Hace algún tiempo escribí para Con Mosca un artículo sobre el lanzado a muy larga distancia con líneas WF ligeras. Aquel fue un texto bastante técnico, y supongo que poco práctico para la mayoría de los lectores de este rincón del ciberespacio.

En esta ocasión, con bastante más prisa, escribo sobre un tipo de lanzado que es seña de identidad del buen o mal hacer de cualquier mosquero; y espero que sea de interés para un público algo más numeroso.

Este artículo es un añadido a un debate que sigue vivo en el foro de lanzado, por lo que podéis enviar a dicho foro cuantos comentarios estiméis oportuno para que todos sigamos aprendiendo.

Si hay un lanzado que por sí mismo define el nivel de cualquier lanzador es el lanzado relajado con las aquí habituales líneas (peso 4-5) y cañas (8’6” ó 9′) para trucha, a una distancia en que la mayoría alcanza el límite de sus posibilidades: entre los 20 y los 25 metros.

¿Que no es posible pescar a tales distancias? En algunos casos es cierto que las circunstancias lo impiden, en otros lo que ocurre es que no se sabe cómo hacerlo.

Pero lo más importante es que este tipo de lanzado no exige otra cosa que un buen dominio de los fundamentos del lanzado. Si con viento en calma no podemos colocar una mosca seca en las cercanías de los 25 metros sin tener que esforzarnos, hay algo en nuestro lanzado que no hacemos correctamente.

El material

En primer lugar hay que disponer del equipo adecuado, y con ello no me refiero a uno en concreto sino a uno bien equilibrado y perfectamente acondicionado.

Lo del equilibrio no deja de tener una buena parte subjetiva. Para un lanzador experto una caña numerada como 7 puede ser perfecta para lanzar con una línea 4; pero muchos pescadores principiantes tienen problemas para percibir la carga de la caña incluso empleando caña y línea de similar numeración.

Tenemos que ser capaces de notar en la mano lanzadora los cambios de tensión que el movimiento de la línea provoca en la caña. Si nos resulta difícil apreciar esos cambios probemos con una línea de un peso más alto que el aconsejado por el fabricante.

Lo del perfecto acondicionamiento es de cajón, pero la experiencia me dice que son numerosos los pescadores que pretenden alcanzar largas distancias con líneas sucias, o estropeadas, o de tan mala calidad que resultan “pegajosas”, o con una memoria digna de una supercomputadora.

Mimemos la línea, que es la parte más importante de nuestro equipo, y más cuando de lanzar lejos se trata, para que no se enfade con nosotros y responda a nuestros deseos.

El bajo de línea es tan importante como variable dependiendo de las condiciones. Un bajo estándar de entre 3,5 y 4 metros y más bien rápido que lento suele ser adecuado.

La técnica

Pero de nada sirve disponer del equipo perfecto si no sabemos manejarlo. Para colocar la mosca a unos 25 metros sin esforzarnos lo único que necesitamos es tener bien interiorizadas las bases del lanzado, y aplicarlas en la práctica.

Esas bases las han descrito numerosos lanzadores de diversas maneras. A la postre todos vienen a decir lo mismo:

– Para poder impulsar toda la línea antes hay que tensarla lo suficiente.

– La velocidad de la punta de la caña debe aumentar, hasta el momento de la parada, de una forma continua, suave y progresiva.

– La parada es tan importante como la aceleración. Tenemos que lograr que la fuerza elástica almacenada en la caña dé un último empujón en la dirección correcta a la línea. Los experimentos realizados por Noel Perkins y Bruce Richards han demostrado lo que muchos ya suponíamos: que ese último empujón puede doblar la velocidad de la punta de la caña.

– La línea irá en la dirección marcada por la punta de la caña. Especialmente es importante hacia dónde se dirige el impulso al final del lanzado.

– Lo que los lanzadores españoles llamamos “bucle” (la vuelta de la línea en el aire) es un reflejo del movimiento de la punta de la caña. Lo importante del bucle no es tanto su mayor o menor anchura como el movimiento del ramal superior (aunque anchura y forma del ramal superior están bastante relacionados). Un ramal superior recto es resultado de un recorrido casi recto; un ramal superior cóncavo indica un giro bastante más marcado; y un ramal superior cruzado es indicativo de un recorrido convexo en algún momento del impulso de lanzado.

Poder controlar la forma del bucle es la primera prioridad para mejorar nuestro lanzado. ¿Pero cómo hacerlo?

Bueno, todo en el lanzado afecta al bucle, así que muchas veces hay que modificar varios aspectos de nuestro golpe de lanzado antes de conseguir un buen bucle.

Si suponemos que nuestro impulso de lanzado es lo suficientemente suave y mantiene la aceleración hasta el momento de la parada, y si suponemos que nuestro ritmo de lanzado es bueno (damos suficiente empuje y esperamos el tiempo suficiente como para que la línea se tense tras el lanzado trasero antes del máximo impulso hacia delante), entonces la clave para conseguir buenos bucles es acomodar el arco que la caña recorre durante el lanzado a la flexión de la caña.

puntacaabucle.gif (7205 bytes) En el dibujo se muestra cómo un arco de lanzado adecuado para una determinada flexión de caña permite un recorrido de la punta de la caña en una línea bastante recta, lo que forma un buen bucle.

En la parte central, un arco de lanzado más amplio para la misma flexión hace que la punta de la caña siga una curva más marcada, y eso provoca un bucle poco eficaz si queremos llevar la mosca lejos.

En la parte inferior, un arco de lanzado demasiado estrecho e igual flexión de caña obliga a la punta de la caña a seguir una curva convexa, y se produce el temido bucle cruzado que tan a menudo provoca nudos y enredos en el bajo de línea.

Biodinámica del lanzado

En los vídeos que acompañan a este artículo se muestra un lanzado en el que la mosca cae a unos 25 metros delante del lanzador (el tubo de la caña que aparece en el vídeo 2 está a 21 metros del lanzador).

Enlace al video 1.

Enlace al video 2.

Necesitamos el programa Quick Time, o algún otro que puede leer el formato .mov, para poder ver el vídeo correctamente. Aconsejo pasar el vídeo número 1 fotograma a fotograma y prestar atención a los siguientes puntos:

– En qué momento se para la caña (la flexión disminuye).

– Qué ocurre después de las paradas.

– Cuándo se produce el máximo giro de la caña.

– Dónde está la mano en ese momento.

– Qué músculos impulsan la caña en cada momento. Cuándo actúa el torso, cuándo el brazo, cuándo el antebrazo, cuándo la muñeca.

– Qué recorrido sigue el puño a lo largo del lanzado.

– Todo sobre la tracción de la mano izquierda: longitud de las tracciones, su coordinación con la mano derecha…

Un ruego: todas las consultas o comentarios sobre lo mostrado en los vídeos enviadlos al foro de lanzado. Allí seguiremos profundizando en el mismo tema.

Alejandro Viñuales – Ordiales

Escrito por Pakito

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