Tras ver en artículos anteriores cómo recomponer cañas partidas y como cambiar empuñaduras, le llega el turno a la última parte de esta serie.

Anillar y barnizar una caña es obligado si queremos montarnos una tras comprar sueltos el conjunto de elementos que la componen. De esta forma, construyendo la caña a partir de la varilla desnuda, una caña de buena marca puede salirnos bastante más barata que la misma caña montada por el fabricante. También podemos vernos obligados a sustituir una anilla defectuosa, o tratar de mejorar las prestaciones de nuestra caña sustituyendo sus anillas por otras de mejor calidad. En cualquier caso el procedimiento a seguir es el mismo.

Un buen acabado es más sencillo si contamos con un lugar adecuado para anillar la caña, cómodo y con una buena lámpara. En la fotografía se ve además otro elemento que puede ser una buena ayuda: unas gafas-lupa, de dos aumentos.

clip_image001

Aunque, al igual que en los anteriores artículos de esta serie, me refiero concretamente a cañas para la pesca con mosca, mucho de lo que aquí digo, prácticamente todo salvo lo que se refiere al tipo de anillas y a la distancia entre ellas en la caña, se puede aplicar a las cañas (siempre que no sean de tipo telescópico o de hilo interior) destinadas a cualquier otro tipo de pesca.

 

Barnizado de la caña

Actualmente muchas de las cañas desnudas (“blanks”) que podemos comprar vienen de fábrica protegidas con una resina muy resistente, a menudo en acabado mate, y nosotros sólo tenemos que barnizar las ligaduras de las anillas, una vez hayamos completado el anillado.

Pero si no nos gusta el aspecto que la caña desnuda tiene de fábrica, o si queremos añadir una protección extra, podemos barnizar totalmente la caña antes de colocar las anillas (también podríamos barnizarla entera con las anillas ya atadas, pero, salvo que se trate simplemente de reparar algunos arañazos o desconchones, yo prefiero barnizar antes de anillar).

En mi opinión, los dos tipos de barnices más adecuados para esta labor son las resinas epóxidas y los barnices de poliuretano-acrílicos (a veces llamados poliméricos). Ambos tipos se usan después de mezclar dos componentes, en el caso de las resinas epóxidas a partes iguales, en el caso de los barnices acrílicos en partes desiguales y variables. También he utilizado un barniz marino de poliuretano satinado, de un sólo componente, que daba un aspecto magnífico a las cañas, desgraciadamente no era todo lo resistente que hubiera deseado.

Los barnices más resistentes suelen secar dando un acabado muy brillante, cristalino. Como a mí no me gusta el brillo excesivo en las cañas que monto la solución es lijar la superficie de la caña cuando el barniz está bien seco, con esponja de lija de grano ultrafino, o con papel de lija, mejor para utilizar en seco (algunas lijas para usar mojadas manchan el barniz), de grano entre 600 y 1000.

clip_image003      clip_image004

La foto 1 muestra la caña con acabado brillante y preparada (las ligaduras de las anillas protegidas para mantenerlas con el brillo original) para ser lijada. La foto 2 muestra el resultado final.

Barnizar una caña es sencillo si utilizamos un barniz poco denso, que tarde el suficiente tiempo en endurecerse, lo aplicamos mientras la caña gira, y empleamos una brocha con la que sea sencillo depositar en la caña la cantidad de barniz que deseemos, no más.

clip_image005

Barnizando la caña con una brocha de espuma y barniz acrílico.

Para mantener la caña girando, lo que igualmente nos será de mucha utilidad para barnizar las ligaduras de las anillas, son perfectos los motores que se utilizan en hornos o

clip_image006
Si al motor de un horno de cocina le acoplamos un corto tubo de goma, del tipo de los que se utilizan con las bombonas de butano, para sujetar con él las cañas que vayamos a barnizar, tendremos una herramienta perfecta para mantener a la caña girando mientras la barnizamos.

barbacoas para mantener la carne girando mientras se asa. Estos motores suelen dar una velocidad de entre 1 y 8 r.p.m., son baratos y fáciles de conseguir. Los de horno tienen la ventaja de que funcionan con la corriente alterna de la red; los de barbacoa suelen ir con pilas, siendo aconsejable acoplar un transformador adecuado para poder utilizar la electricidad doméstica: las pilas se agotan siempre en el momento más inoportuno (algunos barnices epóxidos pueden tardar cinco o seis horas en fraguar lo suficientemente como para que no sea preciso que la caña continúe girando).

En cuanto a las brochas o pinceles, puede servir un buen pincel de pelo de toro, pero para mí lo ideal es una brocha de espuma. Estas brochas consisten en una esponja sintética sobre una paleta de plástico, y con ellas podemos utilizar barnices de secado relativamente rápido, pues no dejan tantos surcos como las brochas clásicas.

Para lograr un perfecto acabado conviene no insistir con excesivas pasadas, especialmente con barnices de secado relativamente rápido. Aplicar una capa fina y uniforme con unas cuantos largos brochazos, y sólo retocar con rapidez aquellos puntos que tengan alguna imperfección (una burbuja, una gruesa gota de barniz…). Si la brocha pasa sobre el barniz cuando éste ya está comenzando a secarse dejará evidentes marcas. Con muchos barnices es mejor aplicar dos o tres capas muy finas que una capa gruesa, dejando secar cada capa durante 24 horas antes de aplicar la siguiente.

Una solución para que el acabado sea perfecto es lijar la superficie de cada capa, una vez esté bien seca, con lija ultrafina flexible. Si deseamos un acabado brillante y la última capa presenta alguna imperfección podemos lijar con lija de grano 1000, 1200, y 1500, sucesivamente; o bien lijar primero con una lija-esponja de gano ultrafino y después frotar con pasta de pulir (he obtenido un magnífico resultado con Stahl Fix, de Yankee Polish; un pulimento para objetos de acero y vitrocerámicas).

Anillado

Las anillas de la mayor parte de las cañas, salvo las telescópicas (que suelen ir sobre abrazaderas que ajustan en el extremo de cada tramo), se atan con una ligadura de hilo fuerte que posteriormente se barniza.

clip_image007

La ligadura de la izquierda se ha realizado con hilo para el montaje de moscas, de un calibre aproximado 6/0. La de la derecha se ha hecho con el habitual hilo de nailon de calibre A.

En primer lugar debemos conseguir, además de las anillas, el hilo adecuado.

Para anillar sirve cualquier hilo lo suficientemente resistente siempre y cuando su superficie sea perfectamente lisa, sin hebras sueltas. Habitualmente se utilizan hilos de nailon (son muy usados los de la casa Gudebrod), en diámetros A, para cañas ligeras (por ejemplo para cañas de pesca con mosca), y D, para cañas más potentes (por ejemplo para una caña de lanzado pesado). Para acabados clásicos, por ejemplo en cañas de bambú refundido, se suele utilizar hilo de seda del calibre A o del 00 (algo más fino).

Yo, en cañas de mosca ligeras, encuentro muy adecuado un hilo que se comercializa para el montaje de moscas artificial, concretamente el denominado Cobweb, de Gordon Griffths. Su obvio problema es que, al ser mucho más fino, exige dar muchas más vueltas para completar la ligadura.

Preparación de la caña

Antes de anillar debemos marcar en las varillas de la caña la posición que van a ocupar las anillas.

clip_image008

Para quitar las anillas viejas de una caña que deseemos reanillar cortamos con un cuchillo las ligaduras antiguas deslizando el filo sobre las patas de las anillas, de ese modo no hay peligro de dañar el cuerpo de la caña. Luego, con cuidado, raspamos con el filo del cuchillo los restos de barniz de esa zona.

Para anillar una caña desnuda, en primer lugar debemos decidir qué línea seguirán las anillas sobre la caña. Para esto se busca la espina (término que hace referencia a la espina dorsal de los vertebrados: la línea por la que se dobla el cuerpo). La espina no es otra cosa que un defecto habitual en las cañas fabricadas con compuestos fibroresinosos enrollados sobre un mandril cónico. Pequeñas imperfecciones en el proceso de fabricación llevan a que la varilla flexione con más facilidad en un determinado sentido.

clip_image009

La espina se encuentra en la parte inferior, o externa, de la curva que naturalmente tiende a adoptar el tramo cuando lo flexionamos como se muestra en la fotografía. En esa línea se colocan habitualmente las anillas.

Para averiguar dónde está la espina de una caña apoyamos un extremo de la varilla sobre una superficie lisa, la colocamos en un ángulo de unos 45º, y ponemos el otro extremo sobre el canto de nuestra mano. Presionamos entonces en el centro de la varilla y veremos que normalmente gira para adoptar una posición determinada. La panza de la curva que forma normalmente la varilla al ser presionada, es la línea sobre la que colocaremos las anillas (ver foto).

Advierto que la importancia real de la espina no me parece tanta como suele pensarse, que en la

clip_image010

Este tramo de una caña de un fabricante muy conocido muestra cómo al buscar la espina las anillas se colocan a un lado de la caña, cuando deberían estar debajo. Las anillas están giradas 90º con respecto a la espina de la caña.

práctica la espina no suele seguir una línea recta a lo largo de toda la caña (y dependiendo de dónde presionemos al flexionar la varilla encontraremos muchos casos en los que la espina varía de posición), y que no es difícil encontrar cañas de prestigiosos fabricantes que no parecen lanzar mal (al menos mientras no se les exige al máximo) y que tienen las anillas colocadas fuera la espina.

clip_image011
La pata de una anilla ya lista para ser atada.

Una vez marcada la línea de la espina (lo más normal es enrollar un poco de cinta aislante o cinta de pintor y dibujar la línea sobre ella) debemos señalar los lugares que ocuparán las anillas. Si disponemos de una guía del fabricante de la caña sólo tenemos que seguirla. Si no tenemos esa guía, ni la posibilidad de copiar las distancias entre las anillas de una caña similar a la nuestra, para las cañas de pesca con mosca podemos seguir alguna carta estándar de espaciados para distintas longitudes de cañas; o el sencillo sistema de multiplicar por 1,2 el espacio entre anillas consecutivas, es decir: si entre la anilla de punta y la segunda anilla decidimos dejar 10 cm, entre la segunda y la tercera anilla dejaremos 12 cm (10 x 1,2), entre la tercera y la cuarta dejaremos 14,4 cm (12 x 1,2)…, y así consecutivamente.

Preparación de las anillas

clip_image012

Una caña de mosca suele llevar, dependiendo de su longitud, entre 7 y 11 anillas, además de la anilla puntera. Estas anillas varían en su tamaño y tipo, de forma que las más cercanas al carrete son de mayor diámetro que las que están más cerca de la punta de la caña. Excepto la anilla de salida, y en cañas potentes también la anilla siguiente, lo más frecuente es que el resto de las anillas sea de tipo serpentiforme, aunque no son raras las circulares con una única pata.

clip_image013
Pasando las anillas planas sobre una piedra de afilar eliminaremos irregularidades y conseguiremos que asienten perfectamente sobre la caña.

En cualquier caso todas las anillas se atan de similar manera, pero antes de atarlas debemos asegurarnos de que asientan perfectamente sobre la varilla, limando las irregularidades que pudieran tener las superficies inferiores de sus patas; y debemos dar la forma adecuada a los extremos de las patas para que las vueltas de hilo puedan cubrirlas sin escurrirse. Básicamente se trata de rebajar tanto su extremo como sus laterales

clip_image014

Actualmente las patas de las anillas suelen venir ya preparadas de fábrica, pero esa preparación en muchas ocasiones deja bastante que desear. Es habitual que tengamos que dar un último toque tanto en la base de las patillas, pasándolas sobre una piedra de afilar o una lima plana, como en sus extremos. Para afilar los extremos podemos utilizar una lima fina, o bien ayudarnos con una herramienta eléctrica provista de una piedra de esmeril. En este último caso el trabajo será mucho más rápido (por lo que debemos ser muy cuidadosos para no cometer errores).

Atando las anillas

clip_image015

No siempre se utiliza un aro de goma o de metal para cubrir la caña en el extremo de la empuñadura. También con hilo se puede tapar ese tramo.

Aunque es posible anillar una caña sosteniéndola bajo un brazo o bajo las rodillas, el proceso se facilita sensiblemente si utilizamos un soporte adecuado y un sistema para mantener el hilo en tensión. Las fotografías que podemos ver abajo muestran dos métodos de soporte-tensor.

Cuando nos dediquemos a anillar cañas sólo de forma esporádica puede que no nos merezca la pena molestarnos en construir o comprar un banco de anillado. Colocando la caña entre dos sillas y utilizando un par de libros para mantener tenso el hilo se puede perfectamente anillar una caña.

clip_image016    clip_image017

Un banco de anillado como el que se muestra en la fotografía, ya sea fabricado por nosotros mismos o comprado, da algo más de comodidad a la hora de anillar una caña.

Un buen sistema para que el hilo mantenga la tensión deseada es el que se muestra en la fotografía: unas arandelas, unos muelles, unos tornillos, y una anilla de caña para que el hilo salga siempre de similar manera y sin apenas rozamiento.

clip_image018

En cualquier caso, el proceso para realizar las ligaduras es similar, y mejor que con largas parrafadas será explicarlo mediante una serie de imágenes comentadas, que podemos ver en esta serie de imagenes.

Comenzamos colocando la anilla en su lugar con un poco de cinta adhesiva.

clip_image019    clip_image020

Si es una anilla de una única pata la sujetamos previamente con una pequeña gota de cola termofusible (el proceso más sencillo es calentar la barra de cola, aplicar una pizca de resina en la pata de la anilla, y calentar posteriormente la pata de la anilla un momento antes de colocarla en su lugar).

clip_image021

Rodeamos con el hilo la caña en el lugar donde queramos comenzar la ligadura, llevando el extremo del hilo hacia donde tengamos que cubrir con posteriores vueltas. Con hilos gruesos, calibre A, es posible comenzar en la parte superior de la pata de la anilla, lo que facilita lograr ligaduras de similar longitud; con hilos finos suele haber problemas para cubrir la punta de la pata, por muy bien que la hayamos preparado, y es mejor realizar la ligadura en dirección contraria. Al girar la caña el hilo, que debe mantenerse siempre tenso, se enrollará sobre sí mismo.

clip_image022

Debemos mantener el extremo sujeto hasta que lo hayamos pillado al menos con tres o cuatro vueltas. Entonces podemos soltar, y mientras el hilo no se destense la ligadura no se aflojará.

El hilo sobrante se corta con unas tijeras de punta fina o con una cuchilla bien afilada. Si cortamos con una cuchilla debemos mantener el hilo bien tirante, de esa forma se cortará tan sólo con tocarlo y el riesgo de cortar donde no debemos será menor.

clip_image023

clip_image024

Cuando falten algunas vueltas (más o menos dependerá del sistema que hayamos elegido para realizar el siguiente paso) para que la longitud de la ligadura sea la deseada sujetamos el lazo que nos servirá para introducir el extremo del hilo bajo las últimas vueltas de la ligadura.

clip_image025

Ahora tenemos varias posibilidades:

1 (la de la fotografía) – Cortamos el hilo a unos cinco centímetros del final de la ligadura; pasamos el extremo del hilo a través del lazo; tiramos del lazo manteniendo el hilo tenso; en cuanto el hilo haya pasado bajo las primeras dos o tres vueltas de ligadura cortamos con unas tijeras el trozo que sobresale de la ligadura; y sólo falta seguir tirando del lazo para que todo el extremo del hilo quede completamente bajo la ligadura. Con este método es conveniente pillar el lazo con un buen número de vueltas de hilo.

2 – Cortamos el hilo dejando un tramo que permita tirar de él con fuerza. El resto es igual que en el método anterior, salvo que cuando el hilo se ha introducido bajo las primeras vueltas de la ligadura en vez de cortarlo lo que hacemos es tirar a la vez, con fuerza, del lazo y del hilo, hasta que el hilo se rompa bajo la ligadura. Este método va muy bien con hilos finos, y desde luego exige utilizar un lazo fuerte, de kévlar (como el de la fotografía) o alambre de acero.

3 – La última solución difiere de la primera es que se tira del lazo hasta sacar el extremo del hilo entre las vueltas de la ligadura. Entonces tiramos del hilo con fuerza al tiempo que lo cortamos a ras de ligadura con una cuchilla. Si el hilo es algo elástico, al cortarlo y cesar la tensión se esconderá entre las vueltas. El sistema exige por tanto utilizar un hilo que tenga la elasticidad suficiente, y queda más discreto si pillamos el lazo con tan sólo las tres o cuatro últimas vueltas de la ligadura.

clip_image026

Un aditamento que sólo sirve para añadir peso a la caña.

Si en nuestra caña queremos poner un tapajuntas que cubra el extremo de la unión entre la empuñadura y el cuerpo de la caña debemos colocar el tapajuntas antes de comenzar a anillar. Lo habitual es poner primero una ligadura (realizada de forma similar a las usadas para atar las anillas) que cubra un corto tramo justo sobre la empuñadura y después deslizar el tapajuntas sobre esa ligadura hasta colocarle junto al corcho de la empuñadura. Hay quien barniza únicamente la ligadura y quien también barniza el tapajuntas. A gusto de cada cual, pero tengamos en cuenta que con los tapajuntas de goma hay que tener cuidado con los barnices de poliuretano, y en general con aquellos que llevan disolventes de hidrocarburos, pues pueden dañar la goma.

También es habitual poner una anillita para sujetar las moscas (en las cañas destinadas a la pesca con mosca, obviamente), y colocar ligaduras a continuación de los enchufes. En mi opinión la anillita para sujetar las moscas sólo sirve para añadir un peso inútil, así que no la pongo en las cañas que monto para mí.

clip_image028

Las ligaduras en la zona de los enchufes pueden servir para reforzar un tramo que sufre grandes presiones, pero tampoco es preciso que sean ni grandes ni muy llamativas.

Colocando la anilla puntera

La anilla de punta no se ata, se pega con resina epóxida o con cola termofusible (la resina epóxida consigue una unión bastante más resistente, aunque también es más difícil de despegar). El único problema que puede darnos la anilla puntera, si su tamaño es el adecuado, es que no quede bien alineada con el resto de las anillas. Si utilizamos resina epóxida para pegarla debemos asegurarnos, mientras la resina se seca, de que la anilla no varía de posición.

Si la anilla es ligeramente mayor de lo que debería ser podemos aumentar ligeramente el diámetro de la puntera con un poco de hilo.

clip_image029    clip_image030

Si tenemos que quitar una anilla puntera hay que calentarla ligeramente. Mucho cuidado, aquí la caña es muy fina y el metal de la anilla transmite muy bien el calor, si tenemos una llama durante demasiado tiempo calentando la anilla no es difícil llegar a quemar la caña.

Elementos decorativos

clip_image031

Cualquier ligadura podemos realizarla simplemente con hilo de un color, o bien mezclar de variadas formas hilos de varios colores.

Los dos sistemas más sencillos y usuales de añadir elementos decorativos en las ligaduras son añadir unas cuantas vueltas de hilo de distinto color al final de la ligadura principal,

clip_image032
Dar unas pocas vueltas de hilo de distinto color al de la ligadura, para adornar con ellas su extremo, no tiene más peculiaridades que dar esas vueltas muy cerca de la ligadura y sobre el lazo que sirve para pillar el extremo del hilo con la ligadura, de forma que cuando las hemos dado, y hemos pasado el hilo con el lazo, tienen el aspecto que se ve en la foto. Sin cortar los extremos, y mientras tiramos de los mismos para que las vueltas no se aflojen, empujamos las vueltas para que queden pegando con la ligadura.

clip_image033
Sólo queda cortar, con mucho cuidado, el hilo sobrante con una cuchilla afilada.

y poner una o dos vueltas de hilo metalizado entre las vueltas de la ligadura principal.

Sujetamos el hilo metalizado con unas pocas vueltas de hilo. Después cortamos el extremo a ras de ligadura, tiramos despacio para esconder ese extremo entre la ligadura, y damos otro par de vuelta de hilo para asegurar la sujeción.

clip_image034

Entonces rodeamos la caña con el hilo metalizado en sentido contrario al que siguen el resto de las vueltas de la ligadura. Esa vuelta finaliza, como se muestra con la flecha azul dibujada en la fotografía, pasando por la izquierda del hilo principal (se supone que la ligadura avanza de izquierda a derecha). Después de haber dejado el hilo principal a la izquierda, y cuando la vuelta de adorno ha finalizado, llevamos el hilo metalizado hacia la derecha.

clip_image035

Sólo quedar girar el conjunto para pillar el hilo metalizado con el hilo normal, cortar el sobrante, y continuar con la ligadura. Aunque he hablado de una vuelta, por ser lo más habitual, se pueden dar dos o tres vueltas de hilo metalizado con el mismo sistema.

clip_image036

Barnizando las ligaduras

El último paso en el anillado es el barnizado de las ligaduras. Tenemos varias posibilidades.

clip_image037
Algunos barnices utilizados habitualmente para anillar cañas, de izquierda a derecha: barniz preservador de color; barniz plástico de un sólo componente; los dos componentes de un barniz epóxido. El bote graduado es muy útil para mezclar en iguales cantidades los dos productos de la resina epóxida.

La primera es aplicar directamente una resina epóxida poco densa y de fraguado lento sobre las ligaduras. Esto no tiene más dificultad que seguir el procedimiento aconsejado por el fabricante de la resina, habitualmente: utilizar la misma cantidad de los dos componentes de la resina, mezclar cuidadosamente durante un par de minutos, esperar cuatro o cinco minutos, y aplicar sobre las ligaduras mientras la caña se mantiene girando. Para el barnizado con resina podemos utilizar un pincel de pelo de toro, un pincel plano de pelo grueso, una espátula fina de plástico, o un mondadientes (perfecto para el acabado de los bordes de la ligadura). El tiempo de secado varía según las resinas y según la temperatura ambiente, lo normal es que debamos mantener la caña dando vueltas al menos durante dos o tres horas tras el barnizado. En este tiempo el mayor peligro es el polvo que se puede depositar sobre la resina fresca, para evitarlo podemos proteger la caña, sin tocarla, bajo un plástico, una tabla…

Si aplicamos una capa relativamente gruesa de resina sobre las ligaduras es frecuente que se formen algunas burbujas. Para eliminarlas lo más sencillo y efectivo es acercar la llama de un encendedor de gas  o de un mechero de alcohol. Esto hay que hacerlo mientras el barniz está fresco, si el fraguado ya ha comenzado, aún cuando la burbuja llegue a desaparecer quedará su huella en el barniz.

clip_image038
Acercar una llama para eliminar burbujas es algo habitual, pero debemos tener cuidado, acercarla desde arriba y no demasiado, para no quemar la ligadura o hacer hervir el barniz. Lógicamente sólo puede hacerse con barnices no inflamables, como los epóxidos.

La anilla de la fotografía se ha atado con hilo de similar color en ambas patillas, pero mientras que la ligadura de la izquierda se trató con barniz preservador de color antes del barnizado definitivo, la de la derecha se barnizó directamente con resina epóxida.

clip_image039

La mayor parte de los hilos cambian de color, oscureciéndose, cuando se barnizan. Para evitarlo podemos utilizar hilos especiales, denominados en los catálogos de material para el montaje de cañas hilos NCP (No Color Preserver), o bien protegerlos con tres capas de un barniz especial preservador de color. Este barniz se aplica con un pincel en capas finas, esperando que seque durante un par de horas entre capa y capa.

En mi opinión, si lo elegimos del color adecuado, es más elegante el discreto aspecto translúcido que adquiere un hilo barnizado directamente, sin preservador de color, que el que puede lograrse manteniendo al hilo en su color natural.

Si no tenemos un motor para mantener a la caña girando mientras seca la resina epóxida podemos barnizar las ligaduras con capas finas de barniz de poliuretano. Con un poco de paciencia, y dando cuatro o cinco capas, el resultado puede ser bastante bueno.

clip_image040

Para lograr que todas las ligaduras tengan la misma longitud podemos seguir dos sistemas: contar las vueltas de hilo, y dar siempre las mismas, o utilizar un patrón, como puede ser la anchura de la cuchilla que usamos para cortar el hilo.

Inscripciones

En algunos casos con las varillas de la caña nos darán una pegatina donde viene la marca del fabricante y los datos relativos a la caña que hemos adquirido para montar. Esa pegatina sólo hay que pegarla y cubrirla con barniz.

Pero también es habitual en las cañas montadas a mano individualizarlas de algún modo con una pluma caligráfica, o con un rotulador tipo Rottring, y tinta china de algún color que destaque sobre el de la caña. Para hacerlo conviene lijar el barniz de la zona sobre la que vamos a escribir con una lija de grano 400. Después de escribir y cuando la tinta está seca barnizamos para proteger la inscripción.

clip_image041

Alejandro Viñuales. -Ordiales-

Escrito por Admin

    1 comentario

  1. legachi 01/04/2017 at 09:49

    Hola Alejandro, no se ven las imágenes, y es una lástima con lo buen artículo que es.
    ¿Sería posible subsanar el error?.

    Saludos y gracias.

Deja un comentario