clip_image001

Fue mi buen amigo, el portugués Tosé quien definió las moscas de pelo de ciervo como moscas feas, y no le falta razón si las comparamos con los modelos que muchos compañeros presentan en ConMosca. Las Elk Hair Caddis, las Comparadum y las Goddars, por poner un ejemplo dicen muy poco de estética y no podemos negar que muchas veces, incluso cuando se llevan varios años eligiendo y montando moscas la vista manda más

que la razón. Pero os advierto que estáis leyendo a un apasionado de estos pelos, casi un enfermo que cada día trata de eliminar moscas de sus cajas para sustituirlas por modelos montados en pelo. Y digo bien trata, porque aunque monto incluso alguna ninfa y varias emergentes, el pelo como material de montaje tiene ciertas limitaciones y su vida, al contrario de lo que se lee comúnmente tiene una vida ciertamente limitada. Aparte de producir moscas poco estéticas, el pelo se quiebra con relativa facilidad, toma diferente posiciones tras humedecerse y secarse y la diferencia de gruesos y textura hace difícil calcular en principio para que modelos puede servir y que cantidad se debe colocar, pero lo peor, es la poca información que existe sobre su uso y la que existe está anclada básicamente en dos o tres modelos.

Generalidades del pelo

A través de veterinarios, cazadores y taxidermistas, y como no de algún peluquero amigo, he recogido interesante información sobre el animal, sus mudas, el pelo y detalles sobre el curtido de pieles y las posibilidades de teñirlas.

De todo, lo más interesante para los montadores se resume en que el corzo es uno de los cérvidos más pequeños y que por tanto su pelo es uno de los más cortos y finos que podemos encontrar, ofrece dos capas de pelo diferentes, la de invierno más gruesa y con mayor volumen de aire que mantienen al animal caliente, y una de verano más fina. Entre una y otra no he observado diferencias de flotación pues lo que la de invierno aporta en aire la de verano lo aporta en cantidad de pelo, sin embargo lo que si he observado es que el pelo de invierno una vez montado y usado sufre una mayor transformación, es decir, dobla y se curva más, aparentando una artificial diferente a la confeccionada, algo que puede deberse al poco cuidado que les presto al guardarlas húmedas. La diferencia entre capas es difícil de establecerse, máxime en pequeños trozos, pues el pelo no se reparte con uniformidad creándose islas de diferentes gruesos y largos que pueden confundir al más experto, hay no obstante cierta diferencia que puede ayudamos, la cantidad de lana que se encuentra entre el pelo, en invierno esta segunda protección está presente, mientras que en verano desaparece. La alimentación y las temperaturas medias son otro de los factores que influyen en el pelo observándose diferencia en los animales de zonas frías o templadas, pero la más importante para el montador es en la época en que se sacrifica el animal. Tras los calores del verano comienza el cambio de pelo, cae la capa de verano y sale el pelo de invierno corto y grueso, excesivamente corto aún para su uso. Durante el mes de octubre (al menos en las provincias de Lugo y Toledo) el pelo de invierno se encuentra en un estado ideal para su uso, corto de puntas, elástico y sin demasiada lana. A medida que pasa el tiempo crece y las puntas se alargan terminando prácticamente en finos pelos imposibles de igualar, Al mismo tiempo, los roces con las ramas, las peleas y el día a día van deteriorando la capa. El proceso de verano es parecido, entre marzo y abril sale la nueva capa que se encuentra pletórica a principios de mayo.

Calidad.

Puede suceder que cuando alguien nos entregue con una piel esté recién arrancada o congelada y su aspecto no diga nada de su resultado final. En estas circunstancias ni se debe ni se puede hacer un análisis de la calidad del pelo. Es tan solo en seco y una vez limpia y perfectamente estirada y peinada dónde se pueden ver las faltas, siendo las más comunes las irregularidades producidas por los roces contra el medio y el exceso de puntas negras cuando el animal se sacrifica al final de la temporada, faltas que pueden hacer imposible su uso de la forma tradicional pero que puede servir para tallar. La calidad puede medirse por la uniformidad en el crecimiento del pelo, color, grueso y puntas, aunque muchas veces es la forma de almacenarla lo que condiciona la calidad. El pelo más basto o cortado es el se deja para tallar, es decir recortar de un bloque atado con anterioridad sobre la pala del anzuelo ( tricóptero Goddard) mientras que el resto sirve perfectamente para la construcción de tejadillos o alas. Al contrario que en las pieles comercializadas de ciervo de cola blanca en las que hay cierto estándar, los corzos nos llegan de todas las edades y tamaños y ciertas partes del cuerpo, sobre todo de los grandes machos se usan para tallar, pero en general, y aquí esta la gran diferencia, todo el pelo de la parte superior es apto para montar anzuelos inferiores al 12.Por otro lado, la diferencia de un montaje tallado con pelo fino o grueso es obvio, y me quedo con el primero.

Preparación de la piel

Lo mejor que puede hacerse con una piel es mantenerla congelada o hacerlo de inmediato esperando un largo fin de semana para trabajarla, es una forma cómoda de eliminar problemas de garrapatas y pulgas y de preparar todo para el descarnado, proceso bastante largo que necesita de un pequeño cuchillo de filo curvado y mucha paciencia. Entre los varios métodos de curtir una piel describo la que mejor conozco y que realiza mi compañero de pesca, Juan Oliva, creo que aunque lenta es ideal ya que lo que se necesita (alcohol de quemar) se encuentra con suma facilidad.

La piel se extiende sobre una tabla, incluso se asegura con alguna punta o grapa y se descarna todo lo posible tras lo que se introduce en un recipiente con alcohol de quemar donde bien tapada permanece unos quince días. Se saca y se seca con serrín o en su defecto con papeles y se coloca sobre una superficie lisa. Por espacio de un par de semanas la piel se estira repetidamente con las manos, y se frota y pasa por zonas de biseladas, hay que tratar de que no se acartone y que gane en elasticidad. El último proceso consiste en cortarla en largas tiras de 10 cm. en la misma dirección del pelo abundándose de un cuter y una regla, tiras que a su vez se cortan en cuadros de 10 x 10, proceso se realiza siempre por el lado de la piel, nunca por el pelo.

Limpiar e igualar, herramientas necesarias.

Resulta prácticamente imposible eliminar con lavados la lana que nace en la raíz del pelo y que es la posterior responsable de que las puntas no se igualen. Antes de almacenar la piel en secciones, es recomendable dar un cepillado a conciencia pieza a pieza, ayudándose de un cepillo duro. Ya en el torno, una vez seleccionada y cortada la cantidad necesaria de pelo debe limpiarse de nuevo, acción que se realiza de forma cómoda y rápida con ayuda de un cepillo de dientes al que se le recortan la longitud de sus cerdas en un tercio. Cuando el proceso de limpieza ha concluido el pelo se iguala colocando en el interior de un igualador que se golpea repetidamente contra una parte dura. El ruido tan molesto que proporciona estos golpes puede disminuirse colocando en la mesa de montaje un taco de goma adhesivo que los usados bajo las patas de las sillas o golpeando sobre una goma de borrar. El pelo, dependiendo del montaje, debe extraerse del igualador con una u otra mano, evitando todo juego de intercambio de manos y colocándolo directamente sobre el anzuelo.

Colores. –

Aclarar antes de nada que las pruebas de tinte realizadas hasta el momento han sido nefastas, la decoloración con los productos recomendados por peluqueros es muy inferior a lo que se puede esperar y la toma de color no es ni mucho menos la que se obtiene en la pluma. En todo caso, creo que se trata de un fracaso personal que en nada debe influir a quienes quieran intentarlo. Hasta el momento, las alas de mis moscas, tricópteros y efémeras tienen un agradable color ginger o madera, o el primitivo color del pelo gris sucio o marrón. Todo el proceso de aclarado lo hago por inmersión en agua oxigenada de 10 volúmenes que compro en las farmacias y que al contrario que la lejía no daña el pelo. Uso recipientes rectangulares de plástico transparente y con tapa, que evita la evaporación y me permiten observar parte del proceso. Durante la primera jornada, 24 horas se arranca ligeramente el color dejando el pelo más claro, en la segunda la decoloración es notable quedando aún tonos originales, mientas que durante la tercera la piel adquiere un color madera claro. Mientras el pelo se mantiene húmedo es difícil apreciar su tonalidad final y debe secarse para apreciarlo, en todo caso si el color no es el deseado no hay ningún problema en volverlo a sumergir.

Montaje

clip_image002

La más universal de las moscas, la Elk Hair Caddis es generalmente el primer nexo entre el pescador y el pelo de ciervo, la silueta de sus alas se representan fácilmente con un simple mechón atado en el cuello del anzuelo y durante el proceso el montador puede apreciar las características propias del pelo, entre la que destaca el que se abre al atarlo, algo que en ningún momento es un problema cuando se usa el grueso del pelo del adecuado, denuncia en todo caso, si se abre en exceso, el uso de pelo extremadamente grueso. En realidad todos los montajes de pelo, son simples y bastarán unas prácticas para dominarlos. En la mayoría de las ocasiones el primer paso para montarlo es igualarlo, acción que no depende solamente del igualador, repetimos que antes de introducirlo debe limpiarse de lana y retirarse los posibles pelos cortados.
clip_image003

El volumen de los paquetes alares alcanza mayor grueso que los realizados con plumas dificultando el correcto atado sobre el anzuelo al girar en la dirección en la que apretamos, es el dedo índice de la mano izquierda quien debidamente colocado y empujando en la dirección contraria lo evita.

Les siguen en popularidad las Usuals origen de las Comparaduns, imitaciones de efémeras en las que el pelo forma las alas en ángulo de 180º. El primer cambio se produce en la colocación de las alas, el paquete alar se coloca en cabeza pero con las puntas hacia el exterior del anzuelo, lo que en principio puede dificultar el cálculo del largo de las alas y perjudicar las proporciones del insecto. El atado del pelo se realiza sobre lo que más tarde será el tórax y su abultamiento sin que su volumen perjudique la silueta del cuerpo.

clip_image004

Cuando todo está bien sujeto el pelo se pisa (se aprieta contra el anzuelo)repetidas veces para que se reparta y se atan las colas inmediatamente después, tras las que se monta el cuerpo. El pelo que hasta ahora permanecía tumbado al frente se levanta y se calza por delante formando la cabeza con dubbing procurando que forme un ángulo de 90º respecto al cuerpo.

El pelo más grueso o de poca calidad se talla o recorta, técnica que permite realizar moscas voluminosas y flotantes. Cortado y limpio, el mechón se coloca sobre el anzuelo y se ata aproximadamente por el centro de forma que al apretar la seda de montaje el pelo se levante o esponje en partes iguales. Los pasos se repiten siempre colocando el pelo en la misma dirección y tapando las posibles faltas o calvas. Finalizado el proceso de atado se procede al corte del pelo dando la forma deseada (talla). Sirve perfectamente para la realización de emergentes, moscas en las que he descubierto una gran efectividad y cuyo montaje resulta extraordinariamente sencillo.

clip_image005

He realizado montajes de efémeras y tricópteros más o menos decorados con otros materiales pero empleando como base de sustentación el pelo de corzo. En estos modelos el pelo se iguala y se ata por las puntas para cortarlo a la altura deseada.

No terminan aquí su posibilidades, Roman Mooser monta una especie de dubbing con el realiza falsos hackles y montajes en palmer muy flotantes y que pueden servir para realizar modelos muy variados. Sin ir tan lejos, alguno de nuestros compañeros (Campurriano) lo usa a modo de alas en sus famosos pardones mientras que la mosca favorita de Ernesto es un tricóptero en pelo blanco.

clip_image006

Cuerpos y alas de efímeras, ninfas, tricópteros, pérlidos y dípteros, coleópteros, hormigas y otros terrestres, junto a una serie de señuelos de fantasía pueden montarse en pelo, la lista es interminable y el montaje fácil, solo hay un problema, suelen ser moscas feas, pero como dice el refrán “la suerte de la fea la guapa la desea”.

Manuel Iglesias. Flycasting

Escrito por Admin

Deja un comentario