¿Montaje de cañas de mosca? A algunos pescadores todavía les puede sonar raro, a otros tendrán referencias pero aún no se han decidido a ponerse en marcha, pero sin duda los que nos hemos decido a montar sus propias cañas sabemos lo que es disfrutar de la satisfacción de pescar con una caña montada y diseñada por uno mismo.

Entiendo que el comenzar a montarte tus propias cañas es un paso más en la evolución del pescador de mosca. Casi todos, al principio, hemos comenzado a pescar con moscas compradas, para más tarde pasar a hacerlas nosotros mismos. Con las cañas ocurre algo similar: hay que buscar nuevos retos. Parece que la primera impresión que podemos tener a la hora de emprender la tarea de montar nuestra primera caña sea la de que es una labor complicada, pero en absoluto lo es. Seguramente la primera caña que montemos no quedará perfecta, pero pescará bien. El tiempo de los acabados impecables vendrán más adelante,  aunque no hay que descartar una buena terminación si somos hábiles con nuestras manos y exigentes con nuestro trabajo.

Mi propósito en este artículo es ser lo más práctico posible. No pretendo hacer un complicado tratado sobre el montaje de cañas. Simplemente quiero dar unas nociones básicas, aunque repito, lo más prácticas posibles, para poder montar una caña. Todo se basa en mi experiencia personal, por lo que algunas de mis afirmaciones pueden parecer una barbaridad a otras personas que monten cañas habitualmente. Pero, como en muchas actividades, el montaje de cañas se puede abordar desde diferentes puntos de vista y, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”.

¿Ventajas e inconvenientes de montarte tus cañas? Inconvenientes no le veo ninguno. Siempre que no contemos como desventaja el “bucear” en Internet en busca de los materiales que más nos satisfagan y el pasar unas horas en el montaje. ¿Ventajas? Pues le veo muchas. Aparte del buen rato que se pasa con el trabajo, podremos elegir los componentes a nuestro gusto: anillas monopata o serpentiformes (cromadas, de titanio, doradas…), el mango que más nos guste, el portacarretes, el color del anillado, la inscripción personalizada, etc. Y por supuesto, la satisfacción que se obtiene al pescar con un producto que ha salido de nuestras manos. ¡Ah, se me olvidaba! Lo más normal es que también nos ahorraremos una buena parte del dinero que nos gastaríamos si compráramos la caña montada.

Montar una caña de mosca es, en contra de lo que pueda parecer, bastante sencillo. Solamente hacen falta unos pocos conocimientos sobre los materiales que se emplean y sobre la forma básica de montarlos. Hasta hace pocos años no eran muchas las personas en España que montaban cañas, motivado principalmente por la falta de información al respecto y por la poca cantidad de materiales que se podían encontrar aquí. Afortunadamente esto ha cambiado, estamos en la era de Internet, y ahora la información es fácilmente accesible, y una prueba de ello es este propio artículo. En Internet podemos encontrar multitud de páginas dedicadas al montaje de cañas, aunque la mayoría están en inglés, bastará teclear “rod building” en cualquier buscador y nos aparecerán cientos de páginas relacionadas con el tema, sobre todo norteamericanas, ya que nos llevan bastante ventaja en el tema del montaje de cañas.

Otra cuestión es obtener los componentes necesarios para montar la caña. La oferta en España es bastante escasa a este respecto, por lo que lo más conveniente es comprar los materiales fuera, principalmente en EE.UU. Con esto no quiero decir que no se puedan encontrar aquí, pero la variedad es infinitamente menor, aunque últimamente hay varias casas que ya disponen de alguna variedad de material para el montaje de cañas. Como mi intención es que este artículo sea lo más práctico posible, más adelante daré unas direcciones, tanto de España como de EE.UU. en las que poder encontrar todo lo necesario.

Para comenzar lo mejor será enumerar los materiales que se necesitan para montar la caña, y las diferentes variedades de ellos que podemos encontrar. Conviene conocerlos todos para poder decidir cual es el que mejor se adapta a nuestras necesidades o gustos.

El blank

El blank es la varilla de grafito desnuda. Claro está, es el componente principal de la caña. Se pueden comprar blanks de prácticamente todas las cañas montadas que se venden, y de otras muchas que no se venden terminadas. La elección del blank es cosa personal de cada uno, dependiendo del uso que vayamos a dar a la caña, igual que haríamos si compráramos la caña montada.

La calidad de los blanks de las marcas más conocidas, como Sage, Gloomis, Scott, Thomas & Thomas, Winston, etc., está fuera de toda duda. Pero hay muchas otras marcas menos conocidas en España, como podrían ser Diamondback, Pacific Bay, Rainshadow, All Star, St. Croix, y otras muchas más, que ofrecen tanta calidad como las primeras, y habitualmente a menor precio. De hecho, por ejemplo, Pacific Bay fabrica blanks para muchas de las marcas más famosas.

Dependiendo de la marca y la serie que elijamos, el blank tendrá garantía de por vida, como las cañas terminadas, o bien solamente tendrá garantía contra defectos de fabricación.

En la relación de comercios que doy al final, encontráremos blanks de todas las marcas que he nombrado y de otras muchas más. También en Ebay encontraremos muy buenas ocasiones, pudiendo comprar blanks de muy buena calidad a precios, a veces, ridículos. Es cuestión de revisar de vez en cuando los artículos que se ponen a la venta.

Otra opción a tener en cuenta es la compra de un blank con defecto, “blem”, “blemish” o “cosmetic”, en inglés. Los defectos que tienen suelen ser mínimos: ligeras faltas en el barniz, diámetro diferente al original, ligeras curvaturas… Estos defectos normalmente se pueden solucionar o disimular fácilmente, y no afectan al lanzado de la caña. Y además, el precio es sustancialmente inferior.

El portacarretes

Atendiendo al sistema de fijación del carrete podemos encontrar modelos de sujeción superior con rosca (uplocking), de sujeción inferior con rosca (downlocking) y de sujeción por anillos deslizantes (slide bands). Estos últimos son los que se suelen montar en las cañas de bambú. Los primeros, de sujeción superior con rosca, son los más usados en las cañas de grafito.

Respecto al material del que están hechos, los podemos encontrar de níquel-plata y cuerpo de madera, de aluminio (en variedad de colores) y cuerpo de madera, totalmente de aluminio, de titanio, de titanio y grafito, de grafito, de corcho, etc. Incluso he visto alguno especial hecho completamente de oro. Personalmente, los que más me gustan son los de níquel-plata y madera. El níquel-plata es una aleación con un acabado muy brillante, y es inalterable ante el agua, la suciedad, el sudor de las manos… El cuerpo de madera lo podremos encontrar en gran variedad de maderas y en acabados diferentes. Suelen ser los portacarretes más caros.

Los de aluminio y madera también quedan muy bien. Podemos elegir el tipo de madera y el color del aluminio (natural, anodizado en negro, en bronce, en titanio, en dorado). No hay que confundir los anodizados en, por ejemplo, titanio o níquel-plata con los hechos completamente de estos dos últimos materiales. Los portacarretes hechos totalmente de aluminio se suelen montar en cañas destinadas a su uso en agua salada, aunque si el presupuesto que tenemos no es muy grande, lo podemos montar perfectamente en cañas de números de línea bajos para agua dulce.

Algunas marcas, como Powell por ejemplo, montan en sus cañas portacarretes de titanio con cuerpo de grafito. Son resistentes y muy ligeros, pero me parecen demasiado artificiales o sofisticados. Pero claro, seguro que cada uno de nosotros tenemos un gusto diferente.

Los portacarretes de grafito son los más baratos de todos, y tampoco me gustan demasiado. No tienen excesiva calidad y creo que no están a la altura de una buena caña de mosca.

Tendremos que tener en cuenta la posibilidad de incorporar un talón de combate (“fighting butt”, o simplemente “butt”) si las especies que queremos pescar pueden ser de buen tamaño. Después de un rato de pelea viene bien poder agarrar la caña por el talón de combate con la otra mano, o apoyarlo en el antebrazo. Pueden ser fijos o desmontables a rosca, y suelen ser de corcho.

A la hora de comprar el portacarretes nos tendremos que fijar en su longitud, y sobre todo, en su diámetro interior. Algunos modelos se pueden encontrar con diferentes diámetros interiores, pero la mayoría suelen ser fijos. Tendremos que buscar uno que se adapte lo más posible a la medida del blank, pero ante la duda, siempre es mejor que nos pasemos por exceso y no por defecto. La holgura que quede entre el portacarretes y el blank la solucionaremos en el momento de montarlo.

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De arriba a abajo y de izquierda a dererecha: portacarretes de sujeción superior, de sujeción superior con acanaladura, de sujección inferior, de anillos deslizantes, de titanio, de aluminio anodizado en negro.

La empuñadura

Partimos de la base de que en una buena caña de mosca, la empuñadura será de corcho. Nos olvidaremos del foam, EVA, y otros materiales. Y dentro del corcho, podemos elegir entre varias calidades. Dependiendo de los fabricantes, el corcho lo clasifican en diferentes calidades. La más alta suele ser la calidad “Flor”, o la “Flor plus”. De ahí, hacia abajo, tenemos las calidades “Supergrade”, la “AAA”, la “AA”, la “A”, la “B”, etc. Esta nomenclatura cambia de unos fabricantes a otros, por lo que es posible que alguno tenga una escala diferente a esta, es más, casi aseguraría que cada fabricante tiene la suya, así que hay que estar atentos a lo que compramos. Lo deseable sería montar una empuñadura “Flor”, pero a veces el precio es excesivo, por lo que alguna de las calidades inferiores nos valdrá también perfectamente, y a mejor precio. Como comparación, la mayoría de los mangos que se ven en las cañas ya montadas, incluso en muchas de las más caras, no suelen llegar a esta calidad de corcho. Claro está, que cuantos menos agujeros y grietas presente el cocho, mejor calidad tendrá.

En principio, lo más rápido y cómodo es comprar en mango ya hecho. Pero también cabe la posibilidad de comprar los anillos de corcho sueltos, pegarlos y tornearlos. De esta manera podemos dar a la empuñadura la forma que deseemos, y el precio final suele ser menor que si lo compramos hecho.

Entre los que se venden ya hechos, tendremos varios modelos para elegir: tipo cigarro, puro, ánfora, etc. En inglés los conoceremos como “cigar”, “half wells”, “full wells”, “reverse half wells”, etc. Una vez más, la elección de un modelo u otro es una cuestión personal.

El orificio interior del mango casi siempre viene con una medida inferior a la que nos hará falta para que ajuste con el blank. Al montarlo ya lo adaptaremos.

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De arriba a abajo, empuñaduras “Standard”, “Cigar”, “Western”, “Half wells”,”Full wells” y “Spey”.

La anilla de transición o “winding check”

El “winding check” es una pequeña anilla que se suele colocar al final de la empuñadura, donde ésta se une al blank. La misión que tiene es tapar la unión entre el mango y el blank, haciendo la transición entre ambos más suave y evitando la entrada de agua al interior del mango.

Pueden ser de níquel-plata, de aluminio, titanio, goma,…. Las más vistosas son las metálicas, pero tienen el inconveniente de que el diámetro interior de las mismas debe ser igual que el del blank en el punto donde van a ir colocadas. Si compramos todo el material a la vez, puede ser difícil saber ese diámetro del blank, por lo que hay que afinar mucho para que el “winding check” nos quede bien, sin holgura, o por el contrario, sin que no nos entre hasta su posición correcta.

Los de goma quedan peor, estéticamente hablando, pero cumplen su misión a la perfección. Además tienen la ventaja de que al ser ligeramente elásticos, se adaptarán mejor al blank en el caso de que no hayamos podido comprarlos de la medida exacta. Su precio también es bastante menor que el de los metálicos.

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“Winding checks” de níquel-plata, de aluminio y de goma. El sujetamoscas o “hook keeper”

Inmediatamente encima de la empuñadura y del “winding check” se suele montar, si nos parece bien, el sujetamoscas o “hook keeper”. Nos servirá para sujetar la mosca cuando no estemos lanzando.

Los hay de varias formas y tamaños: en forma de arco y con dos patas, con una sola pata y un clip con bisagra, de anilla abatible, etc. Y también se pueden encontrar en diferentes acabados (cromados, titanio, níquel-plata). El colocar o no el sujetamoscas es cuestión personal. Hay montadores que prefieren no ponerlo, ya que dicen que afea la caña. Lo que es indiscutible es que siempre nos será muy útil.

clip_image015 Sujetamoscas, o “hook keeper”, de anilla abatible, de clip con bisagra y de arco
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Las anillas

A la hora de elegir las anillas podremos optar entre dos posibilidades: anillas serpentiformes o de dos patas, y anillas monopata. Tradicionalmente, las cañas de mosca casi siempre han llevado anillas serpentiformes, pero ahora hay muchas de ellas que ya las montan monopata. ¿Diferencias entre unas y otras? Las monopata añaden algo menos de peso a la caña terminada. Dan menos rigidez al blank al estar sujetas solamente en un punto, en lugar de estarlo en dos como las serpentiformes. Y mejoran un poco el deslizamiento de la cola de rata a través de las anillas al disminuir el rozamiento. También, al principio, son un poco más complicadas de alinear y anillar.

Yo, personalmente, sólo las utilizo en cañas que vayan a ser utilizadas para lances largos, como las destinadas a la pesca en el mar. Para todas las demás prefiero las serpentiformes, más por una cuestión estética que por otra cosa.

Los materiales de los que están hechas las anillas pueden ser varios. Lo normal es que sean de acero cromado. Son las más habituales, y las más baratas también. Pero pueden ser de titanio, de titanio dorado, de acero acabado en negro, etc.

Las anillas monopata las podemos encontrar en todos los materiales que he mencionado, pero además también se pueden encontrar hechas en acero con un anillo interior de oxido de aluminio, carburo de silicio, zirconio, o algún otro material más. Estos anillos interiores están pensados para mejorar el deslizamiento de la cola de rata y para reducir el rozamiento, sobre todo en las cañas de números de línea altos y en las cañas destinadas a la pesca en agua salada.

La primera anilla, o a veces, las dos primeras, comenzando a contar desde la empuñadura, son las anillas de salida. Estas son diferentes al resto de las anillas de la caña. Siempre llevan anillo interior cerámico para mejorar el deslizamiento, ya sea de SIC (carburo de silicio), el más utilizado, o de cualquier otro de los materiales que mencione para las anillas monopata. Estas anillas de salida también pueden ser monopata o de dos pies, y tener sujeto el anillo a los pies por uno, dos, tres o incluso más tirantes. Las más usadas son las que tienen dos patas, con dos tirantes en la pata inferior y uno en la superior.

Dentro de las anillas, sólo queda pasar revisión a la anilla de punta o “tip top”. Están formadas por un tubito hueco, en el que introduciremos la punta del blank, y el anillo superior por el que pasa la línea. Pueden ser de cualquiera de los materiales de los que están compuestas el resto de las anillas, y pueden llevar también un anillo interior de carburo de silicio, óxido de aluminio, etc.

Las anillas de punta más usadas son las de acero cromado. Son las que podemos ver en el 95% de las cañas. Al comprarla, hay que tener en cuenta dos cuestiones que pueden variar de una anilla a otra. Una es el tamaño de aro, que puede ser el estándar o estar sobredimensionado, y la otra cosa es el diámetro interior del tubito. Es importante que este diámetro sea al más aproximado al diámetro de la punta del blank. Si la anilla quedara muy holgada, podría moverse o salirse, o lo que es peor, romper el blank por la zona donde acaba el tubito.

Si al comprar el blank lo elegimos de una de las listas que suelen ofrecer los comercios, veremos indicado en esa lista una serie de medidas del blank: longitud total, número de tramos, número de línea, peso, tipo de acción, y normalmente también aparecerá diámetro de la punta (“Tip”), y diámetro del talón (“Butt”). Estas dos últimas medidas nos serán muy útiles para elegir la anilla de punta y el portacarretes.

La medida del tubo se suele encontrar en casi todos los sitios en fracciones de pulgada, exactamente en sesenta y cuatroavas partes de pulgada. La equivalencia en milímetros sería la siguiente:
Pulgadas mm.
3,5 1,4
4,0 1,6
4,5 1,8
5,0 2,0
5,5 2,2
6.0 2,4
6,5 2,6
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Anillas de salida, serpentiformes y de punta. En diferentes acabados.

Espero no haberme extendido demasiado con el repaso de los componentes de la caña, pero he considerado que sería necesario tener un buen conocimiento de las características de los mismos para poder luego decidirnos por unos u otros. Aun así, alguno se habrá quedado sin nombrar, ya que el mercado es muy amplio y las novedades que van apareciendo son muchas.

Las direcciones donde poder ver y comprar materiales que dije al principio:

En España:

  • www.coqdeleonxxi.com
    Todos los materiales necesarios. La variedad no es excesiva, pero poco a poco se van incorporando nuevas cosas.
  • www.rhodani.com
    Poca variedad, pero nos puede sacar de un apuro.

En EE.UU:

Hay muchísimos más sitios donde comprar. Solamente he puesto los que más suelo frecuentar, pero seguro que hay otros muchos mejores.

En un próximo artículo haremos una revisión las herramientas que necesitaremos, que son muy pocas, y ponernos manos a la obra con el montaje de la caña.

Felix Losantos.-Najerilla-

Escrito por Admin

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