Otra vez me encuentro en este río tan importante en mi vida con sus horizontes de cordillera nevada, sus prístinas aguas río abajo de la presa del gigante Futalaufken (= lago grande en lenguaje Mapuche). No ha llovido este año y el Futaleufú está anormalmente bajo.

No fue la única sorpresa. Argentina es un país imprevisible. Ahora, en plena temporada turística no  hay nafta (= gasolina). Cola permanente en los pocos surtidores abiertos. Dicen que como la nafta es más barata debajo del cuadragésimo paralelo (medida que tomó antaño el gobierno para promover el turismo y las empresas en aquella zona) el abastecimiento es más complicado. No hay nafta y no hay monedas. Esta rareza es un misterio misterioso. Hay un supermercado grande en Esquel donde te hacen un descuento si pagas con muchas monedas. En Buenos Aires hay puestos donde te venden 100 pesos en monedas por 120 en billetes. ¡Qué macana! ¡che!

La pesca también es de excepción con un río bajísimo y planchado todo el día, es el primer año que lo veo así. La densidad en truchas es igual que de costumbre pero, debido a la falta de agua, los peces se concentran en las zonas más oxigenadas y en las profundidades. Anoche bajé con mi bote hasta a una curva del río donde oscurece más temprano por ocultar el sol unos picachos de la Cordillera. Empecé a seca con mi moscardón en pelo de ciervo. Enseguida saqué una cabeza corta (variedad de arco iris parecida al reo,  muy combativa) No cambié nada. Todo el sereno a seca. Hay muy pocos pescadores en esta zona porque molestan los botes que bajan o suben. No molestan tanto de lo que uno puede imaginar. En la cordillera hubo truenos y relámpagos. Las truchas estaban eléctricas y comían locamente. El río ancho de unos 100 metros hervía de cebas y saltos. Me destrozaron el pelo de ciervo que vino a parecerse al “adefesio” de mi amigo Eduardo. No sé cuántas truchas pesqué porque no las contabilizo nunca, tengo otras prioridades. Eso sí que no eran grandes aunque de cada 3 o 4 de tamaño medio (35 cm)  aparecía una más consecuente (40 45). A muchos pescadores les obsesiona la cantidad y el tamaño de los peces. Suelen salir las mismas preguntas :

–  ¿Cuál es el pez más grande que pescó en su vida?

– ¿Cuántas truchas pesca Ud. en un día en la Patagonia?

El número de truchas pescadas en un día no tiene significación porque depende de laintensidad y de las horas que dedica cada uno a su afición. Tampoco le veo gran significado al pez más grande. Dije y repito que un reo de un kilo pescado con un 0,10 y una hormiga en un anzuelo del 20 es un pez más grande que un salmón de 19 libras pescado con una mosca de doble anzuelo, una caña de 2 manos y un terminal del 0,30. No, la esencia de la pesca no radica en las nociones de cantidad o tamaño. El Futaleufú me enseñó que la esencia de la pesca está en una simbiosis entre 4 protagonistas, el pescador, el río, los peces y la naturaleza. La búsqueda de esta simbiosis no tiene nada que ver con el número de capturas o la talla de un pez trofeo.

Es urgente cerrar este paréntesis. He venido a la Patagonia para pescar : “Primum pescare deinde filosofare”. Voy a ir a la isla “Banana” a peinar a ninfa un remolino donde las truchas me tienen fichado….

Aiken Leufú enero 2008

GuyRoques

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