Desde el año 1990 que decidí empezar a fustigar peces con el sedal pesado, no he parado de aprender y descubrir pequeños tesoros cada vez que pisaba el río.

La curiosidad que siento por todo aquello que me gusta, me ha llevado después de unos años, a unas cuantas conclusiones, fruto de un puñado de descubrimientos y muchas anécdotas de pesca. Tan solo pretendo compartir parte de las “100 historias” personales y evolución propia de algunos montajes que utilizo, dicho sea de paso, nada espectaculares (y probablemente ya inventados hace más de 100 años), con todo aquel que quiera leerme o compartir experiencias de “andar por casa”.

En el montaje de moscas y la pesca, todos tenemos nuestros comodines y moscas infalibles. El que yo llamo “gris”, es bajo mi punto de vista, el patrón de mosca más polivalente que he conocido y probado hasta ahora.

“El Gris”

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  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18 al 14. Tamaño ideal un 16. Tamaño de la imitación 16.
  • Seda montaje: Negra.
  • Cercos: No lleva.
  • Cuerpo: Avestruz natural
  • Tejadillo: Pluma de Gallo blue dun o gris claro (light dun de Metz).
  • Hackle: Gris medio

En el mes de enero de 1992, acababan de regalarme por mi cumpleaños un pequeño kit de montaje de moscas, gracias al cual, había copiado de mala manera algunos tricópteros que aparecían fotografiados de algún catalogo de material de pesca que circulaba por ahí. La casualidad, imbricó el escaso material que tenía entre manos, con alguna de las fotos del mencionado catálogo, engendrándose en el torno los primeros “grises” de mi historia como mosquero.

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La efectividad del “Gris” la descubrí poco después, en la primavera del mencionado año 1992, en plena apertura de la veda en Guadalajara, a finales del mes de Marzo, en concreto en el río Gallo, a pocos kilómetros de su desembocadura en el Tajo en el conocido Puente de San Pedro.

El sol no asomaba por encima de los cortados de calizas y dolomías jurasicas hasta las 12 del mediodía, momento en el cual me encontraba sentado en la orilla del río, con mi vadeador de PVC al borde de una hipotermia, aguantando como podía los aproximados 5 º bajo cero de la Siberia Manchega. En unos minutos y gracias a la importante subida de temperatura, comenzó una frenética actividad de insectos, la cual, se transformó poco a poco en una opaca nube de tricopteros, que volaba sin interrupción hasta que el sol desapareció de nuevo tras los farallones calcáreos . Ni que decir tiene que las truchas se volvieron locas.

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Pescando en el Gallo año 1991

Quitándome de la cara alguno de los miles de bichos que volaban erráticos golpeando la superficie del agua , pude ver que eran de un tamaño aproximado de 10 mm, con el cuerpo peludo casi negro y alas en color gris claro tirando a azulado; en definitiva, lo que había montado unos días antes con mi recién estrenado torno.

Aun conservo como oro en paño alguna imitación de ese día, anzuelo del 14, cuerpo de avestruz de un plumero viejo, con tejadillo y hackle de un cuello barato dun claro, de esos que ahora venden como “cuellos chinos”.

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Tramo libre sin muerte del río Gallo

Dada mis escasez de medios económicos por aquel entonces, mis desplazamientos se limitaban casi en exclusiva a diferentes tramos del río Gallo, Dulce, Tajo y Sorbe, además de algún acotado de León. La experiencia (negativa) me obligó no solo a montar otro tipo de imitaciones, si no también a realizar variantes con “sentido común” de ese “gris” que tantas truchas me daba a principios de temporada en el Gallo.

Fue en el verano de 1993, en el mismo río Gallo, donde como buen novato, tuve que ponerme nuevamente a observar el entorno del río y a intentar leerlo en condiciones. Durante todo el día, no había visto actividad alguna y el calor era insoportable; fue al atardecer, cuando empecé a ver cierta actividad en superficie y cebarse a las “boguitas” entre las ocas. En ausencia total de cebas contundentes, decidí lanzar a los ciprínidos y así al menos salvar el bolo.

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Río Gallo

Las bogas eran tremendamente selectivas y no comían ni mis grises, ni mis olivas, ni nada. Me dispuse a lanzar una a una todas las moscas que tenía en ese momento, a ver si sonaba la flauta. Fue gracias a que mi caja se encontraba muy limitada en cuanto a variedad y cantidad de imitaciones y por supuesto, la flauta sonó. Unos días antes, en un alarde de mi limitada imaginación y estando harto de montar “grises plumero”, había fabricado un pequeño gris, en un anzuelo del 18, con poca pluma en el tejadillo y pocas vueltas de hackle. En el río, me pareció un tricóptero asquerosamente raquítico y bastante antiestético, pero era la última mosca de mi caja que quedaba por probar. Las bogas resultaron ser cuatro preciosas truchas que comían con sutileza los famosos dípteros “comeojos ” del Gallo.

Ese nuevo descubrimiento, supuso un importante punto de inflexión y una apertura en mis entonces estrecheces mentales como pescador y montador, dedicándome en los siguientes años a montar y probar diferentes versiones de esta y otras moscas, en ríos distintos y situaciones diversas, combinando otros materiales y soluciones de montaje que pudieran adaptarse de manera específica a cada tramo con algo de éxito.

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Tucha del río Gallo

Una de esas variantes, la más evidente, fue específica para las corrientes y confeccionada con pelo de ciervo, por aquello de la alta flotabilidad del material y su alta visibilidad; no me compliqué la vida y confeccioné varios grises sustituyendo el tejadillo de pluma por el de pelo de ciervo. Resultó ocasionalmente muy efectiva en los serenos de corrientes moderadas y entradas de corrientes fuertes en los pozos y tablones. Se convirtió en una imprescindible para utilizar todo el día en las corrientes fuertes y moderadas de los ríos Gallo, Dulce y cualquiera de montaña de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Serranía de Cuenca, etc. En ciertos tramos regulados de León y Palencia funcionaba como atractora (mosca de conjunto) e incluso como imitación de O. Renana al sereno cuando se veían eclosiones, más en concreto en el río Carrión y los Cotos de Quintanaluengos y Sardonedo.

“Gris” pelo de ciervo

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  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 16 al 12. Tamaño ideal un 14. Tamaño de la imitación 14.
  • Seda montaje: Negra.
  • Cercos: No lleva.
  • Cuerpo: Avestruz natural
  • Tejadillo: Pelo de ciervo de color gris claro
  • Hackle: gris medio

El hecho de pescar con una mosca voluminosa de pelo de ciervo o pluma con hackle tradicional traía bastantes problemas con el rizado del bajo, sobre todo cuando la cosa se complicaba y había que reducir a diámetros pequeños y además tener que realizar lances de longitud media y larga. El parachute fue la solución a mi problema, se trataba de un montaje mucho menos propenso a rizar el bajo de línea, permitiendo bastantes falsos lances, a lo que había que sumarle la visibilidad del poste de CDC, a modo de pon pon. Con el tiempo y diversificando técnicas, el de pelo de ciervo resultó ser el mejor señalizador para la pesca con tandem seca/ ninfa, levantando además muchas truchas en las corrientes como mosca atractora. En algunos serenos donde las truchas se mostraban recelosas con los montajes clásicos, las imitaciones en parachute placaban de manera diferente y daban lugar a más picadas.

“Gris” parachute pluma o pelo de ciervo

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  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 16 al 14. Tamaño ideal un 14. Tamaño de la imitación 14.
  • Seda montaje: Negra.
  • Cercos: No lleva.
  • Cuerpo: Avestruz natural
  • Poste: Cul de canard blanco
  • Tejadillo: Pluma de Gallo dun o gris claro/pelo de ciervo gris claro
  • Hackle: Gris medio

En ocasiones, cuando las truchas comían de manera delicada, lo hacían sobre pequeños bichitos que iban pegados al agua por efecto de la tensión superficial. El gris en tamaños por debajo del 22 se mostraba muy eficaz. Sin eclosiones de bétidos o efemerélidos, las pequeñas cebas que podía apreciar en las tablas, correspondían a truchas que comían pequeñísimos dípteros. El tejadillo lo empecé a montar con un pequeño mechón de pluma dun clara de manera compacta, con el cuerpo de avestruz que no pasaba de la mitad de la tija del anzuelo, con posterioridad, introduje la variante de abrir el mechón no más de 20º como el tejadillo de un tricóptero, con mejor resultado en acción de pesca. En ocasiones y por faltar imitaciones específicas en mis cajas, estos microgrises hacían las veces de pequeñas hormigas de ala. Actualmente, la utilizo bastante, sobre todo en verano y otoño, me resulta muy efectiva en los ríos regulados tanto en León, Burgos como Palencia, para los tablones casi sin corriente y lanzando sobre ceba vista (aunque no repitan), siempre con bajos de línea de 5 a 6 metros y con un 0,10mm de 80 cm mínimo de tippet. En ausencia de eclosiones de carnes, olivas o tricopteros, son moscas que suelen llamar bastante la atención. En los ríos asturianos, donde hay reos, en especial en el Cares, es el mejor sustitutivo de la hormiga de ala si no hay imitaciones específicas en nuestra caja.

“Microgris”

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  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 20 o 22. Tamaño de la imitación 24.
  • Seda montaje: Negra.
  • Cercos: No lleva.
  • Cuerpo: Avestruz natural
  • Tejadillo: Pluma de Gallo dun o gris claro
  • Hackle: Gris medio

Mi último descubrimiento y variedad de “gris” lo empecé a utilizar en León cuando se prorrogó la veda de la trucha en León a la segunda quincena de octubre. Me encontraba acosando a unas truchas en el Coto de Quintana de Rueda, las cuales solo comían imitaciones de ese pequeño plecóptero oscuro de cuerpo oliva que tanto vuela por esas fechas. La última que pude engañar, se llevó la última imitación que tenía y me tocó escarbar en el fondo de los compartimentos de mis cajas a la caza de sucedáneos. Como siempre y por pura desesperación, tras un rato de buscar y buscar, lo más parecido que tenía era un “gris” pero con cuerpo oliva confeccionado con sustituto de cóndor.

No me dio ninguna trucha en los siguientes 45 minutos, pero dio la casualidad que comenzó una eclosión importante de tricopteros de ese mismo color poco después.

Los años en los cuales se están cebando las truchas a tricopteros en octubre, en especial en el río Esla, es la imitación que mejor me está funcionando.

“Gris” de cuerpo oliva

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  • Anzuelo: Tiemco 100 o similar nº 18. Tamaño de la imitación 18.
  • Seda montaje: Negra.
  • Cercos: No lleva.
  • Cuerpo: Sustituto cóndor oliva
  • Tejadillo: Pluma de Gallo dun o gris claro
  • Hackle: Gris medio

Actualmente y siempre que las eclosiones me dejan, estoy experimentando con imitaciones del “gris” en paraloop y con otras opciones que también imiten al insecto con las alas desplegadas o en movimiento, pero de momento no he podido obtener resultados lo suficientemente buenos para apuntarme otra variedad buena en mi caja. Con unas cuantas horas más de pesca y la capacidad de lectura del río bien afinada, seguro que encuentro algo de provecho.

Daniel Agut Verburg. -Larubia-

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