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Es difícil describir con palabras el cúmulo de sensaciones y emociones que produce en un mosquero “su primera eclosión”.

El ser humano encuentra su fuente de inspiración en determinados objetos, situaciones o elementos que le permiten disfrutar de sensaciones poco frecuentes y sobre todo lo suficientemente pasajeras como para poder desear volver a gozar de ellas. El pescador es un fabricante en continua creatividad de este tipo de sensaciones, un coleccionista de “divas” con alas que le permiten disfrutar de lo efímero, valga la redundancia,con efímeras voladoras; musas con nombre y apellidos, imagos, subimagos; pura poesía.

Ya seaBaetis rhodani, efemerópteros varios u oliva de primavera, hay que decir que el atractivo que rodea a este insecto está directamente relacionado con otro momento mágico para el pescador, la apertura de la veda.

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Presunto rhodani de marzo en el Río Ucero

La primera eclosión de verdad de “efímeras” que tuve el placer de experimentar, fue en el año1994, pescando por segunda vez el conocido coto de Ucero, en el mismo Río que da nombre a dicho coto. Después de una varicela que me tuvo en la cama casi un mes entero, afrontaba la jornada con pocas ganas, tiempo lluvioso, temperaturas algo bajas para Abril y 15 kilos menos por la enfermedad en mi ya de por si delgado cuerpo; pero ante todo, el vicio era el vicio.

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Abril de 1994. Enfermo y en el coto de Ucero.

No se por que razón, muchos pescadores siguen pensando que las bajas presiones y el tiempo revuelto son desfavorables para la pesca. Bajo mi experiencia, estas olivas de primavera, tienen especial debilidad por eclosionar de manera más contundente en los mediodías de marzo y abril en días lluviosos, entre chubasco y chubasco, volviendo activas a todas las truchas del río, en especial a las más gordas.

Procedente de una ficha de montaje de una conocida revista de pesca y aplicando algunas variantes, como combinar el gris oscuro del hackle con el amarillo(los cuales había podido observar en insectos capturados en temporadas anteriores), mis enormes olivas de primavera del 14 engañaban a alguna que otra trucha del Ucero, de las muchas que mordisqueaban la superficie del agua; tuve suerte, me encontraba en un contexto de baja selectividad de los peces en su alimentación.

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Oliva primavera quill:

  • § Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18 al 14. Tamaño ideal un 16. Tamaño de la imitación 16.
  • Seda montaje: oliva oscuro.
  • Cercos: Indio acerado.
  • Cuerpo: Quill de pavo real desbarbado teñido con ácido pícrico.
  • Tórax (opcional):Dubbing de liebre o sintético oliva
  • Hackle: Gris oscuro o medio combinado con gris claro teñido con ácido pícrico
  • Alas (opcional):Cul de canard gris oscuro

El quill de pavo real desbarbado y teñido con ácido pícrico no satisfacía mi anhelo de oliva; era más un marrón aclarado que un oliva y pensé en buscar otros materiales con mayor variedad de tonalidades. Opté por un dubbing verde con reflejos amarillentos y por la propia seda de montaje brincada al estilo ahogada.

Los montajes clásicos elaborados con el mencionado dubbing, no funcionaban bien, incluso reduciendo el tamaño del anzuelo, se mostraban como imitaciones “flojas”, sin embargo, las confeccionadas con la propia seda de montaje y brincadas, “hacían el apaño”.

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Oliva primavera:

  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18 al 14. Tamaño ideal un 16. Tamaño de la imitación 16.
  • Seda montaje: oliva oscuro.
  • Cercos: Indio acerado.
  • Cuerpo: Seda de montaje oliva oscuro con brinca amarillo huevo.
  • Tórax (opcional):Dubbing de liebre o sintético oliva
  • Hackle: Gris oscuro
  • Alas (opcional):Cul de canard gris oscuro

Los bolos sufridos durante algunas eclosiones en años posteriores, me enseñaron que las truchas de principio de temporada no eran tan estúpidas como pensaba. El ver a los peces comer rítmicamente aquellos enormes subimagos que aleteaban en la superficie y como un lance tras otro ignoraban mi mosca, me obligó a reflexionar acerca de que estaba haciendo mal.

No recuerdo como llegó a mi cabeza el concepto de emergente y su fundamento, posiblemente alguna conversación a pie de río con algún pescador me abrió la mente y suscitó curiosidad por este nuevo concepto. Alguna de las afirmaciones acerca de las emergentes que pude leer más adelante y que más me convencieron de su efectividad fueron dos; cuerpo esponjoso y placado en el agua.

Manos a la obra, el mejor material esponjoso era bajo mi punto de vista un dubbing sintético, ese verde que había probado años atrás. El recortar el hackle por debajo para que asentara correctamente y creara menisco en la superficie del agua, me pareció muy antiestético y empecé a buscar otras alternativas de montaje. Un amigo también pescador, coleccionaba la guía de la pesca de Planeta Agostini y allí pude ver unas imitaciones para pescar justo “en” la superficie del agua y no “sobre” la misma. La imitación de prueba fue muy sencilla, cercos de riñonada, dubbing para el cuerpo y un hackle en parachute atado a un poste de cul de canard en “pon pon”.

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Oliva de primavera parachute:

  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 22 al 14. Tamaño ideal un 18. Tamaño de la imitación 18.
  • Seda montaje: Oliva oscura.
  • Cercos: Pardo flor de escoba, pardo aconchado o indio acerado.
  • Poste: Cul de canard blanco
  • Hackle: Grizzly

No ha habido día desde entonces en el cual no haya intentado pescar con esta imitación antes, durante o después de cualquier eclosión de olivas en primavera (por supuesto, con mayor o menor efectividad). La intención de imitar emergentes, me hizo converger conceptualmente con un montaje muy sencillo y conocido, pero muy polivalente. Se trataba de una especie de situación mixta entre emergencia y subimago, justo en el momento en el cual el insecto acaba de soltar alexhubia y todavía no había despegado completamente su cuerpecito de la película superficial del agua; un subimago muy placado, en resumen, un insecto muy vulnerable.

El campo de pruebas para estas imitaciones fueron los ríos Carrión, Pisuerga, Porma, Órbigo y Esla principalmente. La imitación original, a medida que avanzaba la temporada, mejoraba de manera general con la reducción de tamaño y claridad del oliva del dubbing del cuerpo, volviendo a ganar en efectividad los colores oscuros y tamaños mayores a medida que avanzaba el verano y llegaba el otoño. La oliva de primavera se comportaba como una magnífica oliva de septiembre y octubre.

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Probando olivas de primavera en el Pisuerga

Escenarios a priori muy diferentes a los de la meseta, tenían muchas similitudes en cuanto a eclosiones de estas olivas y el comportamiento de las truchas. Pescando en el coto de Enate, en el Río Cinca, había eclosiones muy importantes de olivas en los meses de febrero y marzo. La grandes truchas arco iris se cebaban con ganas y “haciendo circuito”; remontando un par de metros río arriba mientras comían subimagos y emergentes, dejándose a continuación llevar por la corriente río abajo, para empezar de nuevo a remontar el mismo trayecto comiendo de nuevo. La selectividad de estos peces era salvaje. Mi compañero Gabi me había comentado numerosas veces, que uno de los trucos que a el le estaban funcionando con sus olivas y para estas situaciones,era un montaje con la cabeza naranja, imitando al macho con ojos en turbante del mismo . Dado que no tenía nada parecido en mi caja, saqué uno de los rotuladores indelebles que tenía en el bolsillo y pinté de naranja el nudo del nylon con la oliva del Cinca. El resultado fue una preciosa y gorda arco iris que minutos antes ya había hecho inventario de mis moscas, tras fácil más de 100 lances sobre sus repetidas cebas.
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Arco iris del Cinca pescada con una oliva “de nudo naranja”

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Oliva de primavera del Cinca con nudo naranja:

  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18 al 14. Tamaño ideal un 16. Tamaño de la imitación 16.
  • Seda montaje: oliva oscuro.
  • Cercos: Indio acerado.
  • Cuerpo: Seda o rayón oliva oscuro con brinca hilo de cobre.
  • Hackle: Gris oscuro
  • Alas (opcional):Cul de canard gris oscuro

También en otoño, en los grandes ríos regulados, caceando truchas grandes que comían rítmicamente en superficie muy pegadas a las orillas, en las márgenes socavadas o con ramas de los árboles encima del agua; pude experimentar otra manera de trabajar estas olivas de primavera en parachute. Lanzando perpendicularmente a la corriente, superando con la técnica del mending el posible dragado por las diferencias de corriente entre la orilla y el cauce principal, pequeñas imitaciones en un anzuelo del 20 o 22, eran tomadas por las truchas con relativa frecuencia y sobre todo confianza; moscas pequeñas y probadas para truchas grandes y selectivas.

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Orilla derecha socavada del Esla en Quintana de Rueda.

Las imitaciones que trabajaban bien placadas en la superficie del agua y con truchas más selectivas, se comportaban bajo mi experiencia de manera más eficaz, pero existía un problema con las imitaciones en parachute, el cual estaba directamente relacionado con la velocidad del agua y la flotabilidad de las imitaciones.

Uno de eso días oscuros de principios de mayo, nos encontrábamos mi amigo Miguel y yo en el tramo Libre sin Muerte de Pino del río, en la zona de Acera de la Vega, cerca del canal. Cielo plomizo, temperatura agradable, tal vez con algo de bochorno. Mientras mi compañero se cambiaba y enfundaba en su impermeable, yo experimentaba con la indumentaria. Me abroché el vadeador, me puse el chubasquero y el chaleco encima del mismo; “si llueve se me mojarán las moscas y todo lo que llevo en el chaleco” pensé; pues fuera chaleco y fuera chubasquero. Me puse el chaleco y el chubasquero encima; “hace calor y con el chubasquero encima me voy a asar” volví a pensar. Fuera chubasquero; “Si me llevo el chubasquero es un rollo, molesta y además, tiene pinta de chispear un poquito y nada más” pensé de nuevo; el impermeable fue a parar finalmente al coche.

A una distancia de dos kilómetros del coche, más o menos, me encontraba en el “punto de no retorno”; pasara lo que pasara, ya estaba demasiado lejos como para pensar en regresar a por nada. Bien, si llovieron 20 litros por metro cuadrado en ese día, yo esquivé solo uno. Calado hasta los huesos, era incapaz de moverme del sitio, y es que las truchas comían con ganas. Ya fuera por las picadas, por el agua que caía o por la corriente del río, mis parachutes tan solo duraban tres segundos escasos en la superficie del agua y además, estaba empezando a híperventilarme de tanto soplar la mosca (ni que decir tiene, que el papel de cocina que llevaba en el chaleco, estaba “ligeramente”calado). Empezaba a verme con pocas posibilidades de seguir pescando medio en condiciones.

Recordé unas pruebas de montaje que llevaba en una caja y que había confeccionado la temporada anterior. Se trataba de unas olivas en anzuelos del 16, montadas con el cuerpo de seda de montaje brincado en huevo y el hackle en paraloop de gris medio.

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Oliva de primavera paraloop:

  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18 al 16.
  • Tamaño de la imitación 16.
  • Seda montaje: Oliva medio.
  • Cercos: Pardo flor de escoba, pardo aconchado o indio acerado.
  • Cuerpo: Seda Gudebrod oliva BCS 30 oscura brincada de amarillo huevo y tórax bajo el hackle de dubbing Devaux verde oscuro o medio.
  • Hackle: Gris oscuro o medio

Bien engrasado el hackle de la imitación, resultaba igual de efectiva que las “parachutes”, era más visible y flotaba bien durante más de 6 segundos; el tiempo suficiente para poder aguantar la mosca en el agua y que llegara a las posturas sin sumergirse.

Observando en casa dicho paraloop y la bibliografía consultada para su confección, se mencionaba que se trataba de una imitación, sobre todo para subimagos, con las alas en movimiento. Tenía su lógica, una semiesfera de fibras de pluma se distribuía más o menos homogénea por encima del cuerpo de la mosca. Al carecer de hackle vertical, se le suponía un placado en el agua muy similar al de las moscas en parachute, con lo cual me dispuse a intentar probarlas en las mismas situaciones que dichas parachutes se mostraban efectivas.

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Oliva en paraloop vista desde un lado y desde abajo

Así fue, tanto los paraloop de dubbing como los de cuerpo con seda brincada, se podían utilizar indistintamente y a la vez que los parachute de cuerpos similares, lo cual confirmaba las suposiciones; en el agua asentaban igual, los cuerpos eran del mismo material y y los cercos más de lo mismo. El único punto diferente, al menos desde donde los pescadores solemos mirar nuestras moscas, podía ser el hackle, no obstante visto este desde abajo, con “vista de trucha”, no apreciaba bajo mi punto de vista diferencia alguna.

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Oliva en parachute vista desde un lado y desde abajo

Después de unos años probándola, puedo concluir que la oliva de primavera, no deja de ser más que una oliva todoterreno para toda la temporada, donde la situación y el momento dentro del río marcarán el patrón a elegir y el de la mosca. De forma general, el montaje con hackle clásico yo lo he empleado para eclosiones masivas y truchas poco selectivas, los montajes en parachute para corrientes laminadas y truchas más selectivas y finalmente, el paraloop para aguas más o menos batidas y turbulentas; evidentemente todo esto sin sentar cátedra, porque el día menos pensado dejarán de funcionar de la manera descrita y tocará volver a estrujarse el coco.

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Zona con corriente mixta, laminar y turbulenta, muy adecuada para usar montajes en paraloop

La experiencia a pie de río me ha llevado a no crear leyes en cuanto a los colores de nuestras imitaciones y las épocas en las cuales pescamos. El oliva oscuro, más amarillento o grisáceo puede perder toda la efectividad a principios de temporada por un oliva más claro; serán las truchas las que nos obliguen a maniobrar e improvisar y para eso, debemos tener una caja bien surtida. Descubrí hace casi un par de años los montajes con sedas Gütermann y rayones, los cuales ofrecen una gama tan increíble de colores que abruman. Yo particularmente sigo siempre la misma sistemática, veo colores que me resultan “apetecibles” y sobre todo “accesibles”, monto varios patrones de moscas en diferentes tamaños y las pruebo a lo largo de toda la temporada. Ya he obtenido algunos buenos resultados con determinadas tintadas recientes y sigo investigando; en esto de la pesca, uno no puede quedarse quieto.

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Oliva de primavera paraloop con cuerpo Gütermann:

  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18 al 16.
  • Tamaño de la imitación 16.
  • Seda montaje: Oliva medio u oscuro.
  • Cercos: Pardo flor de escoba, pardo aconchado o indio acerado.
  • Cuerpo: Seda Gütermann 286, 431, 900 o 582 ref.753 o similar, brincada de amarillo huevo y tórax bajo el hackle de dubbing hecho con la propia seda Gütermann.
  • Hackle: Gris oscuro o medio

Daniel Agut Verburg. -Larubia-

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