La construcción de cañas de bambú para mosca ha atraído desde antiguo a personas de muy diversa personalidad que podría parecer no tienen nada en común, ni tan siquiera la afición por la pesca a mosca. Sin embargo lo que caracteriza a los grandes “rod makers” del pasado como los Leonard, Howes, Edwars, Payne, Thomas, Clarson, Garrison y otros, y los une a los del presente y el futuro, es su pasión y compromiso por la perfección.

Esta serie de artículos pretende ser una ayuda, tratando de recoger y ordenar la experiencia e información disponible, para conseguir el objetivo de sentar una base sólida desde la que partir y llegar a crear una caña realmente memorable.

En esta entrega trataremos otro aspecto fundamental de una buena caña:

  • Las “fibras de potencia” del bambú
  • El Perfil de la caña
  • La Esencia del Bambú. Las Fibras de Potencia

Como sabemos el bambú es una planta herbácea, una “modesta hierba”, que ha evolucionado a tamaños realmente impresionantes. Para poder alcanzar esa talla ha desarrollado una combinación estructuralmente perfecta de largas fibras, cuya mayor densidad se encuentra en la superficie del tallo, proporcionándole una mayor inercia resistente, y refuerzos e forma de anillos interiores, esto permite a la planta soportar flexionándose, los importantes esfuerzos que debido a su tamaño, provoca la fuerza del viento a la que se ve sometida.

Esta característica disposición de las fibras y su capacidad de flexionar es lo que ha hecho a este material vivo tan adecuado para la construcción de cañas de mosca. Entre todas las especies conocidas hasta la fecha es la Arundinaria amabilis, “The lovely red” originaria de la provincia China de Guangdong y conocida como bambú de Tonkín, la que presenta una mayor densidad y concentración en las capas mas externas de estas fibras de potencia y es por tanto el que mejor transmitirá a nuestra caña la característica de capacidad y resistencia a la flexión, fundamento del lance con mosca.

Comprendida la importancia que tienen estas fibras es inmediato entender el porque se debe prestar especial cuidado en todas las fases de la construcción que las puedan poner en peligro, para tratar de evitarlo por todos los medios.

Dos operaciones, íntimamente relacionadas, tienen relevancia en este aspecto, durante el proceso de fabricación.

  • La nivelación de la cara exterior de las varillas.
  • La eliminación del recubrimiento natural de la planta, el “emanel”.

Nivelar para no dañar

Durante las primeras fases del proceso una de las operaciones consiste e eliminar limando la protuberancia exterior de los anillos en los nudos de la caña y a continuación “aplanar” dichos nudos en el tronillo del banco, habiendo sido previamente calentados. Al mismo tiempo tratamos de corregir en esos nudos las torceduras naturales del bambú de lo que ya hablamos en el anterior articulo.

El problema que se suele presentar en este punto es que prestemos atención solo a lo más visible, que son las torceduras, enderezándolas correctamente y descuidemos por minusvalorar su efecto, la perfecta nivelación de los dos tramos de la varilla adyacentes, esto conduciría al efecto que podemos apreciar en las fotografías

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Nudo insuficientemente limado y calentado. Observar la mala nivelación de la cara externa

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Resultado en el cepillado primario del nudo anterior. Observar el hueco y perdida de nivel

Vemos que el nudo no entra dentro del molde y que la zona adyacente acabara con menor sección de la diseñada en el cepillado de desbaste. Esto que en principio puede parecer poco importante puesto que la dimensión final de la varilla será menor que la de desbastado y a efectos estéticos y geométricos este desnivel es corregido durante el proceso de eliminación del “emanel” mediante raspado y lijado, de forma que en el cepillado final este efecto desaparecerá, pero sin embargo se nos ha pasado inadvertido el efecto tremendamente dañino que ha tenido sobre las fibras exteriores en la zona adyacente al nudo con mayor dimensión, ya que efectivamente para alcanzar la nivelación necesaria habremos eliminado irremediablemente las fibras de potencia de esa zona debilitándola y comprometiendo su funcionalidad en un área próxima a la zona de los nudos ya de por si conflictiva.

Lo que debemos hacer para evitar lo anterior es:

  • Calentar adecuadamente la varilla, para que al relajarse permita que ambas caras apoyarse en las mordazas del tornillo del banco.
  • Cepillar, si fuese necesario por la diferencia de grosor en ambas zonas al lado del nudo, la cara interior de la varilla, esta no contiene casi fibras y continuará siendo eliminada en los procesos de cepillado. Esto en caso de no lograr el objetivo del primer punto solo con calor
  • Limar y lijar muy cuidadosamente los rebordes salientes en el anillo del nudo, pero siempre dejándolo justo cuando lleguemos al “valle” que se forma entre ambas protuberancias.

Si actuamos así el resultado será el siguiente.

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Vista lateral de la varilla lista para el cepillado inicial. Notar el nudo perfectamente nivelado

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Vista superior de la misma varilla. Observar en el nudo las trazas del “valle”

Con lo cual cuando realicemos el proceso de cepillado la varilla triangular enrasará perfectamente en el molde de desbaste. Como consecuencia de ello en el momento de eliminar el “emanel” llagando justamente la ultima traza del “valle” en el nudo, habremos conservado las fibras de potencia intactas en su mayor parte.

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Varilla en el molde primario, la flecha señala la posición del nudo. Notar la diferencia con el primer caso

Desnudando el bambú

Otra fase en el proceso de  fabricación de la caña en el que las fibras primarias pueden dañarse es la eliminación del recubrimiento natural de la caña.

En cuanto a cuando es el momento adecuado para eliminarlo, existen como en todo, diferencias de opinión y preferencias. Si la caña no se ha flambeado, en cuyo caso se ha producido al mismo tiempo la practica eliminación del mismo quedando solo un ligero lijado para eliminar las trazas y nivelar el “valle”, tenemos dos opciones a elegir, bien antes del cepillado final justo después del tratamiento térmico, bien al final del proceso de cepillado cuando se ha dado a las varillas su forma decreciente, si se elige esta última opción será necesario considerar la estimación del recubrimiento a eliminar y el efecto de su curvatura, lo cual siempre tendrá sus variación. La elección más sencilla parece por tanto realizarlo como paso previo al perfilado final.

Unas pocas consideraciones a tener en cuenta.

  1. La superficie exterior de la varilla triangular conserva la curvatura de la caña de la que procede, así a pesar que pueda no percibirse por su pequeña dimensión, deberemos recordar este hecho y considerar sus consecuencias.
  2. La eliminación del “emanel” y nivelación de la cara superior debe detenerse una vez eliminado el ultimo trazo del “valle” del nudo. Para evitar entrar en las fibras primarias.

Con estas dos consideraciones en mente diseñaremos nuestro proceso que quedara como sigue.

  • “Abrimos” la superficie de la piel del bambú con un cepillo rascador manual, el raspado debe mantener en lo posible la horizontalidad, estando la varilla encajada en la ranura en V y con la cara externa hacia arriba, dependiendo de la habilidad en el manejo de estas herramientas puede ser recomendable el uso de un cepillo rascador en miniatura. El objetivo es no profundizar en las fibras con la cuchilla ya que podría producir arañazos profundos que para ser eliminados con la lija afectarían a la capa de las fibras primarias
  • Usando como soporte para el papel de lija de grano medio 400, un pequeño bloque de material duro y forma nivelada, de una longitud algo mayor al menos que la zona del nudo y que nos permita manejarlo confortablemente y con precisión, continuamos lijando respetando la horizontalidad hasta que eliminemos el recubrimiento a lo largo de toda la varilla de manera homogénea. En el momento en que hemos eliminado los últimos vestigios del “valle” nos detendremos.

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Usamos un cepillo de fácil manejo para “abrir” la cobertura natural del bambú

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Continuamos con papel de lija eliminando el recubrimiento sin dañar las fibras primarias

Al realizar este trabajo correctamente podremos encontrar que las esquinas de la cara exterior todavía conservan restos del recubrimiento natural, esto no debe de preocuparnos ni llevarnos a eliminarlos siguiendo con la lija, ya que el efecto de ello seria profundizar en la zona central dentro de las fibras, tener en cuenta que la dimensión final de la varilla será menor, en algunos puntos mucho menor, que la dimensión de partida, por lo que estas zonas serán probablemente eliminadas durante el proceso de perfilado final.

Un último momento en el que debeos ser cuidadosos con las fibras exteriores es en la eliminación de el adhesivo que ha sido exprimido desde el interior en el proceso de encolado y atado y acaba recubriendo el blank. Eliminarlo mediante lijado pero cuidando atentamente evitar entrar en la madera, pare eso aunque da un poco mas de trabajo es mejor usar lija  a partir de grano 400 en las primeras pasadas y usar 1000 para la eliminación de los últimos restos.

El Alma de una caña de Bambú, el Perfil

Es el perfil de la caña, la diferencia de espesor en las distintas secciones según fue diseñada, el que gobierna que partes de la caña se flexionaran y cuanto en relación con otras. Y es esta forma de comportarse la que definirá su comportamiento y personalidad durante el lance, es lo que llamamos acción de la caña.

Es por tanto de máxima importancia en el trabajo del “rodmaker” el  prestar especial atención a la precisión en todas las operaciones que llevan a la consecución del perfil tal y como fue diseñado.

Los siguientes aspectos se ven comprometidos en este objetivo.

  • La precisión o calibrado del reloj comparador, que mide la profundidad que fijamos en los moldes.
  • La precisión del ángulo de 60º en el interior de los moldes.
  • La Precisión en el cepillado. Que ha su vez depende de las siguientes puntos.
  • Preparación del equipo : afilado de la cuchilla y ajuste del cepillo.
  • Correcta técnica y precisión en el cepillado.

Veamos pues estos puntos.

Calibrado del Reloj Comparador. Puesta a cero.

Antes un pequeño comentario, aseguraros de comprar un punto de 60º para el reloj e verdadera calidad, los de granita no son caros y esto es imprescindible, si queremos de verdad fabricar la caña tal y como la diseñamos.

Conseguir un reloj comparador de calidad capaz de medir al menos centésimas de milímetro, no es difícil ni caro sin embargo todos los medios de medida precisan una calibración periódica, que salvo acceso a un laboratorio de metrología deberemos realizar nosotros siguiendo los siguientes pasos sencillos.

Colocando el reloj sobre una superficie completamente lisa, un cristal es una buena opción lo ponemos en cero y tomamos la medida de la profundidad de la ranura en V en un punto.

Después  mediremos con el calibre en ese punto de los moldes su espesor total. A continuación medir con el mismo calibre el diámetro de una varilla pequeña, una broca entre 5 y 8 mm. puede servir midiendo la parte no helicoidal, colocar la varilla dentro de la ranura en V de los moldes, por supuesto no habremos abierto tanto los mismos como para que la varilla no sobresalga por encima, y medir de nuevo con el calibre la totalidad moldes y lo

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Medida de la varilla cilindrica a utilizar para la calibración del medidor de profundidad

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Medida del espesor del molde, se visualiza 18,99 mm.

Los que estudiaron y aun recuerden algo de trigonometría les será fácil deducir que la medida que existe entre la tangente horizontal en el punto superior de una varilla cilíndrica alojada en una ranura en V de 60º, y el vértice de esta ranura, es vez y media el diámetro de la varilla, para los demás daremos por cierta esta formula a partir de la cual es fácil deducir la profundidad real de la ranura.

H (Profundidad ranura) = 1.5 x diámetro varilla – (Espesor molde y varilla encima – Espesor molde).

Aplicándolo a nuestras fotos.

H= 1.5 x   2.5 –  (20.68  – 18.99) = 2.06 mm.

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Medida del molde y la varilla cilíndrica alojada en la ranura en V

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Medida profundidad del molde en el punto de calibrado

Esta medida debería ser igual a la tomada con el reloj comparador. Si no lo es, debemos primero asegurarnos que esta diferencia es consistente y que es debido a una defectuosa puesta a cero del comparador, para ello repetir la operación con varias varillas, si la diferencia sigue siendo la misma, comprobar el punto de 60º del reloj, cambiándolo por otro de calidad, si sigue dando la misma diferencia y descartamos de momento un defecto en los moldes la solución pasara por poner el “cero de nuestro reloj” en ± esa diferencia, de manera que sus lecturas de ahora en adelante serán las reales buscadas para nuestro perfil.

Comprobando los Moldes.

El resultado final de todo nuestro esfuerzo en la consecución de un perfil correcto y con una sección hexagonal equilátera pasa por la calidad del resultado en la construcción de nuestros moldes, en especial de la exactitud de los 60º de su ranura.

Por eso es una buena idea comprobar nuestra herramienta básica de trabajo.

Para hacerlo podemos seguir el método explicado anteriormente.

Una vez asegurado el “cero” del reloj comparador, lo utilizaremos para poner todas las estaciones de nuestros moldes a la misma profundidad, y por tanto todos los puntos de la ranura. Siguiendo el sistema anterior calcularemos mediante el uso de una varilla la profundidad en cada punto, que debería coincidir con la aportada por el  reloj comparador de profundidad. Si no fuese así es claro indicio de la falta de exactitud en nuestros moldes.

SI esta discrepancia esta por encima en ± 0.04 mm. deberíamos considerar la oportunidad de corregir o descartar estos moldes.

Cepillar, la Influencia del Factor Humano. Puliendo la Técnica

Descrita de una manera simple la base de una buena operación de cepillado, es conseguir una sección de triángulos equiláteros, llegando justo a enrasar la varilla dentro de la ranura con los moldes.

La clave para lógralo es conservar durante toda la operación de cepillado un plano del borde de a cuchilla horizontal y paralelo a la superficie superior de los moldes,

Dos aspectos nos facilitaran esta tarea.

Una adecuada preparación de la herramienta y una buena técnica.

Preparación del Equipo

Como es obvio un cepillo se compone de dos partes esenciales la cuchilla de corte y el cuerpo del cepillo en si mismo. Veamos una pequeña lista de comprobación de cada componente.

Cuchilla

El bambú no es una madera facil de trabajar con el cepillo y he encontrado que algunas consideraciones y modificaciones facilitan enormemente un trabajo de precisión en las fases del perfilado final, estas son.

  • Calidad de la cuchilla. Salvo que queramos estar afilándola prácticamente en cada varilla, aconsejaría cambiar la cuchilla original que provee el cepillo, salvo para los Lie Nielsen, por una Hock con tratamiento criogénico A2 adecuada al modelo.
  • Ángulo de corte de la cuchilla. Los cepillos manuales de modelo 9 ½ son los mejores para el trabajo que nos ocupa, sus cuchillas tiene un ángulo de corte con un bisel de 35º,sin embargo modificar este ángulo a uno mayor de 45º facilita luego enormemente la suavidad del corte. Como habitualmente los soportes de afilado no están preparados para un ángulo tan grande se puede solucionar el problema utilizando la base al revés y enrasando a una línea marcada que origine estos 45º.

 

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Posicionado para afilar a 45º. Notar el inicio de la marca sobre la base

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Afilado sobre piedras japonesas saturadas de agua, grano 1000 y 6000

  • Correcto afilado. En este punto solo recordar que a pesar de tener perfectamente afilado y pulido el filo del bisel, la precisión de la cuchilla no será nunca mayor que lo plano que consigamos afilar la línea de su borde en la cara posterior, por eso es especialmente importante cuidar esto llevándolo también a pulido de espejo al inicio de preparación de la cuchilla y después de cada operación de afilado.

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Cara posterior de la cuchilla perfectamente pulida

Cuerpo de Cepillo y conjunto

Cuidando los siguientes puntos garantizaremos nuestro objetivo.

  • Base del cepillo perfectamente nivelada. En los Record y Stanley puede ser recomendable rectifícalas y pulirlas.
  • Cuchilla montada con el borde de corte perfectamente paralelo a la abertura.
  • Abertura de la ranura y resalte de la cuchilla adecuados al espesor de la viruta que queremos obtener. Se recomiendan pasadas de no mas de dos centésimas en las ultimas fases

Técnica de Cepillado

Como hemos ya comentado una adecuada técnica en el uso del cepillo es imprescindible si queremos obtener buenos resultados. Consiguiendo que las pasadas sean completamente horizontales y respeten la sección del triangulo equilátero.

La continua práctica es la mejor herramienta para pulir nuestra técnica y lograr el objetivo. Pero un par de consejos pueden ayudarnos en nuestro camino.

  • Colocar el cepillo angulado unos 30º respecto al eje de la varilla, facilita la suavidad del corte y proporciona largas virutas de espesor uniforme.
  • Practicar el cepillado observándonos a nosotros mismos mediante un espejo, nos guiara en la sensación de la posición de la mano cuando conseguimos la horizontalidad mas ajustada.

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Angulando unos 30º el cepillo conseguimos virutas continuas y con atractivos rizos

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El reflejo de nuestra mano en el espejo nos ayuda a aprender como cepillar manteniendo la horizontal

Si a pesar de todo no tenemos la paciencia para adquirir esta habilidad, lo que seria muy recomendable, podríamos como último recurso acudir a la solución de instalar un artilugio que soporte el cepillo apoyando sobre unas ruedas encima de la cara superior de los moldes. Aunque esto hará que trabajemos perpendicular al eje y la calidad del corte será menor, os adjunto una fotografía de este artilugio que podéis encontrar en la pagina personal del rodmaker aficionado Frank Stetzer, siendo el padre del “invento” John Bokstrom , circulan numerosos planos de su construcción en foros y revistas americanas.

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§ Comprobar frecuentemente las medidas. Cerramos este apartado con un último consejo respecto a la utilidad de comprobar las medidas reales de la varilla en las fase finales mediante el uso de un calibre y un adaptador para el mismo, tal y como podéis ver en la fotografía. Este adaptador no es caro, puede adquirirse por Internet y se calibra con los mismos principios que los moldes o el reloj de profundidad.

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Adaptador para medir prismas triangulares

Quisiera terminar como comencé esta pequeña serie, con una cita.

Citando unas palabras de una entrevista realizada a Glenn Brackett, Glenn era el “rod master”, y antiguo socio propietario, de la línea de cañas de bambú de Winston rods y, desaparecido Sam Clarson, es el ultimo link que se hunde en las raíces de la historia de la fabricación de cañas. Actualmente, junto con su con su equipo, ha dejado la compañía por no coincidir con su visión comercial del negocio, y han fundado sweetgrass rods.

“We try to use our hands to bring useful beauty to the world. In that process, at least, there is mercy, love, skill and hope”

(Nosotros tratamos de usar nuestras manos para traer al mundo belleza útil. En ese proceso hay, al menos, compasión, amor, habilidad y esperanza).

Un círculo se ha cerrado…….

José Antonio Matínez Jiménez. –Ximenez-

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