La línea en la pesca con mosca no es únicamente, como ocurre en otras técnicas de pesca con caña, el medio por el que el pescador mantiene el contacto con el anzuelo y, si hay suerte, con el pez. Es además el utensilio que nos permite lanzar a cierta distancia un señuelo que generalmente es demasiado ligero como para aprovechar el impulso de su propio peso. Si en vez de hablar de lanzar una mosca nos refiriéramos a lanzar una línea creo que estaríamos describiendo con mayor precisión la base de esta técnica, que no por nada se denomina también “pesca con sedal pesado”.

A menudo se ha comparado el movimiento que realizamos al lanzar con el de un látigo, y ciertamente existen bastantes similitudes, aunque denominar a la pesca con mosca “pesca a látigo”, como suele hacerse me parece algo excesivo (ya se sabe que los pescadores tendemos a ser exagerados). Yo no aconsejo a nadie que maneje su aparejo cual si de una tralla se tratara: haciendo restallar la punta en el aire como quien maneja una recua de mulas; salvo que esté cansado de su línea y quiera destrozarla lo antes posible. No, aunque la línea y el látigo se muevan siguiendo los mismos principio físicos no se trata en los dos casos de conseguir los mismos resultados, y si con el látigo se busca sobre todo imprimir una alta velocidad a su extremo, cuando manejamos la línea esa velocidad debe ser atemperada, controlada en cada momento, para que cumpla su función de extender de la forma deseada el aparejo y llevar la mosca a su destino sin que ello implique azotar el agua.

136_solt.jpg (8448 bytes)El momento más bello de la pesca, el de liberar al pez, sólo llegará si la línea nos ha permitido antes colocar a la mosca en el lugar preciso.

Las primeras líneas utilizadas en la pesca con mosca eran similares a las usadas en cualquier otro sistema coetáneo de pesca. Durante mucho tiempo se usaron los pelos de cola de caballo, generalmente de caballo blanco aunque había pescadores que preferían otros colores, torcidos o trenzados en grosor decreciente para conformar tanto la línea como el bajo de línea (era lo que se llamaba “cola de rata”, o “cola de ratón”). Después, sobre todo tras la llegada del carrete, para la línea se utilizaronn fibras naturales como el lino, la pita, el cáñamo, el algodón y la seda.

En lo que a la pesca con mosca y caña corta atañe (porque en la pesca con mosca y vara larga, que aún se practica en algunos lugares de España si bien ya no con los mismos materiales que hasta hace pocas décadas, no tiene la línea iguales implicaciones) las líneas de seda, trenzada a máquina e impregnada de aceites diversos, se mostraron pronto como las más idóneas y, tras sucesivas mejoras, han llegado hasta nosotros y parece que se resisten a desaparecer ante la más reciente aparición de las líneas plásticas.

Líneas de seda

La fabricación de una buena línea de seda comienza con el trenzado de los hilos, operación que determinará su perfil y la dotará de la adecuada densidad. El siguiente paso es impregnarla en aceites secantes, normalmente aceite de linaza o mezclas en las que el aceite de linaza es la base. Para asegurarse de que el aceite penetra perfectamente se suele utilizar una cámara de vacío que se encarga de extraer todo el aire que pudiera haber quedado entre las fibras de seda. Tras un largo tiempo de secado (varios meses) la línea recibe un primer pulido, y en algunos casos sale ya al mercado.

Las líneas de más calidad aún deben sumergirse en un baño de un nuevo apresto de estudiados barnices que, tras un nuevo periodo de secado y un cuidadoso apomazado, se encargará de proteger a la seda y de facilitar su deslizamiento por las anillas de la caña.

El proceso es lo bastante complicado como para no estar al alcance de cualquiera, pero podemos “reconstruir” una línea de seda que por cualquier causa haya perdido su apresto (por ejemplo por el contacto con disolventes o detergentes) sumergiendola en aceite de linaza caliente (no demasiado caliente, el aceite no debe llegar a humear) en el que previamente hemos cocido un par de cabezas de ajo (se dice que esto acelera el posterior secado, aunque también podemos utilizar los secantes industriales de venta en droguerías). Dejamos la línea en el aceite mientras se enfría, y cuando esté tibio la sacamos y la colgamos de un soporte en amplias espiras hasta que el aceite se seque (paciencia). Cuando el aceite está bien seco y con la ayuda de una piedra pómez alisamos cuidadosamente la superficie eliminando el aceite de aquellos lugares donde se haya acumulado en exceso. De esta forma no tendremos una línea de primera calidad, pero sí una lo bastante buena como para poder seguir pescando con ella.

Las ventajas de las líneas de seda son:

  • Unos colores generalmente translúcidos y naturales, que se funden muy bien con los colores del río.

  • Su menor diámetro con respecto a una línea flotante de plástico de similar peso (lo que facilita el lanzado al ofrecer menos resistencia al viento y aumenta su discreción).

  • Su ausencia de “memoria” (lo que permite que aunque la tengamos guardada en el carrete durante meses salga después perfectamente recta, sin formar las espiras habituales en muchas líneas de plástico enrolladas en las mismas condiciones).

  • El que, gracias a la grasa que las impregna, flotan siempre sobre la superficie del agua, sin mojarse (lo que lleva a que podamos arrancarlas del agua con máximo sigilo, disminuye el esfuerzo que tenemos que hacer para levantar una gran longitud de línea, y ayuda a que la fuerza que aplicamos en el clavado llegue rápidamente y sin pérdidas hasta la mosca).

  • Y su baja elasticidad, que unida al punto anterior permite clavar el anzuelo con sólo un pequeño movimiento de la caña.

Las desventajas son el precio (que no me parece tan alto teniendo en cuenta que es un producto artesano y que su duración puede duplicar o triplicar la de una línea de plástico), y un mantenimiento que si bien no es muy complicado en ocasiones puede resultar algo engorroso. Además, las líneas de seda, por muy bien pulidas que estén, no se deslizan por las anillas con la facilidad con la que lo hace una buena línea de plástico; necesitan que el pescador ponga algo más de su parte para disparar línea de forma efectiva, por lo que no son demasiado aconsejables ni para largos lanzados ni para lanzadores principiantes.

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No todas las líneas de seda tienen similar acabado. Las de fabricación más cuidada, como la Thebault que se muestra en la foto superior, presentan la superficie lisa, pulida y como plastificada gracias al apresto exterior. Las más sencillas, como la Robinson de abajo (que se muestra a un menor aumento), carecen de esa capa externa y presentan una superficie más irregular, por lo que se deslizan con algo más de dificultad por las anillas.

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El mantenimiento de las líneas de seda se basa en mantenerlas perfectamente engrasadas. Una línea nueva necesita especialmente un perfecto engrasado antes de comenzar a pescar con ella, y frecuentes reengrasados en cuanto notemos los primeros signos de que la línea comienza a mojarse (se hunde y nos cuesta más trabajo arrancarla del agua, además se nota más pesada durante el lanzado). Si la línea está bien engrasada no sufrirá demasiado aunque no la saquemos del carrete después de pescar, y conozco a pescadores que han tenido durante años sus líneas de seda en el carrete sin aparentes problemas. Pero no es mala precaución, sobre todo con líneas nuevas y más si pescamos en lugares donde el río no tiene las aguas tan puras y cristalinas como todos quisiéramos, sacar la línea del carrete al regresar de pescar y extenderla en algún lugar donde se seque bien, para engrasarla después y recogerla en el carrete, o enrollarla en espiras amplias y guardarla en algún lugar fresco, seco y al abrigo de la luz, lo que será preferible si vamos a estar mucho tiempo sin volver a pescar con ella

Al final de la temporada, y antes de engrasar, podemos aprovechar para pasar un trapo ligeramente humedecido en alcohol o trementina para eliminar la capa exterior de grasa vieja y sucia, pero esta operación debe ser realizada con mucho cuidado para no eliminar también el apresto.

La mejor grasa para cada línea suele ser la recomendada por su fabricante. En caso de que no dispongamos de ella, o cuando el fabricante no da ningún consejo, una grasa libre de siliconas, como la conocida Mucilín de caja roja, suele ir perfectamente. Algunos pescadores utilizan grasa de caballo refinada o grasa de ordeño, y en algunos casos van bastante bien, sobre todo para las líneas que tienen un apresto menos elaborado, como pueden ser las Robinson (que básicamente son líneas antiguas para pesca con cebo reconvertidas para la pesca con mosca). Una fórmula antigua que no suele dar problemas consiste en mezclar al baño maría veinticinco gramos de parafina con cinco gramos de vaselina neutra y quince gotas de aceite de parafina.

Para extender la grasa en la línea se pueden utilizar directamente los dedos o un trozo de cuero fino previamente engrasado. Hay que aplicar tanta grasa como la línea pida, pero no más de la que la línea puede absorber: el exceso de grasa para lo único que sirve es para que la línea ofrezca más resistencia al pasar por las anillas de la caña y para atrapar cualquier mota de polvo o brizna de hierba que flote en el agua. Si la línea está muy seca es conveniente repetir el engrasado tres o cuatro veces, en días sucesivos, antes de pescar con ella.

Las líneas sintéticas

Aunque las líneas sintéticas llevan entre nosotros pocas décadas, la gran diversidad de tipos que podemos comprar en el mercado, perfectamente adaptados a la mayoría de las circunstancias que podemos encontrar en la pesca con mosca; la facilidad con la que se deslizan por las anillas, que facilita mucho el lanzado y permite alcanzar largas distancias con unos pocos falsos lanzados; el poco mantenimiento que precisan (que se limita a una ligera limpieza con agua y jabón neutro al finalizar la temporada y puede completarse con la aplicación de algún producto acondicionador de vez en cuando); y el bajo precio de algunos modelos, las han convertido en las más utilizadas por los pescadores, hasta el punto de que actualmente las líneas de seda son poco menos que algo anecdótico en muchos países, y no es imposible encontrar en ellos a pescadores que llevan veinte años pescando y nunca han visto una línea de seda natural.

Las líneas sintéticas más utilizadas se fabrican poniendo una capa plástica alrededor de un núcleo de nailon (generalmente trenzado, aunque también hay líneas con núcleo de monofilamento), Dacron, Kevlar…, o alguna otra fibra sintética que determina la resistencia y la elasticidad de la línea. El recubrimiento plástico es el responsable del perfil de la línea, de lo bien o mal que se deslice por las anillas, de su duración, de su mayor o menor flexibilidad, de su “memoria”, y de bien que flote o lo rápido que se hunda. La versatilidad de ese recubrimiento es la clave del éxito de estas líneas, y mucho de lo que voy a escribir a continuación al referirme a los tipos de línea que podemos encontrar en el mercado se refiere exclusivamente a líneas de plástico.

El perfil

Las líneas para pesca con mosca pueden presentar muy diversos perfiles (o secciones longitudinales), cada uno pensado para facilitar un tipo determinado de pesca, pero básicamente se agrupan en cuatro tipos que se identifican por unas siglas:

L (“Level”) – Líneas paralelas.

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Tienen la forma de una simple cuerda cilíndrica. Son las más primitivas y actualmente bastante poco utilizadas. En Europa las paralelas que se usan son generalmente líneas de seda natural. Son sobre todo adecuadas para pescar a corta distancia (pesca de punta), y en algunos casos para unirlas a una línea ST.

DT (“Double Taper”) – Líneas de doble punta o reversibles.

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Las más utilizadas en España cuando se pesca sobre todo con mosca seca. Bastante discretas posando a cualquier distancia tienen la ventaja sobre los siguientes perfiles de que, como las paralelas, cuando un extremo se estropea puede darse la vuelta a la línea y utilizar el otro extremo.

WF (“Wheight Forward”) – Líneas de peso adelantado o de huso descentrado.

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Buenas para lanzar señuelos algo pesados a gran distancia. Permiten sacar línea rápidamente con pocos falsos lanzados aprovechando lo fácilmente que con ellas se dispara la línea. Para la pesca delicada en corto son tan adecuadas como las DT, pero tienden a ser algo más escandalosas en la posada a media y larga distancia. El perfil de una línea WF puede variar mucho, según la función concreta para la que haya sido diseñada, y así podemos encontrar denominaciones como “Bass Taper” (especial para lanzar los grandes señuelos utilizados en la pesca del blacbás), “Rocket Taper” (diseñada para presentaciones delicadas incluso a larga distancia), “Wind Taper” (para lanzados contra el viento)…

Una línea WF bastante especial es la denominada TT (“Triangle Taper”), cuyo perfil recuerda al de una lanza.

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Las líneas TT las fabrica la empresa “Royal Wulff” y se han puesto bastante de moda porque permiten realizar lanzados bastante largos sin perder delicadeza, pero hay que advertir que su punta puede ser excesivamente larga y fina en algunas circunstancias, por lo que no es raro que debamos cortar algunos centímetros para mejor adaptarla a nuestro estilo de pesca. El fabricante aconseja cortar unos treinta centímetros para las circunstancias de pesca habituales para muchos pescadores españoles (moscas generalmente montadas en anzuelos mayores del veinte y uso, además de moscas secas, de ninfas lastradas o de pequeños estrímeres). También si pescamos normalmente con lanzados muy cortos, de punta (aunque sinceramente no me parece el tipo de línea más adecuado para ello), el cortar entre veinte y cuarenta centímetros de su extremo nos facilitará la labor (si alguien quiere probarlo que corte muy poco a poco y estudie la evolución de la línea cada vez que ésta se acorta. En ningún caso, salvo que se sepa muy bien lo que se está haciendo, se deben despuntar más de cincuenta centímetros).

ST (“Shooting Taper”) – Cabezas lanzadoras, o cabezas de disparo.

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Pueden describirse como una línea WF desprovista de cola o, lo que es lo mismo, los primeros metros (entre nueve y doce) de una línea DT. Necesitan unirse a otra línea, que puede ser un monofilamento de nailon, un trenzado de dacrón, una línea paralela fina…, para poder realizar la función para la que están diseñadas: alcanzar largas distancias disparando la cabeza lanzadora de forma que arrastre tras ella a la línea de apoyo (en inglés llamada “running line” o “shooting line”) lo más lejos posible. Los buenos lanzadores pasan con facilidad de los cuarenta metros utilizando este tipo de líneas. Actualmente se tiende a sustituirlas por líneas WF con una cola muy fina (en esencia una línea ST y su línea de apoyo en una sola pieza).

La densidad

La densidad es la relación entre la masa y el volumen de un objeto. Si la densidad es superior a un gramo por centímetro cúbico (la densidad del agua) el objeto se hunde, y si es inferior flota. Todas las líneas de seda natural tienen una densidad muy ligeramente superior a la del agua, son líneas intermedias. Las líneas de plástico serán más o menos densas según la composición del recubrimiento plástico, que incorpora burbujas de gas o minúsculas esferas huecas de vidrio para hacerlas más ligeras y partículas de algún material denso para hacerlas más pesadas; además, algunas líneas de plástico flotantes incluyen alguna sustancia hidrófoba, que consigue que la línea se mantenga sin necesidad de engrasado, al menos durante los primeros meses de uso, sobre la superficie del agua, tal y como lo haría una línea de seda bien engrasada.

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Cuando la línea está cubierta con alguna sustancia hidrófoba cuesta trabajo romper con ella la tensión superficial del agua para conseguir que se hunda. En la foto se muestra la amplia depresión que forma en el agua una línea flotante con recubrimiento plástico hidrófobo cuando se presiona con ella sobre la superficie.

La densidad (aproximada) de una línea se indica mediante una sigla, que puede ser:

F (“Floating”) – Flotantes. Líneas de densidad inferior a uno y que por tanto flotan en el agua. Son imprescindibles para la pesca con mosca seca y habituales en la pesca con ninfa, estrímer o mosca ahogada, cuando no es preciso que la mosca se hunda muy profundamente.

S (“Sinking”) – Hundidas. Líneas más densas que el agua. La mayor o menor densidad de una línea hundida se suele indicar con una cifra, que si sigue la nomenclatura de la AFTM (una conocida asociación de fabricante de artículos de pesca) se pondrá en números romanos e irá del I (prácticamente una línea intermedia, con una velocidad de hundimiento de alrededor de tres centímetros por segundo) al V (con una velocidad de hundimiento de más o menos catorce centímetros por segundo).

En otras ocasiones los fabricantes ponen directamente la velocidad de hundimiento, o bien indican un peso en granos (“grains”), un grano equivale aproximadamente a 0,0648 gramos. Este último caso se suele reservar para las líneas más densas, que se denominan con expresiones un tanto rimbombantes como: “Quick Descent” (descenso rápido, Cortland), “Deep Water Express” (transporte rápido a aguas profundas, Scientific Anglers), “Depth Charge” (facturado a las profundidades, Orvis). Una línea de quinientos “grains” se sumerge a una velocidad aproximada de diecisiete centímetros por segundo.

Otro tipo de líneas de hundimiento rápido son las “Lead Head Lines”. Pesadas líneas paralelas con alma metálica, algunos fabricantes las venden por metros. Además existen pequeñas líneas hundidas que se colocan entre el bajo de línea y la línea principal, transformando así una línea flotante en una línea con punta sumergida.

Cuanto más densa sea una línea menor será su diámetro, ofrecerá por tanto menos resistencia al aire y podremos lanzarla a mayor distancia con el mismo esfuerzo

F/S (“Floating-Sinking”) – Flotantes de punta sumergida, en inglés se suelen denominar “Sink Tip” o “Wet Tip”. En general las prefiero a las líneas enteramente sumergidas para la mayoría de las circunstancias de pesca que podemos encontrar en agua dulce en las que venga bien una línea hundida, y particularmente para la pesca en ríos de aguas rápidas y algo profundos con ninfa o estrímer. La parte sumergida, cuyas cualidades de hundimiento se pueden expresar de la misma variada manera que hemos visto en las líneas enteramente sumergidas, hace descender la mosca con rapidez, pero al no hundirse la cola de la línea y no encontrar la resistencia del agua es más fácil levantarla para un nuevo lanzado, o clavar con fuerza el anzuelo si notamos una picada. La parte sumergida puede ser más o menos larga, normalmente mide entre metro y medio y nueve metros.

I (“Intermediate”) – Líneas intermedias, con una densidad muy similar a la del agua. Generalmente son algo más densas y se hunden muy lentamente si no se engrasan, pero flotan sobre la superficie cuando están bien engrasadas, como es el caso de las líneas de seda, en cuyo caso son aptas para pescar con mosca seca. Las líneas sintéticas de este tipo no absorben tan bien la grasa como las líneas de seda y son más apropiadas para pescar cerca de la superficie con ninfa, estrímer o mosca ahogada, aunque sus ventajas en este campo con respecto a una línea flotante son más bien pocas, si exceptuamos que se lanzan con más facilidad al ofrecer menos resistencia al viento y que son más discretas si nos referimos a las nuevas líneas intermedias transparentes, de las que luego hablaré.

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Una línea hundida tiende a sumergirse con más rapidez por la parte más gruesa (A). Para evitarlo, los fabricantes aumentan la densidad en la punta de la línea. Esas líneas de densidad compensada (B), también llamadas de hundimiento uniforme, permiten que el pescador mantenga un contacto más directo con la mosca y facilitan el clavado y la detección de las picadas.

El Peso

Sería más correcto hablar de la masa, pero como peso y masa tienen similar valor mientras pesquemos en la superficie de este planeta, y creo que a los canales de Marte todavía no han llegado los lucios, escribiré peso aún a sabiendas de que no es lo más correcto.

El peso de una línea está relacionado con su capacidad para impulsar una mosca más o menos pesada o más o menos voluminosa (cuanto más voluminosa sea más resistencia ofrecerá al aire). Por tanto, la elección del peso de la línea debe hacerse fundamentalmente de acuerdo con las moscas que vayamos a utilizar. Otras razones, como el que una línea más pesada es más sencilla de manejar en condiciones climáticas adversas, o el que con una línea más pesada se alcanza más distancia (lo que no es del todo cierto), deberían dejarse en segundo plano, salvo que esas condiciones adversas sean comunes en el lugar donde normalmente pesquemos.

&Las líneas para pesca con mosca se numeran de acuerdo con el peso de los treinta primeros pies (un pie equivale a 0,3048 m) de línea, sin contar el pequeño tramo, normalmente no más de treinta centímetros, de similar diámetro que constituye la punta de la línea. La AFTM indica un intervalo en granos en el que la línea de un determinado número debe mantenerse

 
Número de
línea
Peso medio
(en granos)
Margen de tolerancia
(en granos)
1 60 54-66
2 80 74-86
3 100 94-106
4 120 114-126
5 140 134-146
6 160 152-168
7 185 177-193
8 210 202-218
9 240 230-250
10 280 270-290
11 330 318-342
12 380 368-392

Generalmente la línea lleva un sólo número que indica su peso, pero en el caso de las líneas TT antes mencionadas el fabricante las identifica con dos números separados por una barra, no entiendo muy bien el motivo de hacer eso (tal vez porque en estas líneas la punta no está definida y además se suele cortar), pero a la hora de adquirir una línea de ese tipo pensando en una caña de una potencia determinada el número válido es el primero.

Líneas 0, 1 y 2 – Se suelen agrupar como líneas ultraligeras. Los primeros treinta pies de una línea del número 0 (puestas no hace mucho en el mercado por Sage) pesan aproximadamente un gramo y medio; en el caso de una línea del 2 ese peso es de algo más de cinco gramos. Son líneas aptas sólo para impulsar moscas pequeñas y ligeras, básicamente moscas secas y emergentes o ninfas sin lastrar. Su gran ventaja es la discreción, su desventaja es que no son fáciles de controlar si el viento sopla con algo de fuerza. En tal caso utilizar líneas de seda, más densas, y cañas algo rápidas ayuda a aprovechar las ventajas de estas líneas y palia algo las dificultades que presenta su manejo.

Líneas 3, 4 – Líneas ligeras. Los primeros treinta pies de una línea 3 pesan alrededor de seis gramos y medio, los de una 4 cerca de ocho gramos. Son líneas bastante más polivalentes, discretas pero capaces de manejar ninfas medianamente lastradas. Una línea 4 es ya incluso capaz de lanzar sin muchos problemas un pequeño estrímer y de enfrentarse a vientos fuertes si la caña es lo suficientemente rápida y el lanzador lo suficientemente experto.

Líneas 5, 6 – Líneas medias. Una línea 5 pesa en sus primeros treinta pies alrededor de nueve gramos, una 6 unos diez gramos y medio. La discreción comienza a ser menor, en compensación pueden manejar ninfas bastante lastradas, aparejos con tres hermosas moscas ahogadas, o estrímeres de tamaño medio. Personalmente pienso que una línea 5 o 6 es de sobra suficiente tanto para las truchas como para los barbos o carpas en la inmensa mayoría de las circunstancias que podamos encontrarnos en la Península.

Líneas 7, 8, 9 – Líneas semipesadas. Los treinta pies delanteros de una línea del número 7 pesan alrededor de doce gramos, los de una 9 rondan los quince gramos y medio. Son líneas para lanzar grandes señuelos: un estrímer de tamaño medio-grande, un póper… Su utilidad está por tanto en la pesca de aquellos peces que pescamos con este tipo de señuelos: blacbás, lucios, salmones…

Para facilitar el uso de las cabezas de lanzado se utilizan unas cestas que el pescador se coloca en la cintura y donde deposita la línea de apoyo que será arrastrada cuando se dispare la cabeza de lanzado.

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Líneas 10, 11, 12 – Líneas pesadas. Los treinta pies de referencia de una línea 10 pesan unos dieciocho gramos, los de una línea 12 pueden llegar a los veinticinco gramos. Es suficiente como para impulsar moscas de tamaño respetable (lo bastante grandes como para asustar a cualquier pez que no sea un gran pez) contra un viento lo bastante fuerte como para robarnos el sombrero,. Aunque pueden servir para pescar lucios, la potencia de la caña que exigen (y el esfuerzo que exigen al manejarlas) me parece excesiva para disfrutar plenamente de su lucha (salvo que se trate de un lucio enorme). En general estas líneas y sus correspondientes cañas, como ocurre también con las líneas de números más altos (del 13 al 15) se utilizan en la pesca de grandes peces marinos: atunes, serviolas, sábalos, tiburones, peces espada. En estos casos en la elección del equipo suele tener más importancia la potencia de la caña que el tamaño de la mosca que se va a utilizar, y la línea pasa a un segundo plano. Tal vez por eso aunque se fabrican cañas de mosca de hasta el número 18 yo no conozco ningún fabricante que tenga en catálogo alguna línea más pesada que las del nº 15.

El color de la linea

Desde el advenimiento de las líneas de plástico el color de la línea ha adquirido un abanico de posibilidades que van desde el marfil casi blanco hasta el negro, pasando por el naranja, el rojo, el amarillo, el verde o el azul, en tonos más o menos vivos. Lo último son las líneas transparentes, que se erigen como las teóricamente más discretas que podemos utilizar.

¿Pero tiene el color de la línea alguna importancia?

Los defensores de las líneas de colores vivos aducirán que una línea bien visible facilita saber dónde está en cada momento la mosca y permite controlar mejor la situación. Los amantes de líneas menos llamativas dirán que los peces, sobre todo en lugares muy pescados, aprenden a asociar la línea con el peligro, y que una línea muy visible puede alertarlos y disminuir nuestras posibilidades de éxito.

Ambos tienen razón, y todo depende de las circunstancias. Pescando con mosca seca el color de la línea no suele tener gran importancia: tenga la línea el color que tenga el martillear con ella sobre la cabeza de un pez que esté cerca de la superficie bastará para espantarlo. Lo mismo puede ocurrir si durante los falsos lanzados el pez percibe su sombra o aprecia algún brillo sospechoso, independientemente del color de la misma. En cualquier caso y si queremos que nuestra línea resulte poco visible no debemos olvidar que el pez la ve contra un fondo de colores variables: en un día soleado una línea de color claro se disimulará contra el cielo mejor que una línea oscura; pero si pescamos en un tramo cubierto por la vegetación la línea clara podría ser más visible que la oscura, aunque en cualquier caso la importancia del color no es decisiva.

En la pesca con mosca ahogada la línea pasa a menudo delante del pez antes de que lo haga la mosca, y aunque normalmente la línea parece ser algo ajeno a su experiencia y no despierta su recelo los fabricantes suelen dar a sus líneas hundidas colores más oscuros y discretos que a las líneas flotantes. Me parece una buena medida.

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El diámetro de una línea de similar peso disminuye conforme aumenta su densidad. En la foto se comparan dos líneas: la azul es flotante y la negra una hundida III.

Las líneas transparentes, con al menos el núcleo de monofilamento, han venido a situarse como el no va más de la sutileza. Son líneas casi siempre de densidad intermedia, ligeramente hundidas, aunque hay algunos modelos flotantes, y están destinadas especialmente a la pesca con moscas sumergidas en las cercanías de la superficie. Su mayor éxito lo han alcanzado en la pesca de peces marinos en los bajíos coralinos: lugares de aguas poco profundas y a menudo transparentes donde los pescadores carecemos de escondites y donde los peces se muestran sumamente asustadizos.

En las condiciones de pesca habituales entre nosotros este tipo de líneas puede ser una buena opción para la pesca de carpas y barbos con ninfa en ríos de aguas claras y en zonas poco profundas de los embalses. También se muestran eficaces en la pesca de la trucha con ninfa o ahogada en los meses de verano, cuando los ríos corren con poca agua y los peces conocen de los pescadores hasta el número de su carné de identidad. Algunas de esas líneas transparentes tienen el problema de que su flexibilidad disminuye muy apreciablemente a la vez que la temperatura, lo que puede dificultar su uso en nuestros ríos trucheros.

En cualquier caso y en definitiva la mayor o menor discreción en el color de la línea no puede compensar nuestras propias indiscreciones: posadas más suaves, lanzados más precisos, bajos de línea más largos y finos…, son normalmente mejor solución que cambiar de color de línea. Aunque la línea no sea invisible es cosa nuestra hurtarla de la vista del pez, y yo no puedo evitar pensar que si hubiera cañas que lanzaran solas, líneas invisibles de posadas perfectas, bajos irrompibles y moscas infalibles, entonces la pesca con mosca tendría bastante poco que ofrecernos.

Alejandro Viñuales

Escrito por Pakito

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