En la actualidad, las moscas que designamos con el nombre genérico de “emergentes” son cada vez más populares..
Texto: Jesús García Azorero.-Azorero-
Video: Ernesto Cardoso. -Ernesto-
Articulo publicado por gentileza de la revista Danica.

En la actualidad, las moscas que designamos con el nombre genérico de “emergentes” son cada vez más populares, y ocupan un lugar destacado dentro de las múltiples cajas con que los pescadores nos acercamos con ilusión a los ríos. La generalización del uso de las plumas de culo de pato, y de fibras sintéticas como el antrón, ha multiplicado enormemente el número de artificiales destinadas a pescar justo en la película superficial del agua… Pero lo cierto es que esto no es algo nuevo.

Hace muchos años, cuando todavía nadie hablaba de “emergentes”, todo el mundo pescaba con una mosca clásica que, aún hoy, sigue siendo una de las mejores imitaciones de conjunto para este estadio: la Oreja de Liebre (en inglés Hare’s Ear, o, con más precisión, Gold Ribbed Hare’s Ear ).

El llamar “clásica” a esta mosca no necesita mucha justificación: aparece ya en los libros de Halford, quien a su vez adjudica la “paternidad” del montaje a Ogden…Estamos hablando de finales del siglo XIX. Es decir: materiales naturales nada sofisticados, una fina intuición, y una exhaustiva observación del comportamiento de los peces. De la combinación de estos ingredientes nace la mosca que nos ocupa: un pequeño monstruo peludo de estética un tanto peculiar. Estoy dispuesto a admitir que se trata de una de las moscas más “feas”. Pero tengo que reconocer que le guardo un cariño muy especial. Su nombre me hace recordar siempre la misma escena: una corriente suave en un pequeño río de llanura, de aguas transparentes, un hermoso barbo (sí, un barbo: para mí, uno de los peces más interesantes entre los que pueblan nuestras aguas) que se levanta del fondo, acompaña más de un metro a la artificial en su deriva aguas abajo, y después la toma con total suavidad. Una bellísima secuencia a cámara lenta que mantengo grabada en mi memoria.

Descripción y montaje

Pero vayamos a la fórmula de montaje, tal como está recogida en el excelente libro de H. Pethe, editado en español por la AEMS, con el título “Tratado Práctico de Montaje de Moscas Artificiales”. El número del anzuelo variará en función del tamaño de los insectos que queramos imitar. Puede oscilar entre un 22 y un 10, aunque los tamaños más frecuentes serán 18, 16 ó 14. El material básico es el pelo de liebre; ciertamente, no el de la oreja, sino más bien el situado en la parte de la frente, o incluso en el lomo, si se trata de montar los modelos más grandes. Comenzaremos por colocar unos cercos: según el original, de “gallo de guinea teñido de castaño rojizo”; este material puede ser sustituido por unas fibras de cola de faisán, o de gallo pardo de León, o incluso por un mechoncito de pelos de liebre. Después, montamos el abdomen, con un dubbing formado a partir del pelo de liebre, que brincamos con un tinsel dorado (de aquí lo de “Gold Ribbed”). En realidad, el pelo de la liebre es una mezcla de dos tipos: una fina pelusilla interior, de color oscuro, mezclada con unos pelos más largos (lo que los ingleses llaman “guard hairs”) oscuros en la base y marrón dorado en sus puntas. Debido a esto, el aspecto final del abdomen debe ser bastante irregular, con los pelos más largos sobresaliendo entre las espiras del anillado, dando una gran sensación de transparencia. Después, el tórax se formará con el mismo material, pero procurando que los pelos elegidos sean más largos, para imitar las patas y el esbozo de alas. Lo mejor es montarlos utilizando la técnica del “falso hackle”, un truco muy útil en infinidad de montajes, tanto de emergentes como de ninfas e incluso de streamers. La idea es la siguiente: una vez montado el abdomen, quedará libre en cabeza un tercio de la longitud útil de la tija. Dejamos colgar el portabobinas, con aproximadamente unos 8 centímetros de hilo de montaje. Hacia la mitad de este tramo colgante, sujetamos el hilo de montaje con una pinza; de esta manera tenemos el tramo dividido en dos trozos: el superior, y el inferior. Untamos el trozo superior con pegamento para dubbing, y colocamos transversalmente sobre él, en su parte frontal, los pelos de liebre (sólo los pelos largos, desprovistos de la pelusilla). Con cuidado, pues en este momento el conjunto es bastante inestable (desagradablemente sensible a soplidos o estornudos), sujetamos la pinza con la mano izquierda y con la derecha llevamos el portabobinas hacia arriba, pasando por delante del trozo guarnecido con los pelos, fijando la seda de montaje en la cabeza. De este modo la mitad inferior cierra un bucle que aprisiona los pelos que habíamos colocado en la mitad superior. Ahora, hacemos girar la pinza, con lo que el conjunto se retuerce, atrapando firmemente los pelos.

Dos “Gold Ribbed Hare’s Ear”. Una mas densa que la otra, flotará más alta sobre el agua.

De este modo conseguimos algo parecido a una brocha de las de limpiar tubos: eso es lo que llamamos el “falso hackle”. Enrollamos entonces dos o tres vueltas de este falso hackle en cabeza, formando un collar no excesivamente poblado, y hacemos el nudo final. Para dar por finalizado el montaje, con una aguja liberamos algunos de los pelos que hayan quedado atrapados por la seda o el tinsel , dando a la artificial un aspecto totalmente “despeinado”. Como ya he dicho antes, estéticamente el resultado final es… un horror. El mismo Pethe lo reconoce en su libro: “…La primera vez que montamos esta mosca quedamos decepcionados por el resultado; entonces la montamos con un hackle gris en cabeza, en lugar de los pelos de la liebre; pero nuestro gusto no es el mismo que el de las truchas y los modelos más pescadores son por supuesto los que llevan los pelos más largos en cabeza, incluso si son escasos…” Es evidente que añadir un hackle de gallo, aunque mejora el aspecto, cambia completamente el nivel de flotación, haciendo derivar a la artificial demasiado elevada sobre la superficie, como una mosca seca: algo totalmente distinto de lo que se pretende con este montaje. Por eso mismo, conviene no abusar de flotabilizador cuando utilicemos esta mosca. Sólo demostrará todo su potencial cuando la utilicemos muy placada sobre la superficie del agua.

Variantes

Como es natural, tras más de cien años de vida, han aparecido gran número de variantes de esta mosca, bien incorporando nuevos materiales, bien intentando modificar algún aspecto de su diseño para cubrir otras necesidades diferentes.

En sentido horario y empezando desde las 12: Ninfa plomada de “oreja de liebre”; “Hare’s Ear Flashback”; “Oreja de liebre” de cabeza dorada y “Gold Ribbed Hare’s Ear”.

Por ejemplo, y sin salir de las emergentes, una posibilidad que conviene tener en cuenta es imitar el saco alar en el momento en que las alas comienzan a desplegarse. El material idóneo para este fin son las plumas de CDC, montadas formando un bucle sobre el tórax. Incluso un pequeño mechoncito de antrón rojizo para sugerir la exhuvia puede sustituír con ventaja los cercos del diseño original.

Una modificación más radical consiste en añadir lastre (hilo de plomo, por ejemplo) a la imitación, convirtiéndola en una excelente ninfa de conjunto. Para ello, tras lastrar el anzuelo, montamos unos cercos y un abdomen en dubbing, brincado con tinsel dorado como en la emergente original; después el tórax consiste en un engrosamiento del dubbing de liebre, cubierto en su parte superior por un saco alar formado por fibras de cola de faisán. Algunos montadores prefieren utilizar algún material sintético, brillante, en tonos nacarados, para este saco alar (y suelen llamar a la ninfa resultante algo así como “Hare’s Ear Flashback”). Argumentan que cuando la ninfa emerge, la cutícula empieza a romperse justo por ese punto, apareciendo una zona más clara y brillante… No sé: salvo para las truchas arco iris de los intensivos, yo no soy muy amigo de sobrecargar con excesivos reflejos y brillos a las ninfas; pero esto no es más que una manía personal. Otra variante de una eficacia realmente demoledora se obtiene al sustituír el tórax en dubbing por una de las habituales bolitas metálicas de color dorado…

En fin, podríamos añadir una larga lista de artificiales nacidas a partir de la Gold Ribbed Hare’s Ear, la “Oreja de Liebre Brincada en Oro”. Pero si me preguntasen por mi preferida, no tendría ninguna duda: la sencilla, fea y eficaz emergente original. Aunque lleve ya más de un siglo paseando su desgarbada silueta por los ríos de todo el mundo.

     Enlace al video de montaje.    

Jesús García Azorero.-Azorero-

 

 

 

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