Antes de proceder al barnizado, olvidé mencionar un detalle que dará un toque personal a la caña acabada: la inscripción sobre el blank.

Podemos poner lo que más nos apetezca. Hay montadores que solamente ponen la marca y características de la caña (longitud, número de línea, etc.). También se puede omitir todo lo anterior y poner solamente un nombre (p. ej. “Río Najerilla”), aunque la opción que más me gusta a mi es incluir el modelo de caña, longitud y número de línea en un lado del blank, y poner en el otro lado mi nombre (o el de la persona para la que estoy montando la caña). Claro que, cada uno tiene su propio gusto, así que es una cuestión personal el decidirse por un tipo de inscripción u otro. De lo que no cabe duda es de que la caña tendrá un toque especial con la inscripción que decidamos poner.

Para poder escribir sobre el blank podemos usar una plumilla y tinta de colores. O más cómodo aún, se pueden emplear rotuladores indelebles en diferentes colores. Deben ser con la punta lo más fina posible, y hay que asegurarse de que la inscripción no se estropeará o difuminará al aplicar el barniz. Podemos hacer unas pruebas en un trozo de blank viejo o en un objeto cilíndrico de plástico, y así también tendremos una idea de cómo va a quedar la inscripción cuando la caña esté acabada.

En la práctica, y dependiendo del pulso y la habilidad de cada uno, es un poco complicado escribir sobre la superficie curvada y resbaladiza del blank, especialmente si éste es muy fino. Habrá que tener a mano un trapo y alcohol para limpiar y volver a empezar si no quedamos satisfechos con la inscripción. ¡Cuidado con el alcohol! El barniz exterior de algunos blanks puede ser muy sensible y desaparecer al frotar, dejándonos con un blank con una zona mate, sin brillo.

Y para los que tenemos muy mala letra, o muy mal pulso, siempre podemos recurrir a las etiquetas hechas con el ordenador. Un truco para que la letra quede un poco mejor y disimular que no está hecha a mano es repasar con un rotulador la inscripción de la pegatina. Es fácil seguir los trazos antes de colocar la pegatina sobre el blank y dará a la caña un toque más “artesanal”, menos artificial que la inscripción de la impresora.

Las herramientas que necesitaremos para barnizar los anillados son muy pocas: barniz de dos componentes, pincel o palillo (dependiendo del método que elijamos), motor de secado (no es imprescindible, aunque sí muy recomendable), un trapo y alcohol, y por supuesto, buen pulso.

El tipo de barniz que se usa normalmente es el epóxico de dos componentes. No es el mismo que el pegamento epóxico. Debe ser específico para anillado, ya que tiene que ser transparente y elástico. Podemos elegir entre dos opciones: barniz de una sola capa, y barniz más ligero de dos o más capas. Con el primero solamente será necesario aplicar una capa, ya que al ser bastante espeso cubrirá bien el anillado. Es el más cómodo de aplicar para los principiantes, aunque tiene las desventajas de que suele retener más burbujas de aire y de que una vez seco no podremos retocar los posibles fallos que nos hayan podido quedar.

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Material necesario para el barnizado: barniz, pinceles y bisturí.
Este tipo de barniz, “Flex Coat Lite”, es el que mejores resultado me da.

Con el segundo barniz, de fórmula menos densa, será necesario aplicar dos o más capas para obtener un buen acabado. Al principio es más difícil de usar ya que tiende a gotear y escurrir, pero tiene las ventajas de que podremos corregir defectos entre una capa y otra y de que las burbujas de aire que hayan podido quedar retenidas se eliminan muy fácilmente al ser poco denso. Personalmente, yo prefiero usar este segundo, ye que cuando te acostumbras a él, es más cómodo y deja un acabado impecable.

En el marcado hay muchas marcas de barnices entre las que poder elegir: Gudebrod, Flex Coat, U-40, etc. Yo suelo usar el Flex Coat “Lite”, porque es el que mejor resultado me ha dado, pero cualquiera de los demás que podemos encontrar será perfectamente válido.

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Un motor de secado comercial

Un motor de secado hecho con un motor de microondas Nos hará la misma función que el comercial, con menor costo.

Es conveniente usar un motor de secado mientras el barniz está recién aplicado, ya que tiende a escurrir del anillado, especialmente si usamos un barniz de fórmula ligera. El motor también ayuda a que la capa de barniz se reparta más uniformemente durante el secado, dejando una superficie más igualada.

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Un motor de secado hecho con un motor de microondas. Nos hará la misma función que el comercial, con menor costo.

En el mercado, sobre todo en el norteamericano, podemos encontrar infinidad de modelos diferentes: para una sola caña, para varias cañas a la vez, a diferentes revoluciones por minuto, etc. Para empezar valdrá con uno sencillo, de entre 5 y 7 r.p.m., aunque hay quien prefiere un poco más de velocidad, entre 15 y 25 r.p.m. Pero si no nos queremos gastar dinero, se puede hacer uno en casa que funcione a la perfección. Solamente necesitaremos un pequeño motor de bajas revoluciones, por ejemplo el del plato giratorio de un microondas, el de una barbacoa, de un horno, de un vídeo, o de cualquier otro aparato que se nos pueda ocurrir. Bastará con montarlo sobre un soporte vertical y colocarle un acoplamiento en el que sujetar firmemente la caña mientras gira. En las fotografías se puede ver un modelo comercial y otro casero hecho con un motor de microondas y un acoplamiento de nylon con tres tornillos para sujetar la caña.

Para sujetar el tramo a barnizar en el otro extremo podemos usar uno de los soportes que empleamos para el anillado, o bien podemos comprar o fabricar uno más sofisticado, con ruedas de goma y rodamientos a bolas. Pero con el primero será suficiente.

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Un anillado protegido con preservador de color, listo para la primera capa de barniz.

Una vez que ya tenemos todo listo y el tramo colocado en el motor de secado y en el soporte, comprueba que está bien alineado y que gira correctamente. Es muy desagradable volver un rato después de haber aplicado el barniz y comprobar que el tramo se ha soltado del acoplamiento del motor o que se ha enganchado en el soporte y se ha caído. Lo se por experiencia y nos ahorraremos bastante trabajo eliminando el trabajo hecho para luego volver a anillar y barnizar.

Para dosificar el barniz, lo más correcto es usar un par de jeringuillas, de manera que mezclemos exactamente la misma cantidad de los dos componentes. Si variamos la proporción de 1:1, aunque sólo sea ligeramente, podemos encontrarnos con un barniz que fragua en pocos momentos, haciendo imposible la aplicación. O por el contrario, es posible que no llegue a secar por completo, quedando una superficie blanda y pegajosa. Es conveniente hacer la mezcla en un recipiente ancho y de poca profundidad, o bien hacerla en cualquier recipiente y verterla luego en el recipiente ancho. El motivo de hacerlo así es que en un recipiente con poca profundidad, las burbujas de aire que se forman al mezclar ascienden rápidamente hacia la superficie, quedando la mezcla prácticamente libre de ellas. No es necesario preparar mucha cantidad de barniz. Nos hará falta muy poco para barnizar un tramo completo, y el tiempo de aplicación, antes de que comience a espesarse, tampoco es muy grande. Yo suelo mezclar ½ centímetro cúbico de cada componente para barnizar un tramo. Suele sobrar un poco, que dejo en el recipiente de mezcla para controlar el proceso de fraguado y ver cuando puedo desconectar el motor de secado sin correr el riesgo de que el barniz no esté todavía lo suficientemente seco y escurra.

Con el barniz ya mezclado, conectaremos el motor de secado y comenzaremos a barnizar los anillados. Sirve cualquier tipo de pincel, aunque para mi los más cómodos de usar son los que tienen el pelo no excesivamente duro.

Hay que aplicar el barniz justo para cubrir el anillado, empapándolo bien si no hemos usado preservador de color. Veremos como, en este caso, el hilo se oscurece mucho y deja ver la pata de la anilla a través de él. En esta primera capa yo no suelo salir con el barniz fuera del hilo, solamente llego hasta el borde del mismo, pero asegurándome de que lo cubro bien. El barnizar un par de milímetros del blank a cada lado del anillado lo suelo hacer en la segunda capa. Como ya he dicho, simplemente con que el barniz cubra el hilo es suficiente en esta primera capa.

Si hicimos un anillado perfecto, mejor que mejor. Pero si nos hemos dejado alguna fibrilla de hilo sin cortar correctamente, al ir aplicando la primera capa ya veremos como se van notando. No importa, lo solucionaremos después.

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Un anillado defectuoso, con la primera capa de barniz. Se aprecian zonas con más barniz que otras, así como “picos” debidos a fibras sueltas de hilo.

Es posible que al principio, si no somos lo suficientemente rápidos al aplicar el barniz, notemos que en las últimas anillas éste se va espesando demasiado y cuesta extenderlo correctamente. En estos casos lo mejor es parar, desechar el barniz que nos queda y hacer una nueva mezcla. Siempre será mejor desperdiciar una pequeña cantidad de barniz que encontrarnos más tarde con un anillado irregular o con burbujas.

Con todas las anillas ya barnizadas, hay que revisar que no hayan quedado burbujas en el barniz. Si se da el caso, bastará con acercar la llama de un mechero de gas hacia el barniz. Las burbujas explotarán con el calor y nos quedará un barnizado impecable. Sólo hay que acercar la llama, ya que si tocamos con ella el barniz, en el mejor de los casos, éste se hará mucho más fluido y tenderá a escurrir.

A las cuatro o cinco horas, el barniz estará lo suficientemente seco como para que no escurra, y ya podremos desconectar el motor de secado, aunque deberemos evitar el tocarlo con los dedos ya que todavía quedarían marcadas nuestras huellas dactilares. Retiramos el tramo del motor y lo dejamos secar por completo, al menos 24 horas.

Al día siguiente, con el barniz ya endurecido, hay que revisar concienzudamente todas las anillas en busca de posibles defectos. Si al cortar el hilo durante el proceso de anillado nos dejamos alguna fibrilla suelta, ahora lo veremos claramente. Podremos apreciar unos picos en la capa de barniz, que serán más visibles si colocamos la caña cerca de una lámpara y miramos a contraluz. Si hemos empleado hilo metálico para hacer unos adornos en el anillado, al ser más rígido que el nylon normal, suele ocurrir que al cortarlo con el bisturí, queden fibras sueltas.

También cabe dentro de lo posible que haya burbujas de aire retenidas dentro del barniz, aunque si fuimos meticulosos en el momento de barnizar, no debería haber demasiadas. Incluso puede habernos ocurrido que hayamos dejado en un punto del anillado más capa de barniz que en el resto.

Todos estos defectos se pueden solucionar con el bisturí. Debe tener la cuchilla lo más afilada posible. Cortaremos, con mucho cuidado y colocando el bisturí casi horizontal, unas finas láminas del barniz allá donde veamos que es necesario. Hay que tener la precaución de no profundizar demasiado, solamente lo necesario para eliminar el defecto, sin llegar a cortar el anillado, aunque posiblemente alguna vez nos excederemos en el corte y llegaremos a tocar ligeramente el hilo. No importa, si no es mucho, no habrá mayor problema.

Después de 24 horas de secado y de una buena revisión, ya podremos dar la segunda capa de barniz que, en principio, será la definitiva. Procedemos de igual manera que con la primera capa, solo que esta vez saldremos con el barniz un par de milímetros sobre el blank a cada lado del anillado. Hay que tener cuidado de que el reparto del barniz sea uniforme y de que no queden unas zonas más gruesas que otras, lo que afearía bastante el resultado final. Si colocamos un fondo blanco detrás del anillado nos será fácil comprobar que el reparto del barniz sea el correcto.

Al igual que antes, después de barnizar todas las anillas, buscaremos posibles burbujas de aire que hayan podido quedar atrapadas en el barniz y las eliminaremos con ayuda del mechero. 24 horas de secado harán el resto.

¡Bien! El tramo ya debería estar terminado. De todas formas, no está de más hacerle una revisión por si nos hubiéramos pasado por alto algún ligero defecto. Puede ser que en la anterior revisión aún dejáramos algún fibra del hilo, o puede que veamos alguna zona en la que el barniz está mal repartido y no es uniforme. Echamos mano del bisturí y volvemos a repasar los defectos. Después, será necesaria una nueva capa de barniz en las zonas afectadas.

Ahora sí. Ya tenemos el tramo completamente terminado. El otro u otros tramos de la caña los barnizaremos de la misma forma. Y con esto habremos montado nuestra primera caña.

A lo largo de todo el proceso he omitido algunos aspectos del montaje de cañas que creo que se escapan a la intención de este artículo. Por ejemplo, la fabricación de las empuñaduras, portacarretes, tubos portacañas de aluminio, etc. Esto es perfectamente posible de hacer, y de hecho, es otra faceta más del montaje de cañas. Pero para este cometido ya es necesario el uso de herramientas más sofisticadas y de manejo más complejo, como el torno. Y entiendo que es una inversión excesiva si lo que queremos es montar una o unas pocas cañas.

Creo que en un artículo como este, sobre la iniciación al montaje de cañas, sería demasiado complejo explicar el proceso de fabricación de los portacarretes, tubos y demás elementos. Quizá en un próximo artículo pudiéramos tratar estos temas en profundidad.

Aunque no entra dentro del proceso de montaje de la caña, me gustaría dar unos consejos para el correcto mantenimiento de la misma.

• Por ejemplo, hay que tener cuidado al separar los tramos después de una jornada de pesca. Hay que tirar de ambos tramos lo más recto que nos sea posible, y sobretodo evitar el girar los tramos, ya que si están muy ajustados y no giran, podríamos fracturar las fibras interiores de grafito.

• Si con el tiempo los tramos no ajustan perfectamente y no quedan lo suficientemente apretados, se puede solucionar aplicando un poco de cera de una vela en la zona del enchufe.

• Con el tiempo, el barniz de los anillados se va tornando feo y opaco debido a arañazos, golpes y al roce con la propia cola de rata. Podemos dar una capa muy fina de barniz y lucirán como nuevos. Pero antes de aplicar el barniz hay que limpiar bien la zona con alcohol para eliminar restos de suciedad, grasa, etc., para que la adhesión de la nueva capa sea la óptima.

• También es posible que después de mucho uso, la empuñadura comience a presentar defectos. Si observamos huecos, golpes o zonas en las que hayan desaparecido pequeñas porciones del corcho, lo podemos arreglar con una masilla a base de serrín de corcho y cola. Taparemos todos los huecos o grietas y después repasaremos con una lija de grano muy fino, hasta dejar la superficie bien nivelada y suave.

• Si lo que ocurre es que hay zonas del corcho que se han hundido debido a la presión de los dedos, podemos hacer que vuelva a su forma original exponiéndolo a vapor de agua hirviendo. El calor y la humedad harán que recobre su forma.

• Es posible que, mientras pescamos, introduzcamos la empuñadura en el agua alguna vez, o incluso que esté lloviendo, por lo que al recoger la caña en su tubo, el mango estará mojado. Si vamos a tardar unos días en volver a usar la caña, sería conveniente sacarla del tubo al llegar a casa y dejar que la empuñadura seque por completo para evitar la aparición de moho, hongos o putrefacción, porque, al fin y al cabo, el corcho es madera, y no lleva ningún tratamiento protector.

• Y por último, mucho cuidado con meter la caña en el coche sin el tubo protector. Aunque solo sea para un desplazamiento corto, nos ahorraremos disgustos desagradables si la metemos siempre en el tubo. Se rompen infinitamente muchas más cañas con las puertas y ventanillas del coche que en acción de pesca propiamente.

Nada más. Espero que esta serie de artículos os haya parecido interesante y os animéis a montar vuestras propias cañas. Y por supuesto, estoy a vuestra disposición para intentar solucionar cualquier duda que se os pueda plantear. Podéis contactar conmigo, y con otros compañeros duchos en la materia, a través de los foros de esta web, y seguro que entre todos aprenderemos un poco más sobre el montaje de cañas.

Felix Losantos. Najerilla

Escrito por Admin

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