Acabo de volver de un viaje de pesca de una semana a Polonia, en el río San que discurre en las estribaciones de los Cárpatos a 3 horas de coche de Cracovia. Me invitó Gérard Botos, administrador de un tramo libre sin muerte de 7 kilómetros. Coincidí con 3 competidores del equipo de Francia, 2 dirigentes de la Federación Francesa  (FFPML) y un amigo español.

Lo que importa en un viaje de este tipo  no es su duración sino la intensidad  del tiempo de pesca y la calidad de las relaciones humanas. Nunca es fácil la vida de un grupo, puedo hablar por experiencia. Pues para mí fue todo un éxito.

Conservaba nostálgicamente en un recoveco de mi memoria, el recuerdo de los ríos de mi juventud, tapizados de eclosiones y no imaginaba encontrarlas de nuevo, de manera continua, durante horas así como las disfrutamos en el río San. Pescamos truchas y tímalos, casi exclusivamente a mosca seca, en las condiciones difíciles de todas las pescas a finales de temporada. Sin embargo, lo que a mí más me impactó no fueron las capturas sino el revivir emociones remotas, el darme cuenta de repente que el recuerdo volvía a ser realidad.

 GuyRoques (Nov.07)

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