángulo derecho.

Diremos en principio que se pesca igual a la zona 2 pero con la salvedad comentada a continuación.
Entre los abundantes escritos que existen sobre presentación, parece haber una especie de conformismo cuando se habla de la pesca lateral y muy especialmente lateral y aguas arriba. Pocos son los autores que diferencian la pesca sobre ambos laterales y más en concreto por las  dificultades que ofrece para la gran mayoría de los pescadores los lances cruzados.
El lance se puede realizar sobre un plano de 180º, lo que quiere decir que la distancia que separa las puntera de una caña de un lanzador diestro y uno zurdo puede ser de hasta cuatro metros, lanzando desde el mismo punto. La diana se encontrará en un ángulo mucho más cerrado para quien lance sobre el lateral donde ésta se sitúe. (Dibujo Presdi2) Esta experiencia me ha demostrado que el lateral derecho (para mí que soy diestro) debo pescarlo siempre sobre ángulos más abiertos, ya que de esta forma evito lances complicados sobre mi hombro izquierdo y no paso mi línea sobre el cono de visión de la trucha que quiero pescar.

Zona 3 y 5: La pesca lateral aguas abajo.

Para poder realizar ésta pesca en toda su extensión son necesarios ríos amplios o zonas donde el pescador pueda protegerse de la vista de la trucha. En la práctica, la pesca aguas abajo admite mayores distancias entre el pez y el pescador, y resulta más fácil de dominar ya que cualquier movimiento que se realiza con la caña, tiene una mayor continuidad sobre la línea. De nuevo es el lance, quien volverá a proporcionarnos curvas sobre la panza de la línea (F, G). Pero uno de los mayores valores de la presentación aguas abajo, es poder presentar moscas en movimiento. Cuando las truchas toman estos insectos (recuerde que los tricópteros rayan) la única forma de hacer ese tipo de presentación es aguas abajo.
Podríamos diferenciar  después de lo expuesto, dos formas de presentación bien definidas. La deriva muerta y la deriva con movimiento. La obtención de una deriva muerta se consigue como en el resto de los casos con una reserva de línea sobre el agua, o una curva sobre su panza aguas arriba, necesarias igualmente cuando se pretende imprimir un movimiento a la mosca. La diferencia es pequeña. En la primera, la línea que se añade, se hace para prolongar la deriva muerta, mientras que en la segunda la línea de reserva sufre, a través de los movimientos de la caña, retenciones y movimientos controlados que el pescador marca. Quede claro que dar vida no es hacer rayar la mosca sin control.

Zona 4: La pesca aguas abajo.

Sin discusión alguna, es la más perfecta  de las presentaciones. Y espero que no se lleven las manos a la cabeza. La mosca se presenta limpia ante el cono de visión de la trucha. No hay bajo, no hay línea,  ni posibilidades de ser vista por el pez  al ser lanzada. Las únicas condiciones que se exigen son las elementales en la pesca, colocarse de acuerdo con la posición del pez, no hacer ruidos ni gestos que anuncien nuestra presencia  y por supuesto no cubrir al pez con nuestra sombra. Necesitamos comenzar con un lance que nos permita posar mucha línea cerca del pescador y que la corriente se encarga de desplazar aguas abajo. A medida que la mosca se desplaza debe irse cediendo la línea posada. Practíquela en ríos donde la vegetación acuática no le permita otras presentaciones, sobre chorros estrechos y en general en ríos donde su presencia se disimule por el volumen de agua, la velocidad o incluso la distancia de pesca.

Posar sobre el cono de visión.

Este tipo de posada pretende sorprender  a peces oportunistas que buscan comida bajo la vegetación, en los blandos de los chorros o en cualquier otro lugar donde la comida les llegue de forma repentina.
Es una técnica usada en aguas paradas cuando se conoce la ruta por la que caza el pez y se le lanza sobre su camino. Sobre los blandos de los chorros, la caída de un insecto en el cono de visión provoca ataques fulgurantes. Pero donde más uso esta posada es cuando pesco con pequeños insectos y me veo obligado a aumentar el grosor de la  punta del bajo. Un buen ejemplo de ello es la pesca con caenidos. Si hay grandes truchas y la eclosión sucede en aguas lentas, es casi imposible que un buen pez te tome una mosca que en principio pasa por estar atada a un hilo ligeramente superior al tamaño correcto. Lo que hago es lanzar la mosca lo más cerca posible de su morro y he obtenido con ello éxitos notables que de otra forma me hubieran roto el bajo.

Posar haciendo ruido.

La caída de una mosca pesada sobre el agua provoca la curiosidad de las truchas  situadas cerca de las orillas o colocadas bajos los árboles. En días de sol, cuando las truchas buscan el refugio de las sombras, el lance de un tricóptero de pelo de ciervo tallado o cualquier mosca seca de cierto peso puede ser una solución. Esta pesca sorprenderá por su eficacia con peces como el barbo y por supuesto con el bass. Pero como aquí de lo que tratamos de hacer es pescar truchas, tome nota de ésta experiencia. Cuando observe que una trucha sube al ruido que ha provocado su artificial y no la tome, raye la mosca a continuación. Se sorprenderá del veloz ataque .

Los movimientos del agua.

El mayor factor de  riesgo para el rayado son los movimientos del agua, y estudiarlos en un escrito es imposible. No hay dos iguales. Es el río y  la experiencia en la búsqueda de la  presentación quienes nos muestran que hacer. Por regla general, lo mejor es realizar un primer lance y de él sacar las conclusiones. Podemos igualmente realizar algunos lances que acerquen nuestra mosca a la diana, de manera que en el lance definitivo conozcamos todos los pormenores de la deriva. Otra solución, en situaciones de aguas muy fuertes y muy recomendada en cualquier tipo de aguas movidas, es pescar en corto y con la caña alta. En la pesca con mosca nunca hay dos situaciones iguales. Aunque el pescador repita una y otra vez sus lances hacia el mismo punto, la fuerza con la que los ejecuta, la caída de la línea y del bajo, su colocación sobre el agua, la mayor o menor influencia del viento, etc. la hacen diferente a la demás y tiene por tanto un tratamiento único e irrepetible.

Manuel Iglesias Angulo
Dibujos : Román García

Escrito por Pakito

Deja un comentario