El bucle digital: una nueva dimensión en el lenguaje

Testigos mudos ante la gran proliferación de cámaras digitales, capaces de parar cualquier bucle en el aire y a un precio tan barato, estamos empezando a observar y analizar, el mayor número de bucles que hemos visto nunca. Y esto irá en aumento. Creo que se impone pues, una ampliación del lenguaje de cara a una más exacta descripción de esa fase tan inevitable del lanzado. Actualmente, condicionados por nuestro limitado sistema visual de cara a captar bucles y empapados de una indolente pereza a la hora de crear nuevas vías de análisis y comunicación, únicamente hablamos de bucles anchos, estrechos y negativos. Tímidamente, e iniciado por un gran innovador, Paul, se ha abierto una nueva vía y ya se empieza a hablar, con cierta normalidad, de bucles con punta y bucles “sexy”.

Pero esta razón de ser de nuestra existencia como lanzadores, que es el bucle, reclama ser algo más que únicamente una vaga descripción de su separación entre tramos y su unión con forma redonda o afilada. Nuestro siempre deseado y en ocasiones injustamente calificado amigo, en un momento dado de su efímera existencia, puede ser:

• Neo-nato: “bienvenido al mundo”

• Adolescente

• Maduro

• Viejo: a punto de desaparecer, “ya has cumplido tu misión”

• De evolución rápida: de arriba hacia abajo

• De evolución lenta: sube desde abajo

• Paralelo: las dos patas en línea

• Desparalelado

• De formación vertical: se abre de arriba abajo

• De formación horizontal: se abre de izquierda a derecha o viceversa.

La foto de arriba muestra un bucle semi-ancho, redondo, en fase adolescente, de evolución lenta, paralelo y de formación vertical; la foto situada bajo este párrafo muestra un bucle ancho, en punta, ya maduro, de evolución rápida, desparalelado y de formación horizontal.

¿Qué para qué sirve todo esto? Como le diría un maestro budista a su alumno: “A ver como te lo explico pa que lo entiendas, aprendiz de Saolín. Si preguntas eso es que no te has enterao de nada, jodio” Y le daría un bastonazo por cazurro (ya le hizo romper su GLX en Mayo, si recordáis. Parece que sigue sin aprender)

Creo que este lenguaje nos puede aportar una nueva y práctica manera de analizar un bucle concreto en un punto exacto de su existencia. Puede ayudarnos a valorar tanto el estilo, como las ventajas y conveniencia de los diferentes bucles de nuestros alumnos. Es el nuevo cenelolenguaje (algunos términos ya incluídos en la lista: burruño, curviflojo…), reflejo de un inquieto grupo de lanzadores-instructores. Innovar y aportar conceptos nuevos implica siempre creación de lenguaje.

Veamos algunos ejemplos prácticos de contextos en los que puede ser usada esta nueva terminología:

• “Para hacer precisión debes crear un bucle de evolución rápida. Para distancia y línea floja deberá ser de evolución lenta”

• “Un bucle de formación horizontal desparalelado se puede abrir hacia arriba (lance apilado en el bajo) o hacia abajo (lance bajo matas)”

• “Un buen bucle de formación vertical se crea más fácilmente adoptando una correcta postura del tipo 90-90”

• “Fijaos en esta foto. El bucle ya es adolescente y aun así se sigue aplicando la tracción”

• “En lances largos es el bucle en su fase madura el que crea burruños. Achaques de la edad”

O quizás, muy posiblemente, no nos sirva para gran cosa. Esto es lo más probable, aunque la última palabra la tenemos nosotros, nuestro espíritu emprendedor e imaginación.

Recordad, sin embargo, que la verdadera esencia de la pesca a mosca no persigue ningún fin, ningún objetivo ni respuesta. Es simplemente un medio, un vehículo de expresión, una actitud ante la vida (qué frase tan socorrida para justificar el robar todas las horas del mundo para hacer lo que a uno le gusta y pasárselo bien)

Felices sueños

Carlos Azpilicueta

Escrito por Admin

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